domingo, 16 de mayo de 2010

A MI VARITA DE NARDO


Cuantas veces desilusionado de la vida, pensando que quizás jamás me iba a enamorar de alguien, en virtud de que no existía la persona ideal que se acoplara a mi forma de sentir, ¿Cuántas mujeres pasaron por mi vida? No sé, quizás fueron muchas o tal vez pocas, pero ninguna que me hiciera sentir el verdadero amor que tanto esperaba.

Reconozco, que jamás tomaba en serio a las chicas, porque tenía miedo quizás a entregarme totalmente o a que se fueran a burlar de mis sentimientos. Siempre quise ser el primero en todo, pero en el amor siempre fui el último. Cuantos dolores de cabeza cause a mi pobre Madre al verme tan desorientado, tan dejado de un cariño verdadero, tan juguetón en los sentimientos, que ella sufría porque no veía seriedad en mí.

Tuviste que llegar Tú a mi vida, mi Varita de Nardo, créemelo, desde que te vi, me impactaste con esa figura tan menudita, con ese rostro delgado y afilado, pero sobre todo con esa maravillosa sonrisa, que hacía que olvidara todos mis problemas ante tu sola presencia; Al principio no sé cómo te caí, pero eso no fue un obstáculo para seguir viéndote, es que ya formabas parte de mi necesidad de verte.

Contaba las horas para salir de mi rutina del trabajo, para correr e irte a ver. Con solo presenciarte ahí, tan sencilla, tan honesta, pero tan humilde, pensaba que feliz hubiera sido de haberte conocido con anterioridad. Más el destino nos depara lo mejor de la vida para dárnoslo al último; No cabe duda, has sido la única mujer que ha logrado calmarme en mis ímpetus de mujeriego, sólo Tú, con tu amor has logrado centrar mi forma de sentir y sólo Tú has tenido la sabiduría de estabilizar mi comportamiento.

Día a día le pido a mi Dios, que estoy que estoy viviendo no sea sólo un sueño. Esto que en la actualidad me sucede, es lo más hermoso de mi vida; Siempre fui un vagabundo en busca de la mujer ideal que junto a mi lado formara un solo Ser, hoy que la he encontrado, me siento realizado, he cambiado tanto, física como intelectualmente, soy otro, gracias a ti; Nunca me cansaré de agradecer a Dios, que te haya puesto en mi camino, porque Tú eres el amor de mi vida, porque Tú, en compañía del hijo que me has dado, forman la razón de mi vivir, me siento completamente feliz, este sentimiento que alberga mi corazón cada día crece más y más.

Sólo te pido, que si algún día dejaras de amarme, háblame con confianza, que por el amor que te tengo sabré comprenderte, porque no existe nadie tan feliz como yo, Flaquita, eres el sol que alumbra mi existencia, te has convertido en la droga que necesito para vivir, lejos de ti, sentiré morir como el pez lejos del mar, a tu lado he sabido apreciar el verdadero significado del amor, porque contigo aprendí a amar con los ojos cerrados, no quiero despertar porque en mis sueños siempre estarás Tú, te quiero tanto, que tengo miedo de perderte, pero sé que esto no sucederá jamás, porque con el tiempo he comprendido que nacimos el u no para el otro, somos dos almas gemelas que se necesitan para seguir viviendo.

jueves, 13 de mayo de 2010

¿ALUCINACION O REALIDAD?


Después de un arduo día de trabajo, con el cuerpo limpio resultado de un refrescante baño, el estomago lleno al termino de digerir una suculenta cena, me dispongo a ver y escuchar las noticias televisivas sentado plácidamente en un sillón de tejido.

Al estar absorto viendo en la pantalla, las escenas previas al festejo del Día de las Madres, siento la presencia de alguien junto a mí (mi esposa y mi hijo ya se encontraban durmiendo), regreso a ver de quien se trataba y, ahí estaba el cuerpo frágil de mi madre, al verla casi musitando le pregunté:

Hola Mamá, que tal, ¿Cómo has estado?, oí su voz que me decía:

Bien hijo, disfrutando de un descanso que creo nunca en mi vida había disfrutado.

Sabes mamá, no te imaginas cuanta falta me haces, desde que Tú te fuiste, no hay momentos en que no te recuerde, me siento culpable de lo que te sucedió, porque quizás no supe cuidarte, no tenía tiempo para ti, siempre me la pasaba trabajando o en otras ocupaciones, a ti te dejaba sola, no puedo con este cargo de conciencia, porque ni siquiera supe cómo fue tu accidente, sólo hasta que te vi en esa fría loza, pude por momentos imaginar cuán grande debe haber sido tu sufrimiento, en ese momento le reproche a mi Padre Eterno por haberte llevado.

Ella, con esa voz tan dulce y pausada me comentó: No, no mi hijo, no te sientas culpable de nada, todo fue cosa del destino, ese destino que todos traemos marcado desde el momento en que nacimos. Cada vez que salia, hacía lo que siempre me recomendabas, tenía mucho cuidado al cruzar la calle, fue la imprudencia la causante de mi infortunio.

Cuando sucedió esto, todavía me levanté, de momento observe mucha gente a mi alrededor y hubo un joven de rostro bello, de mirada angelical y de suaves manos, quien me tomó del brazo y me dijo: “Ya es hora de partir”, yo no entendía sus palabras y rechace su apoyo, diciéndole: “No, yo tengo que ir a ver a mi hijo, va a estar muy preocupado al ver que es tarde y no llego”. Tomándome de los hombros, ese joven me señaló a una persona tirada en el piso, con las piernas destrozadas, el cráneo lleno de sangre y su rostro con raspones, diciéndome: “mira ese cuerpo es tuyo, tú ya no perteneces al mundo de los humanos, te has convertido en un alma y tu misión es acudir al llamado de nuestro Señor a rendirle cuentas”.

Sabes hijo, sentí mucho miedo de dejarte solo, de saber que saldrías a buscarme y no me encontrarías, no quería que me vieras en ese estado, pedí permiso de esperar tu llegada y se me concedió, pero tú no llegabas, entonces me subieron en una ambulancia, me llevaron a un cuarto frio y me depositaron en una plancha de cemento, estando ahí, alcancé a oír lamentos y lloriqueos de otras personas, pero no eras tú.

Cuando llegaste, oí tu voz, la de tu hermano y la de tu novia, preguntando por mí, en el momento que entraste a ese cuarto frio, no dudaste, te me abalanzaste, sentí tus brazos rodeando mi cuerpo, sentí tu aliento en mi cara y tus lágrimas mojaron mi rostro, sin embargo no pude hacer lo mismo, estaba paralizada, en mis ojos cerrados imaginaba tu cara, esa cara que fue siempre mi orgullo, me sentí impotente al no poder calmar tu dolor, al no poder decirte, que no me había ido, que estaba aquí contigo, pero, no podía articular ninguna palabra, sólo sentir la tibieza de tu cuerpo.

Noté que te sacaron a la fuerza, tus palabras “Déjenme con mi Mamá”, me destrozaba aún más el corazón, no quería que sufrieras, eras mi adoración, eras mi bebe consentido, pero no podía hacer nada, porque mi permiso consistía en estar ahí, pero sin hacer nada, absolutamente nada.

La interrumpí diciéndole: Jamás supe interpretar tus palabras, ¿recuerdas la última platica que tuvimos?, claramente me expresaste después de un arranque de desesperación, jalándote los cabellos expresaste: “Dios Mío, si me vas a llevar, hazlo horita”, no lo comprendí y mucho menos cuando dirigiéndote a mi de tus labios salió: “Hijo un día me voy a ir donde jamás me encontraras”, créemelo mami, arrepentido estoy de no haberte dado el tiempo que de mi necesitabas, hoy que te has marchado, que me encuentro sólo, con una esposa sin suegra y con un hijo sin su abuela, hoy te digo: Mamita, me haces mucha falta.

Con lágrimas en los ojos mi jefecita me abrazó y tomándome de las manos me comentó:

Sabes, me encuentro en un lugar que todo es felicidad, donde reina el amor, la confianza, la ternura y la verdad, un lugar donde no envidiamos a nadie, donde nos conocemos todos y en donde, en nuestros ojos se refleja la tranquilidad de estar, déjame estar aquí hijo, vive tu vida, no sufras por mí, alégrate de saber que estoy bien, pero también entérate que desde aquí yo te cuido.

A los pocos días que sucedió ese accidente, estuve contigo, no fue revelación, no fue un sueño producido por el cansancio, fui yo que estuve a tu lado, igual que cuando estuve con tu mujer y que me dijo:”Doña Juana no me asuste, si me quiere hablar, hágalo”, pero sólo quería demostrarle que estaba agradecida con ella, porque a su lado ya vivías una vida estable y tranquila, por cierto, también le di su nalgada a mi nieto, era para decirle “Aquí está tu abuela”.

Por eso, hijo, déjame descansar, te pido ya no llores por mi, mejor recuérdame con mucho cariño, reza por mi alma, pide por mi descanso eterno, ya que así sabré que no pasé en vano por tu vida, que cumplí con esa gran tarea que es la de ser Madre, sigue siendo feliz como cuando estaba físicamente contigo, no pierdas la firmeza de tu carácter, sé digno hijo mío, que desde donde estoy me siento orgullosa de ti, como lo manifesté siempre en vida. No pierdas la fe en mi Padre Eterno, ni tampoco le eches la culpa por mi partida, el sabe lo que hace y porque lo hace, y lo más importante, nunca me olvides.

“Nunca me olvides, porque siempre estaré en tu vida y corazón; tú eres mi vida sin ti pierdo la razón”.

Fue lo único que alcance a oír de la poesía que una niña declamaba a su madre en un programa de televisión, porque ahí estaba yo frente a ese televisor, levantándome sólo acerté a preguntarme: ¿Sufrí una alucinación o en verdad mi madre me habló?

lunes, 3 de mayo de 2010

ENTRE LA LLUVIA Y MI PENAR.



Todo sucedió en una fría tarde del mes de febrero, una leve llovizna caía, pero yo permanecía esperándote.

Jamás olvidaré ese día, era 14 día del amor y la amistad. En cada rincón y por todos lados observaba pareja de enamorados, llevaba en mis manos tu regalo y un ramo de claveles, esos que te gustaban, los que adornaban la sala de espera de tu casa, los que olían a pureza del amor que nos profesamos; pero quizás lo presentía pero no lo aceptaba, tenía tiempo que te veía con una indiferencia que hacía sentir temor por lo nuestro.

Mis amigos me comentaban que te habían visto del brazo de otro, pero no les creía, porque sabía que tu no eras capaz de jugarme una traición, mi amor era tan grande que un rumor no lo podía terminar, creía ciegamente en tu amor, todo mi mundo giraba en torno al tuyo, miraba por tus ojos y lo que tu me decías esa era la verdad, jamás puse en entredicho tus acciones, te justificaba en todo momento, incluso, en el seno familiar se producían disgustos mi defensa hacía ti.

Mi pobre madre, me lo advirtió: “Esa mujer no es digna de tu amor, solo quiere burlarse de ti”, pero el amor es ciego, o quizás somos nosotros quienes le ponemos una venda, te seguía siendo fiel, quizás ese fue mi error, esa fue mi falta, fui un necio al no querer mirar la realidad en tus acciones.

Cuando te invitaba a salir, siempre estabas cansada o ibas a salir con tu mamá, cuando te encontraba saliendo del trabajo y te invitaba al cine, pretextabas que te dolía la cabeza, sin embargo todo lo comprendía y te justificaba.

Y ahí estaba en ese sitio en que me citaste para vernos, esperando que llegaras para llenarte de besos, abrazarte y acariciarte, sentirte mía, sólo mía, demostrarte cuán grande era mi amor por ti, que no me importaban los rumores, porque sólo eran eso, sólo rumores.

La llovizna no cesaba, pero no importaba, me mantenía firme. Y llegaste, te veías tan linda con ese vestido rojo entallado, con esos labios de rojo carmesí, con ese andar tan frívolo como te conocí, pero con una seriedad que no te había visto, extrañe tu sonrisa, tus dientes nacarados y esos hoyuelos que se te dibujaban en tus mejillas.

Te abracé, al momento extendí mi brazos para ofrecerte mis regalos, secamente me dijiste que teníamos que hablar, era necesario aclarar algunas cosas.

Me expresaste que lo nuestro no podía seguir, que te habías equivocado, que no era la persona ideal, que por el momento preferías estar sin una pareja; sin entenderte, sólo te miraba, lo hacía sorprendido porque no me explicaba tu actitud, no aceptaba tu decisión, me rebelaba a acatarla, más sin embargo no te decía nada, solo te miraba, no podía articular palabra alguna, quedé anonadado, como estatua estaba clavado en el suelo, y la tenue lluvia cayendo, con el rostro mojado, solo acertaba a mirarte, no daba crédito a lo que oía.

Me diste el regalo, un libro que se trataba sobre el General Rovere y escrito en la primera pagina una dedicación que decía: “PARA TI MI AMOR, CON TODO MI CARIÑO, FELIZ 14 DE FEBRERO”. Que dedicación tan irónica, que burla escrita en un papel, que sadismo en esa frase, pero que sufrimiento el que sentía al estar mirándola, de mis ojos surgieron unas gotas de agua salada que mojaron mi rostro, quizás no te diste cuenta porque, mis lagrimas se confundieron con la lluvia.

Más reponiéndome de la impresión solo acerté a decir, “como tú lo desees”, no tuve el valor de defender tu amor, me dejé llevar por tus argumentos, los míos no contaron, y así como fríamente me diste tu regalo, tuviste el cinismo de darme un beso en la boca y dándote media vuelta me deseaste mucha suerte. Yo me quedé ahí aturdido, con mi rostro mojado por la lluvia y por mis lágrimas, la lluvia no me molestaba, no me importaba que me vieran llorando, sabía que todos dirían que era mi rostro mojado por la lluvia, pero sólo yo sabía que el cielo lloró por mi tristeza tan grande, y ahí quedé ENTRE LA LLUVIA Y MI PENAR.

miércoles, 7 de abril de 2010

FUE UN SUEÑO, SOLO UN SUEÑO.


La vida monótona que llevaba, la mantenía siempre pensando en cosas ajenas a su voluntad, su matrimonio ante la sociedad era un preclaro ejemplo, su esposo un ser lleno de bondad y virtudes excepcionales, sus hijos, brillantes alumnos con calificaciones excelentes y además sus grandes orgullos, en fin su familia digna de admiración entre sus conocidos, pero ella sentía algo de soledad en su vida.

Las fiestas que se organizaban en el círculo de su comunidad, no lograban apartar sus pensamientos de fantasías que bullían en su mente locuaz, es más ni los juegos de canasta que en compañía de las damas de sociedad la desviaban de esas ideas.

Quizás sin pensarlo, mejor bien dicho sea, quizás sin desearlo, en su mente calenturienta se fue formando un deseo enorme de tener una relación sexual fuera de su matrimonio, porque según ella, su marido se había vuelto tan rutinario que ya no le gustaba ese trajín de vida que llevaban, incluso, ya estaban mermadas sus relaciones intimas, pretextando que llegaba muy cansado de trabajar; cuando ella lo buscaba, lo encontraba dormido, buscaba sus partes nobles para excitarlo, pero él no le respondía.

Esto fue la excusa, para decidirse a buscar una aventura, sobra decir, que no le faltaron candidatos; con ese cuerpo de diosa y esos ojos tan expresivos, con esa conversación de una persona con una educación tan refinada, producto de sus reuniones en sociedad, le sobraban pretendientes, porque además del buen atractivo visual del que gozaba, era una maestra en la coquetería (motivo por el cual siempre discutía con su marido), su arreglo personal en ocasiones era exagerado, se pasaba horas enteras en el salón de belleza, en donde por cierto era muy conocida por ser una asidua frecuente, al salir del salón, lo hacía completamente diferente, un rostro tan bien delineado con tanto cosmético, unos labios tan rojos (¿de pasión desenfrenada?) de tanto labial y unas uñas postizas adornadas con diversos dibujos.

Quizás su fantasía no se hubiese realizado de no haber sido por la cooperación involuntaria de su esposo, al que jamás le interesó lo que ella hiciera o dejara de hacer; él se dedicaba en cuerpo y alma a su trabajo; a su familia le dedicaba su atención cuando en las noches llegaba a descansar, sólo en esos momentos ellos aparecían en el libreto de su vida.

Como en todo argumento o relato, no faltó que surgiera el afortunado galán que llegara a la vida de esta damisela; así fue como un día por azares de la del destino o por capricho de la dama en cuestión, tuvieron una amena charla telefónica, en la cual salió a relucir la admiración que él tenía por ella, de lo prendado que se encontraba por su fino corte de cara, esa nariz tan respingada, ese pelo tan sedoso y además el buen timbre de su voz, la hacían (según él) la compañera perfecta.

Entre platicas y adulaciones, él le hizo notar, que tenía unas enormes ganas de verla, para platicar un rato e intercambiar impresiones, ella, claro que se tenía que dar a desear y le dijo que no podía salir, ya que tenía que ayudar a su esposo en el negocio.

Él, tenaz como era su costumbre no se amilano, volvió a insistirle pero de una manera muy sútil, diciéndole que se sentía triste de no poder tener una charla con la mujer que en ocasiones, su recuerdo le había quitado el sueño, que ansiaba con todo su corazón verla aunque fuesen unos 5 o 10 minutos, pero mirarla para constatar que en ella no había cambiado nada, que era el mismo ser angelical que conoció, que la reconocía por la voz de ángel que escuchaba al otro lado de la línea.

Sobra decir, que en esos momentos ella se sentía en las nubes, esas palabras tan llenas de romanticismo, la hacían flotar en el misticismo de su vanidad, ¿cuánto tiempo ha pasado de que en la boca de su esposo no han brotado frases tan hermosas? Ya había perdido la cuenta y también las esperanzas, su marido era muy metódico, solo existían adulaciones a su persona y al modo de atender su pequeña empresa ahí es donde volcaba su ego, pero a ella, si a ella, ya no le hacía ningún piropo, ni siquiera advertía lo bien que se arreglaba para él, por eso se sentía en las nubes, porque ahí se encontraba alguien que reconocía su valor moral, su belleza externa, sobre todo su trato a una mujer.

Por ese detalle, es que ella, con un poquito más de deseo que de curiosidad, fue ablandando su postura y le sugirió que por el momento no podía salir, pero que a más tardar en una hora tenía que salir a depositar el dinero de la venta del día anterior en el banco, y si él se decidía se podían ver afuera de la institución bancaria. Claro que él accedió, y haciendo a un lado su felicidad para no demostrar su ardiente interés, le dijo que iba a hacer todo lo posible por acudir a tiempo, pero que le pedía que no lo fuera a plantar, porque no resistiría un desdén o engaño.

Quedaron de verse en un lugar conocido por los dos, pero más por él, porque sabía que en esa zona se localizaba un establecimiento de 4 letras (la h es muda) el cual vulgarmente lo conocemos como hotel.

Ella con el pretexto de ir a depositar y de ir a ver una ropa para los niños, pidió la autorización a su esposo para salir, el esposo tan ingenuo como siempre, le dio dinero para que tomara un taxi y no se le hiciera tarde. Arreglada su salida, se metió a la regadera a darse una ducha y arreglarse esmeradamente para satisfacer su aventura, la cual deseaba con todas las fuerzas de su ser.

El llegó primero a la cita, todo un caballero, elegante su forma de vestir, recientemente rasurado, con un aroma varonil producto del perfume con olor a maple, un traje acorde a la temporada actual, luciendo una sonrisa con unos dientes nacarados envidia de cualquier modelo. Espero a la dama en cuestión, con la disculpa de que a la mujer se le debe esperar el tiempo que sea necesario, pero no hubo tanto lapso de espera, allá enfrente de la acera se encontraba la damisela, sonriéndole y agitándole la mano para él la viera, y claro ni tardo ni perezoso procedió a cruzar la arteria, y en pocos segundos ya se encontraba a su lado.

Se saludaron tomándose de las manos, no hubo beso de por medio, no se podía hacer eso, estaban en plena calle y podían ser reconocidos, él le habló casi susurrándole al oído ¿adónde vamos?, ella sonriendo y bajando la cabeza, le contestó ¡adonde tu quieras, me pongo en tus manos!

Bueno no se si sea una buena idea, pero me gustaría un lugar donde estuviéramos solos, tengo mucho de que platicar contigo –volvió él a expresar-

Ella, aún sonriendo le pregunto: ¿Qué lugar sugieres para ir? Pues no cuento con suficiente tiempo.

¿Bueno que te parece si entramos a ese hotel, que se encuentra ahí enfrente? –Nerviosamente él preguntó-

¿Qué te pasa? ¿Por quién me has tomado? –Exclamó ella con una absoluta seriedad-

Él la agarró suavemente de las manos y le comentó:

-Perdón no quise ofenderte, lo único que deseo es que no tengas problemas con tu marido, y ese es el único lugar en el que podemos estar, sin que nadie nos vea o nos interrumpa, yo te prometo que nada malo pasara.

Ella un poco convencida (además de que también lo deseaba, ese tipo le gustaba mucho, fueron varias las ocasiones en que en sus cavilaciones se veía haciendo el amor con él, siempre que lo miraba, sentía que las rodillas le temblaban y que los labios la traicionaban para pedirle un beso, si, sólo un beso, con eso se conformaba) le puntualizó:

–Está bien vamos, pero ten en cuenta que soy una mujer casada y le debo respeto a mi esposo, no vayas a tomar mi decisión como otra cosa, por favor-

Claro que no –contesto él- sé que te debo un gran respeto y siempre te lo he manifestado, no quiero ser el causante de algún desaguisado con tu esposo.

Sin más que decir o aclarar, enfilaron sus pasos hacía el edificio que en la parte de arriba se podía notar un gran anuncio de neón con letras rojas (como la pasión que los envolvía) que decía: “HOTEL AVENIDA” Bienvenidos.

Les entregaron las llaves del cuarto, antes de entrar al mismo, él le estampó un ardiente beso, del cual ella correspondió de una forma más efusiva y de larga duración, haciéndola olvidar de su condición de casada, de su esposo, de su hogar, de sus hijos, y mirándolo a los ojos, suplicantes palabras salieron de sus labios:

-Por favor aquí no, pasemos dentro de la habitación, me siento mal de lo que estoy haciendo, pero la verdad es que deseo que me ames con una locura incontrolable, quiero pertenecerte en cuerpo y alma, quiero sentirme solo tuya y de nadie más, dame todo de ti, porque yo sin reservas te entregaré todo lo que he guardado con el tiempo para ti-

El, con ternura la tomó de la mano y con delicadeza la hizo pasar al interior del cuarto, ahí frente a ellos los esperaba el tálamo en el cual podían dar rienda suelta a sus instintos sexuales, ella con la razón nublada por el reciente ósculo recibido, pronto se olvidó de su condición de mujer casada y del respeto que debía darle a su marido.

Sin más preámbulo, apagando la luz y encendiendo el aire acondicionado se fueron acomodando en la orilla de la cama y prendados de su boca, sin comentario alguno, se dejaron envolver por el momento, se dejaron arrastrar por la pasión que como remolino los fue arrastrando poco a poco, el hurgando en las partes nobles de ella, haciendo a un lado su ropa, ella bajándole el cierre de su pantalón, metiendo delicadamente su mano tomó su miembro el cual fue erigiéndose como un noble guerrero que busca no quedar mal en la batalla, sus pezones de pronto se vieron acariciados por los labios de él, su vulva sintió la delicadeza de un dedo que le escarbaba tenuemente para llegar a un cosquilleo delicioso y sensual, sus cuerpos desnudos se juntaron y la complicidad de la oscuridad hizo que llegaran al clímax desbordado del sexo.

Ella con la sensación del beso proporcionado, de las caricias en sus partes intimas, con el roce de sus piernas y con la visión nublada, sólo deseaba llenarse totalmente de él, esos besos en su cuello, el roce de los labios en sus pezones la tenían al borde del paroxismo. No dejaba de gemir, sus manos arañaban el cuerpo atlético, sus labios jalaban con mordidas suaves los de el, ese encanto de saberse tan amada la llevaban a enloquecer de pasión inusitada, se sentía en la gloria, sus ojos no observaban más que el rostro de su pareja, su cuerpo cual ola embravecida lo quería atrapar para siempre y tenerlo junto a él todo el tiempo, toda ella sentía una electricidad que le recorría su cuerpo y que la hacía enloquecer, si ahí estaba la creación más grande de nuestro Señor fundidos en uno solo.

No salieron palabras, sólo gemidos de placer, alaridos de satisfacción; pero justo cuando todo el torrente de felicidad salía del miembro de él, para depositarlo en su vagina, exactamente en ese momento, cuando el volcán tenia su erupción vomitando lava, cuando la lujuria llegaba a estallar en su máxima expresión, justo en ese momento, sintió un leve jalón en su brazo y escuchó una voz que le decía:

“Arriba floja, es hora de levantarse y llevar los niños a la escuela”

Ella exclamó: -Dios mío, todo fue un sueño, tan sólo un sueño.

Efectivamente, ahi frente a ella, sonriendo como siempre, se encontraba su esposo, quien habia salido después de haberse dado un buen regaderazo.

viernes, 19 de marzo de 2010

AMOR INOCENTE


Ahi estaba enseñando la materia que le tocaba impartir, pero también enseñando su anatomia tan bien proporcionada, ese cuerpo voluptuoso que era la envidia en las demás maestras, pero que por igual era el motivo para que algunos dejaran de tomar los apuntes, para tomar un mejor ángulo y ver en toda su proporción a esa gran hembra que era su maestra.

"Geografia es la ciencia que tiene por objeto la descripción y explicación de los fenómenos fisicos y humanos en la superficie de la tierra"

Y nosotros tratando de describir y explicarnos a ese gran fenómeno que teníamos por delante impartiéndonos la materia, que ¿acaso no había quien definiera el raro sentir en nuestro tan tierno cuerpo?, sentiamos un raro hormigueo en todo nuestro ser, que no alcanzábamos a definir de que se trataba, no lo asimilábamos ni con la propia instrucción de la quimica ni de la física, los polos positivos se atraen, los negativos se rechazan, ¿y como diablos saber que polo era la maestra y cual nosotros? Muchas dudas, pocas explicaciones.

Nos decían que el orden de los factores no alteran el producto, pero si la maestra en el orden era la número uno y nosotros como alumnos pasábamos a segundo termino entonces ¿qué pasaba? En donde quedaban todos esos técnicismos, ¿no era cierto que también nos explicaban que todo lo que sube tiende a bajar? y por que la maestra no bajaba a estar con nosotros?, ¿por qué sólo arriba en el templete donde estaba su escritorio?, ¿por qué ese deseo de llevar vestidos y sentarse con las piernas cruzadas?, ¿acaso no se daba cuenta que frente a ella había un sinnúmero de adolescentes?

Que algunos materiales al calor del fuego se funden, pero si nada más con tocarle su mano yo ya me estaba fundiendo; Me he preguntado ¿Cuántas veces me miró sentado en mi pupitre? Sin embargo yo podría decirle que todo el tiempo en su horario de clases me pasaba mirándola, que hacía castillos en el aire, en el cual ella era la Reina y yo su pobre vasallo, dispuesto a obedecerla en todo. Ese era mi amor imposible, era mi amor de estudiante.

Era la esperanza de un nuevo día para acudir a clases, era el largo esperar para que me tocara su materia, era el hacerme el encontradizo cuando la veía llegar a la escuela, era mi justificante para poder estudiar y superarme, me gustaba su presencia, su persona, su hablar, su explicar, en fin toda ella me atraía, lo más triste es que nunca lo supo, nunca se dio cuenta que tenía un admirador, un amor inocente que apenas podía disimular el cariño que sentía por ella.

Hoy que han pasado varios años, rememorando mis años en la escuela, evoco la grata figura de mi maestra y con agrado veo, que la sigo recordando con mucho cariño, a solas me digo de verdad, como es que de joven se sabe apreciar la belleza de la mujer; Si existiese la labor de saber catar la belleza femenina y el amor juvenil, ahí estaría en primera fila, porque no hay amor más inocente y limpio, que un amor de juventud, sin malicia, sin revanchismo, con mucha pasión y demasiada fogosidad, pero también con mucho dolor, por no saber amar a tan temprana edad,. Así me pasó.


miércoles, 17 de marzo de 2010

ORACION

Jesús mio, a ti dedico mi oración, para tratar de hacerme una persona diferente a la que he sido hasta el dia de hoy;

He de desterrar de mi alma el odio, la lujuria, la envidia y todos los males que padece el ambiente mundano;

Tratare de amar a mis semejantes, como Tú nos has amado, creeré sinceramente que el amor limpio, no es necesario otorgarlo ni pedirlo a la fuerza;

Rezare por todos mis pequeños hermanos, que sufriendo están hambres y privaciones, de las cuales la mayoría no estamos acostumbrados


Creere en el sufrimiento que has soportado en la Cruz, seguire el camino que Tú me has trazado, he de adaptarme a las cosas tal y como son, sin pretender cambiarlas a lo que yo quiera, y he de perdonar a los que me ofenden, porque asi nos lo enseñaste;


Trataré de hacer a un lado las malas amistades, en cambio frecuentare las que sean buenas, las que puedan tener habitos sanos y sin ninguna perversidad;


Tratare de ser lo menos orgulloso, ya que el orgullo conduce al fracaso y al destrozo del alma. Por todo esto, te doy mi más profundo y sincero agradecimiento, oh mi Señor Jesucristo.

viernes, 5 de marzo de 2010

SOY LESBIANA. ESE ES MI PROBLEMA.


Mi vida siempre fue un misterio, mi niñez fue tan misteriosa como incierta, yo no pedí venir al mundo, jamás expuse que quería a tal o cual padres, fue la voluntad de mi Dios la que me trajo a morar a este mundo, y por pretexto de ese Dios en que la mayoría creemos, se me ha discriminado e incluso mirarme como si fuera un bicho raro.

Así empezó la plática que sostenía con mi amiga Narcisa, mujer introvertida y quizás extrovertida, pero un ser tan lleno de bondad como de mucho amor.

Mi niñez transcurrió en un hogar de diferencias, y digo diferencias porque mis padres eran muy diferentes en su carácter, diferentes en su comportamiento, diferentes en su forma de pensar e incluso diferentes en su forma de quererme, por un lado mi madre siempre me trató como a una niña que ese era mi sexo, pero mi padre como su gran anhelo era tener un varoncito, me trataba como tal, vistiéndome como un niño e incluso fomentando en mi el deporte que el practicaba, que era el futbol.

Los pleitos en mi hogar eran frecuentes, mi padre apasionado al deporte bacanal, jamás se enteró de las necesidades de la familia, el vivía en su mundo y eso lo hacía muy feliz, mi pobre madre, trabajando de sol a sol, para cumplir las necesidades de mis hermanos y las mías, cuando el llegaba trastornado por el vino, se volvía una persona irracional que ofendía a medio mundo y el otro medio mundo lo ofendía a él, y nosotros recibíamos la peor parte de su arrebato, a mi madre amenazándola con matarla y a mi jalándome de los cabellos cual si fuera una piñata, y todo esto me lo aguantaba, sufría en silencio, lloraba hacia adentro, tragándome mis lagrimas amargas.

Me creerás que ni yo misma sé porque me aguante tanto, pero eso sí, mi carácter se fue templando y agarrando una fortaleza de la cual yo misma desconozco, pero que sé de donde se origina. Me fui acostumbrando a estas dramatizaciones en mi hogar, ya no era raro que siempre mis padres estuvieran como perros y gatos (con el perdón de estos animales), y nosotros en una esquina temblando de miedo, por la reacción final de mi padre.

Muy poco recuerdo si es que tuvimos fiesta por nuestros cumpleaños, en mi hogar escondíamos todo lo que oliera a licor, pero al no encontrarlo en la casa, lo buscaba en la calle con sus amigos, es cierto da tristeza hablar de la irresponsabilidad de un padre, pero ojala mi relato tuviera cabida en muchas conciencias de los hombres, ya que su machismo solo surge al calor de unas copas, sin darse cuenta que el alcohol además de trastornarlos los transforma en otros seres distintos a lo que aparentan delante de los demás, surgiendo confusión en sus mentes en el momento en que se encuentran sobrios, sin recordar lo que hicieron cuando en ese estado de ebriedad sufrían una metamorfosis.

Así transcurrió mi existir, entre pleitos, reconciliaciones, llamadas de atención, la zozobra en mis estudios, la privación de diversión por no tener los recursos económicos para cubrir esos gastos, jugando al futbol en lugar de muñecas, usar pantalones y short en lugar de faldas, o tenis en lugar de zapatillas o zapatos femeninos, no usar maquillaje y no era porque me lo prohibieran, simplemente lo veía como algo ridículo de una mujer el pintarse, de verdad no me agradaba, pero eso sí, me gustaba verlo en otras mujeres, las cuales desde mi corta edad me atraían.

Se llegaron mis quince años, la fecha memorable para toda mujer que ansia dar a conocer los atributos que la diosa naturaleza nos ha dotado, ser presentada en sociedad, bailar con los chambelanes, disfrutar la fiesta, en fin miles de recuerdos, y sin embargo, a mi eso no me interesaba, jamás pedí que me festejaran, no lo quería, no lo deseaba, pero por insistencia de un familiar tuvieron que hacérmelo.

En esa fiesta acudieron todos mis familiares, amigos y amigas, padrinos, conocidos de la escuela en fin gente que ni yo misma sabía de dónde habían salido, pero ahí estaban en esa fiesta que daban en mi honor y de la cual ni quisiera acordarme, mi padre en su afán de saldar esas cuentas que por su alcoholismo tenía conmigo, fue el encargado de presentarme en sociedad, sus palabras las encontré tan sinceras que me arrancaron las lágrimas que no pude contener, y que me hicieron abrigar la esperanza de que mi padre cambiaría.

Soy sincera al decirlo, a mi padre lo quiero, pero lo quiero muy a mi manera, probablemente él pensara que lo odio, pero no se puede odiar a quien te dio la vida, tengo resentimiento eso sí, que quizás pueda ligarse con un rencor, pero más que nada es quizás el sentirme desligada de su vida, esa vida tan comprometida para sus amigos y para su vicio, que aunque hubo formas y ocasiones en que se lo comenté, jamás tuvo la delicadeza de acercarse a nosotros para acariciarnos o para con un simple gesto sentirnos que nosotros éramos la razón de su vida, pero en fin.

Pero Narcisa (la interrumpo) ¿crees que estos fueron los motivos para que tu cambiaras en tu forma de pensar, me refiero exactamente a tu forma de tratar con personas del mismo sexo?

No, no lo creo, ya te lo dije anteriormente mi carácter se fue templando conforme se iban desarrollando los acontecimientos en mi familia, lo otro no va ligado con mi forma de sentir, te diré algo que quizás yo he analizado y a muchos les enferma decirlo, y ¿sabes por qué? Porque les da pena confesarlo, yo lo he sostenido, la primera vez que yo me sentí atraída fue más por la persona que por el sexo, quizás se vea mal, quizás nos han satanizado y muchos puritanos cierran los ojos para no ver la realidad de nuestros tiempos, hay un dicho muy popular que quizás aquí encajaría “No hay peor ciego que aquel que no quiere ver”.

Muchos me critican diciéndome que las relaciones que tengo con personas de mi mismo sexo, son coas del demonio, que Dios creo únicamente un hombre y una mujer, que donde se ha visto a un animal teniendo relaciones con su mismo sexo, que me va a castigar Dios, que no voy a entrar al reino de los cielos, que me van a excomulgar, PANPLINAS, son mojigaterías, pensamientos de personas anticuadas o chapadas en estricto apego a una religión, no se ponen a pensar que antes de vernos el sexo, vean nuestra naturaleza, somos seres humanos, personas que necesitamos afecto, cariño y comprensión, no a todos nos gusta la lluvia, pero esta llega por efecto de la naturaleza, son pocos los que aman la oscuridad y sin embargo es la gran confidente de los enamorados.

Que me acosan por decirme que soy descarada por haber salido del closet, acaso ¿no se me debe de reconocer el gran valor de tener que aceptar mi condición sexual? ¿Es delito expresar nuestro amor delante de los demás?, que algún letrado me diga en que parte de la biblia esta anotado de que no deben de existir las lesbianas y los homosexuales, considero que el mundo está preparado para dejarnos existir sin andar escondiéndonos, nuestro sentimiento es dar nuestro amor, a veces el hombre lo único que desea es seguir abusando de nosotras, mirarnos como en la época de la revolución se tenía contemplada, como una escopeta, en la esquina y cargada, ya eso es arcaico, déjennos vivir, queremos también tener los derechos de todos los que viven en este mundo.

La vida sería diferente si todos viviéramos en armonía, amándonos y libres de prejuicios, compréndannos y déjennos convivir con ustedes, no somos seres anormales, ni tampoco visitantes de otro planeta, somos personas que fuimos hechas con amor y criadas con ese mismo sentimiento, no somos un mal ejemplo ni tampoco una plaga de la naturaleza.

Me causa tanta extrañeza mirar a Narcisa, ella tan bonita, mujer preparada, estudiando una carrera redituable, con un cuerpo tan bien delineado, pero quizás lo más admirable en ella, su carácter, esa forma tan bonachona y despreocupante de los problemas que aquejan a la humanidad, cansando a mi mente de tanto pensar como este monumento de mujer pueda tener el defecto de ser lesbiana, y pareciendo que adivina mis pensamientos arguye:

A veces no es necesario o quizás una causa por la que uno es lesbiana el factor de la belleza, he escuchado comentarios perversos que dicen: con esa cara cuando va a conseguir novio. No, están equivocados el amor llega también en la fealdad, nosotras buscamos la comprensión, el respeto a nuestra forma de desenvolvernos, queremos el mismo trato que a otras personas, y quizás lo más importante, nosotras no nacemos siendo lesbianas, con el paso del tiempo nos convertimos.

En el diario trajinar de nuestra vida, encontramos a nuestra pareja, la identificación surge espontanea, sin necesidad de forzar los acontecimientos, simplemente dejamos correr los hechos, y nos dejamos llevar por las circunstancias, lo único que pedimos es fidelidad (por eso nos califican como seres demasiados posesivos), pedimos respeto a nuestra forma de ser y a nuestras ideas de ser como somos, con nuestra conducta, no lastimamos, herimos o faltamos el respeto a ningún miembro de la ciudadanía.

Cuando tenemos cierto enfado con nuestra relación, nos separamos por un tiempo, pero primeramente hablamos, dejamos en claro nuestra situación, que alguien me diga, ¿Cuándo un hombre hace esto? Ellos se separan de sus parejas sin decirles nunca el motivo, tienen miedo, les falta ese carácter que a nosotras nos sobra, porque nosotras sabemos de lo real que es el sentir en nuestro interior, no jugamos con los sentimientos, queremos con toda el alma y con toda nuestra fuerza, por eso nos verán que en el parque, en el cine o en la calle, no ocultamos nuestro amor, lo demostramos en cada momento de nuestra vida, porque somos felices con nuestra pareja.

Hoy, que ya se empiezan a legalizar estas relaciones, con mi pareja hemos empezado a hacer planes para vivir juntas, tener un hogar lleno de amor, ¿Qué no podemos tener hijos? Eso no es factor importante, ellos llegaran cuando mi pareja o yo estemos realmente seguras de tenerlo, y no es necesario tener una relación con un hombre, lo podemos tener por inseminación artificial, así estaremos muy seguras de nuestra fidelidad. En nuestra vida no es necesaria la relación masculina, porque lo que ellos nos puedan proporcionar nosotras lo podemos obtener, natural o artificial pero lo tenemos.

La verdad me quedo sorprendido de todos estos razonamientos, pero no puedo más que darle la razón a Narcisa, son validos sus argumentos aunque, algunos no estemos de acuerdo con estas relaciones, no puedo decir que sean asquerosas, porque aunque sean mujeres su amor quizás sea más limpio y sincero que el de una pareja normal, si es cierto, se ve algo mal esas parejas del mismo sexo, nos causa extrañeza porque no habían sucedido, pero lo más sano es que nos debemos acostumbrar.

Ya pasó mucho tiempo, y no he vuelto a ver a Narcisa, más sin embargo hace pocos días viendo el periódico de mi predilección, ese que no es amarillista, me entero que Narcisa contrajo nupcias con su pareja, fue una boda múltiple de gays y lesbianas pero ahí estaba ella feliz y sonriente dándole un beso a su pareja, cuando vi la foto sentí un gran estremecimiento, porque jamás pensé que ella iba a terminar así, considere que su relación era una locura y que pronto se le iba a pasar, pero me equivoqué, tenía una base muy solida su relación y lograron hacer a un lado tantas críticas, tantas humillaciones y tantos desprecios, triunfó su amor, triunfó su deseo y lo más importante triunfó su razón. Felicidades Narcisa, que seas muy feliz, te lo mereces.

Y quiero finalizar como los cuentos que nos contaba nuestra Madre: Y VIVIERON FELICES.

jueves, 4 de febrero de 2010

ESTOY ORGULLOSO.

Me preguntaban, si yo me sentía orgulloso de la mujer que había tenido como Madre, mi respuesta fue que me siento muy orgulloso, porque creo que Dios no se equivoco cuando me la asignó como mi protectora en esta vida, y realmente se que no necesito palabras sacadas de algún libro para expresar el eterno agradecimiento que le tengo a mi progenitora.

¿Que fue una persona que se ganó la vida, trabajando primero en una lavandería de un hotel y posteriormente se dedicó a lavar ropa ajena, para cubrir nuestras necesidades?, de eso me lleno de orgullo.

Pues a pesar de ser una persona sin estudios, no dejo de sorprenderme como le hacía para saber si mi tarea estaba bien o mal hecha, y se dedicaba a corregirme, eso me valió buenas calificaciones, de eso me siento también orgulloso.

Jamás me habló mal de mi padre y me enseño a tenerle amor y afecto a pesar de que jamás se preocupó por nosotros, además de que casi cada fin de semana me mandaba a verlo en compañía de las hijas de mi papá, créanme que me siento henchido de tanto orgullo.

Por su pobreza y por la falta de dinero en el hogar, me enseño a trabajar a temprana edad y a valorar lo monetario, sin despilfarrar lo poco que ganaba, muy al contrario me demostró que aunque sea un peso, pero se puede ahorrar para futuras necesidades, hoy que soy un hombre con responsabilidades, me enorgullece que mi madre se haya preocupado por enseñarme a ser un hombre útil.

Mucho la criticaban por sus alimentos sencillos que ingería, pero eso me demostró que no se necesita de manjares esplendidos para tener un cuerpo sano y lleno de vitalidad, y viendo a mi hijo comer tan sabroso como lo hacía su abuela me enternece tanto, llenándome de orgullo que se me derraman las lagrimas.

Hubo un momento en que me separé de su lado, porque ella me dejo volar y esperó para ver que tanto había aprendido de ella, cuando regrese diciéndole cuanto la había extrañado, llorando me dijo que cada día que pasaba sin mi presencia era como si le arrancaran pedazos de su corazón, esa era mi madre, esa era mi gran amor y esa personita tan menuda y sencillita, fue y ha sido mi gran orgullo, porque todo lo que soy a ella se lo debo, por eso desde aquí te digo y quiero que lo escuches estés donde estés, madre querida, que un gran ejemplo y un amor tan lleno de orgullo lo eres tú JUANA LOPEZ.

domingo, 6 de diciembre de 2009

¿VERDAD QUE DUELE?


Eran días que me pasaba dando vueltas por los mismos lugares;

Noches largas en que me asaltaba el insomnio, y sólo la almohada sabía cuantas vueltas daba en mi cama;

Tardes en que trataba de apaciguar mi deseo de ir a buscarte, mirarte o saber algo de ti;

Fueron días, semanas, meses o tal vez años, en que de todas las formas posible, trate de sacarte de mi corazón, de mi mente y de mi cuerpo;

Dios fue testigo de todo mi sufrimiento, de todo mí pesar, porque a veces en él me refugiaba, en él depositaba mi dolor, en mis oraciones, supe transportar toda mi carga de abatimiento, sólo él pudo mandarme el consuelo y la recuperación;

Hoy, que tus amigas me cuentan que por tu orgullo no me buscaste, que lamentas demasiado todo el daño que me hiciste, que has buscado el momento o circunstancia para aparecer en los lugares que frecuento, que tu vida =según tú= es un infierno, que no puedes vivir porque no has encontrado un amor noble y sincero como el que te di;

Hoy que te suceden muchas cosas que jamás te imaginaste, hoy con gran tranquilidad y regocijo en mi corazón, sólo te puedo expresar: “¿VERDAD QUE DUELE?”

AMIGO DE MI ALMA.

Héroe de mil batallas, compañero fiel de toda mi infancia, orgullo inquebrantable, tesón siempre sostenido, todo eso y toda la grandeza lo eres tu mi fiel compañero.

Te he visto bregar por la vida con todo el ímpetu que te caracteriza, jamás te me doblaste cuando tenía que cumplir con ciertas citas, siempre fiel, siempre leal, por causa mía sufriste enfermedades, pero era lógico que yo jamás te dejaba solo, siempre te atendía y te daba lo necesario para que siguieras fuerte y sano.

Jamás tuviste límites, nunca te puse un freno, siempre rebelde, siempre erguido, atento a los reclamos de tu amigo para poder hacer un buen papel. Nunca oí de ti un quejido, un reproche o un acto de rebeldía que me hiciera suponer que ya estabas harto de mí, porque fuiste consecuente y quizás un poco alcahuete, pero, como dicen los chavos de hoy, “siempre aguantaste vara”.

Hoy que han pasado los años, hoy que te veo un tanto cargado del costal del tiempo, siento que abuse mucho de ti, y nunca fui para darte un agradecimiento, porque te lo reconozco, creciste a la par mía, a la forma tan mezquina que siempre he tenido, no dejo de lamentarme que quizás te hice madurar a muy temprana edad, cuando tu eras solo un polluelo y necesitabas tener otra clase de diversiones, pero no, ahí estaba mi terquedad para que hicieras lo que a mí me satisfacía, lo que me daba un gran gozo y alegría a todo mi cuerpo.

Siempre de mis extravagancias, salías derrotado todo golpeado y amedrentado por tener que estar en lugares tan inhóspitos en los cuales te hacía entrar, pero jamás te rebelaste, seguías el curso de mis instintos y de mis pasiones tan desbordadas.

Hoy que mi cuerpo necesita reposo, que los años me han vuelto más prudente y cauteloso, hoy que mi pelo se ha llenado de esa riqueza plateada, que mis manos poco a poco se van encogiendo, que en ellas aparecen las primeras pecas, que mi andar se esta volviendo un poco lento, que algunas enfermedades me rondan como pretendientes, hoy que mi rostro se ha transformado, regreso mi vista hacía ti, y, veo con mucho asombro que tal parece que en ti, los años no han pasado, sigues igual de jovial, igual de atrevido aunque con un poco de retardo en tu accionar y en tu actuar, pero desafortunadamente sigues complaciéndome.

No puedo más que agradecerte por todos los años que me has dado felicidad, que me has llenado de tanta emoción y cosquilleo dentro de mi cuerpo, que junto hemos andado por ese sendero que se llama la vida, y de la cual tu me diste lo mejor que yo podría haber recibido, que has sido la sangre de mi sangre, carne de mi carne, ferviente latido de mis sentimientos desbordados, hoy, con todo mi amor y de corazón de te lo digo, GRACIAS MI QUERIDO PENE.

domingo, 21 de junio de 2009

TE DESEO LO MEJOR.



Deseaste que te amara, y como a nadie te llegué a amar;
Me pediste fidelidad y cariño, las dos cosas sin reserva te entregue;
Me exigiste toda mi atención, y aún con el temor de terminar con mis amistades te la di;
Renuncie a mis habitos, para acostumbrarme a los tuyos, porque mi tiempo era solo de ti;
Me exclamabas que te recordara a cada rato y aquí me tienes sin poderte olvidar;
Muchas cosas me pediste y a todos tus caprichos me doblegue, y de nada sirvio porque muy pronto me llegó tu olvido y junto con el la separación.
Y aquí me tienes, esperando tu regreso y tu amor también, pero sé que ninguno de los dos retornara a mi, porque jamás fuiste sincera , solo querías llenar tu vanidad y lo conseguiste al precio de lastimarme.
Pero sabes, no me arrepiento de haberte amado, de entregarte mi corazón y todo mi ser, porque en el tiempo que lo hice fui feliz.
No te deseo ningún mal, al contrario, te deseo todo lo mejor de la vida, porque supiste ilusionarme, y también tuviste la primicia de ser quien destrozara mis ilusiones.

Más sin embargo, todo esto me quedó como una lección, porque jamás llegaré a amar a otra persona como a ti, porque seré más reservado en demostrar mi sentimiento, sobre todo tendré la precaución de poner a prueba el amor que me ofrezcan.
No será culpa tuya mi actuación, será culpa de mi pobre corazón que se enamoró sin fijarse de quien, fue tan ciego y torpe que no se conectó con la mente para poder decidir, pero viendolo bién el tampoco es el culpable, le echare todo el pecado a mis ojos, porque ellos te vieron primero y quedaron prendados de tu figura, si, esa es la mejor solución.
Desearte algún mal, o que te hagan lo mismo que me hiciste a mi, sería demostrarte que jamás tuve un gran sentimiento por ti, sería fingirte una gran indiferencia u odio, cuando por dentro mi pecho esta gritando tu presencia, anhelando tu cuerpo, extrañando tus caricias, no, jamás pensaré en desearte alguna deficiencia en el transcurrir de tu existencia, de corazón, solo te deseo que seas feliz, porque viendo que lo eres, yo también me sentire igual.

¿VERDAD O MENTIRA?


En un país encantado en donde lo increíble se vuelve realidad, lo ficticio se hace creíble, ahí donde las más hermosas flores son cultivadas, lugar en el cual existen todos los dones otorgados por la naturaleza, ahí vivía un padre desolado, sin animo de disfrutar de todas las bondades que existían a su alrededor.

La vida para él transcurría igual que siempre, para él no había cambios en su rutina, todos los días era lo mismo, se sentía solo, deprimido, abandonado, encerrado en sus mismas cavilaciones, asaltándolo los mismos recuerdos, viviendo de sus añoranzas y muriendo en sus tristezas.

¿Cómo hacer para realizar cambios? ¿Cuál debería ser su actitud ante tal situación? cuantas veces se preguntaba siempre lo mismo, y siempre eran las mismas respuestas, no encontraba salida a sus tormentos, solución a sus dudas, calma a sus remordimientos, ¿Por qué a mi Señor, por que? y jamás le llegaba la respuesta. A pesar de estar en un lugar maravilloso, a él jamás le llegaban sus beneficios.

Un día a su vida llegó la persona que siempre estaba esperando, pero imaginaba que venía en un plan de rebeldía, de reproches y de verdad no lo entusiasmo mucho la idea de verla, pero, se equivocó rotundamente, ella llegó en un plan cordial y podría decirse que llena de amor hacía él, con sus palabras lo desarmó completamente, sus argumentos fueron tan convincentes que él estuvo a punto de derramar unas lagrimas, pero su orgullo las supo retener, se quedó impávido, sin palabras, sin reproches, sin ganas de explicar nada, ella lo había dicho todo, fue tan explicita que poco tenía que agregar, sólo reconocer que ante él atesoraba a la joya que un día había extraviado.

Se ilusionó, hizo planes, reactivo su vida, todo tenía que cambiar, el sol nuevamente brillaba para él, existían razones para seguir viviendo, coexistía un motivo para levantar el ánimo, su panorama cambió totalmente, ahora veía hermoso ese lugar en donde por mucho tiempo todo le parecía oscuro y tétrico, hoy era otro, le habían inyectado nuevos ánimos para seguir viviendo, se preguntaba: ¿acaso estoy soñando? si es así, por favor no me despierten, porque es el sueño más hermoso jamás tenido. Si esta felicidad llegaba tarde, no importaba, más vale tarde que nunca.

Pero bien se dice que lo bueno tarda poco y se disfruta igual, y cuando uno cree que la felicidad que tocó a su puerta es para toda la vida, vuelve a uno a la realidad, esa realidad que creía uno se había alejado para siempre. Esa persona que un día llegó de una forma diferente a su vida, volvía a mostrar la careta de la indiferencia, del importa poco, nuevamente las frustraciones, el desencanto, y otra vez la misma interrogante: ¿Por qué a mi Señor, por que? y nuevamente el silencio, no existía el eco a esa interrogante, eran palabras al viento que el viento se encargaba de alejarlas para que no se escuchara ese lamento.

Y, como al principio, en ese lugar encantado y encantador, en donde lo increíble se hacía realidad y lo ficticio se hacía creíble, ahí en ese lugar se encontraba un hombre solo, esperando a que su suerte cambiara, esperando encontrar nuevamente a esa joya que otra vez se le volvió a extraviar.

domingo, 29 de marzo de 2009

NO LE TEMO A LA VEJEZ.


De niño soñaba y ansiaba ser joven, siendo joven pensaba lo mismo pero de ser un señor con una familia, cuando tuve mi familia deseaba llegar a la madurez, en este momento no temo llegar a ser un anciano.

Existen personas que menosprecian llegar a esta edad, -según la tercera edad- pero yo no, porque pienso que es en esta etapa en la cual llega uno a la reflexión, a pensar más detenidamente en sus actos, a disfrutar mas calmadamente la vida, a sonreír con la familia, a disfrutar a los nietos, volver a ser padres con ellos, porque uno no termina de criar a los niños.

Mi niñez la disfrute en medio de tantas carencias pero lleno de mucho amor, no creo que haya sido sufrida, sino más bien de una vasta muestras de superación, tuve una rápida transformación pues a temprana edad tuve que madurar, tanto física como emocionalmente, pero fue algo hermosa mi niñez.

En mi juventud el transitar fue un poco entre espinas y obstáculos, pero la disfrute, porque en esta etapa fue que conocí lo que era el amor, -o al menos lo que yo creí que lo era-, me amaron, tuve la fortuna de tener toda clase de mujeres de las cuales de cada uno tengo un singular recuerdo, quizás sea un poco presumido al externar que fui amado, pero esa es la verdad, no me considero guapo, pero si con suerte.

Mi vida ya de adulto, ha sido la más esplendorosa, han sido momentos de calma, mucha tranquilidad respecto al amor, me he asentado en ser feliz con una hermosa mujer, acompañándonos un muy sincero y noble hijo. Tengo la dicha en mi hogar, tengo la paz en mi corazón, tengo la serenidad en mi mente pero también la firmeza en mis decisiones. He cambiado totalmente y en todos aspectos, ya pienso y razono mis actos y me conduzco con toda la rectitud para ejemplo de mi familia.

Avizoro los tiempos de la vejez, pero no me asusta, he conocido gentes que viven su ancianidad con tanta dicha, que los envidio, parejas que pasan por mi vista y todavía derrochan mucho amor, familias con sus abuelitos bonachones y felices que acuden a la iglesia, un poquito de tranquilidad en nuestro alocado ser es necesario a esa edad, personas que a pesar de tener que usar bastón para moverse lo hacen con una candencia que tal parece que el tiempo no ha podido vencer.

Dice la poesía Juventud divino tesoro que te vas para no volver, quizás yo diría Vejentud divina etapa, que te tardas para disfrutar, ya me veo en mi sillón con mis nietos en mis piernas disfrutando las caricaturas de Tom y Jerry o de los Power Rangers, o si bien me va, la de Cenicienta o la de Blanca Nieves y los 7 enanos, con mis pantuflas o mi pijama, con mi mujer a mi lado poniéndome un poco de alcohol en las piernas por mis reumas, o dándome masajes en la espalda.

A poco no se siente bonito exponerlo, por eso lo repito, a mi no me asusta la vejez, siento que es el premio que la vida nos da, por llevar una vida ordenada fuera de tantos problemas y sinsabores, dentro de los parámetros que nos indica la naturaleza para llegar a esa edad, noto más paz en los rostros de esas personas, un remanso de tranquilidad, siempre rodeados de sus familiares, consentidos de todos y mimados por todos, de verdad siento que incluso sus canas son el tesoro que nunca pudieron tener sus arrugas son los surcos de tantos caminos tan accidentados que tuvieron que transitar, la caída de sus dientes fueron por tantas visitas que le hizo el ratón, su cuerpo doblegado por los miles de problemas que tuvieron que resolver pero que jamás los quebraron.

Esa es la vejez, que muchos jóvenes menosprecian porque creen que la juventud les va a durar toda la vida y hacen mofa de los ancianos, sin saber que quizás esa etapa es la mejor forma de demostrar que aún se tienen ganas de seguir viviendo, que el tiempo aún no los ha podido vencer, que nuestro Padre Eterno todavía tiene asuntos pendientes que encomendarle, que todavía faltan miembros de la familia por conocer, en fin cosas que podría seguir escribiendo para demostrar que no hay que temer a la vejez.

A MI FLAQUITA.


AMOR, sentimiento diseñado por nuestro padre eterno, para vivir en armonía con nuestros semejantes;

MUJER, ser existente para proporcionarnos la felicidad;

SILVIA, nombre de la mujer llena de amor que es la razón de mí vivir.

Así como el mar no tendría razón de ser sin sus olas, así como el firmamento se vería incompleto sin su sol, luna y estrellas, así mi vida sin ti no tendría razón de ser.

Cada latido de mi corazón es un suspiro para tu persona; podrán morir los cedros, podrá morir el día, pero mi amor por ti seguirá vivo y firme como un roble y resplandeciente como una nueva alborada.

Dios creo a la mujer para ser compañera del hombre, pero el mismo Dios te mandó a mi vida para que seas el aliciente que mueva el motor de todo mi cuerpo.

Siempre bendeciré a tus padres por haberme otorgado a esta criatura que es el iris de mis ojos, eres el aire que inunda mi cuerpo y sobre todo, eres la única razón de mí existir. Jamás imagine que mi Padre Eterno se fijara en mí, y dejase a su reino sin un ángel para mandármelo y fuera la compañía ideal en este mundo terrenal.

Te amo sobre todas las cosas, te llevo siempre dentro de mi, y con el corazón en la mano te expreso: tu significas mucho para mi, porque sin ti la vida no tiene ningún significado, tu has llenado mi mundo con tu presencia, me has enriquecido y fortalecido, me has dado la dicha de ser padre, con ese hijo que es un dechado de bondad y de humildad, por eso, no encontrando unas palabras tan fuertes que resuenen y te hagan vibrar, solo puedo decirte: Gracias mi flaquita adorada, te quiero mucho y por siempre te amaré.

jueves, 12 de febrero de 2009

¡QUE DIFICIL!


Que difícil es vivir la vida cuando no se tiene el ánimo de seguir viviendo;

Que difícil es convivir con nuestros semejantes, cuando no se tienen las ganas de seguir respirando el aire de este ambiente;

Que difícil es encontrar un amor, cuando no se tiene la suficiente fuerza para seguir amando;

Que difícil es mirar con ternura, cuando se tiene el alma tan dañada;

Que difícil es decir te quiero, cuando nuestros labios han sido corrompidos por tantas mentiras;

Que difícil es besar a alguien, cuando nuestra boca esta envenenada de tantos ósculos llenos de hipocresía;

Que difícil es escribir poemas llenos de amor, cuando nuestra mente esta estacionada en tantos deslices;

Que difícil es creer en un Dios, cuando la adversidad nos está dominando;

Que difícil es madurar, cuando nuestra mente se ha quedado estancada en una época;

Que difícil es salir de un apuro, cuando te sobran muchas necesidades, pero te faltan brazos que te tiendan para ayudarte;

Que difícil es tener recursos económicos, cuando tienes muchas deudas monetarias;

Que difícil es poder ayudar a alguien, cuando no se deja que lo ayuden;

Que difícil es ser Padre, cuando tu pareja no te deja acercarte a tus hijos;

Que difícil es amar a nuestros recién nacidos, cuando te separan de ellos, te los esconden y te los niegan para que no puedas ofrecerle tu cariño;

Que difícil es mirar el mañana, cuando tienes todavía compromisos en tu pasado;

Que difícil es enseñar cuando se es analfabeto;

Que difícil es llorar a nuestros muertos, cuando te tachan de ser hipócrita;

Que difícil es entender a nuestros hijos, cuando se creen suficientemente capaces y apenas les vienen saliendo las alas;

Que difícil es llevarse un bocado, cuando sabes que hay mucha gente hambrienta en el mundo;

Que difícil es hablar de Dios, cuando tu alma esta llena de egoísmo y rencores;

Que difícil es volver a vivir la vida, cuando le han quitado la vida a tu Madre;

Que difícil es pronunciar la palabra perdón, cuando te han ofendido demasiado;

Que difícil es decir Papá a aquel que un día maldijo cuando tú naciste;

Que difícil es presenciar a un hijo cuando esta sufriendo y tu no puedes hacer nada;

Que difícil es cuando sin tener trabajo, tus hijos te piden regalos para un día de reyes o de Santa Claus;

Que difícil es mirar tanta comida y no tener siquiera para un taco;

Que difícil es decir adiós a una persona que tanto amas;

Que difícil es mirar a tu Madre dentro de un ataúd;

Que difícil es querer y no poder, poder y no tener, tener y no saber, saber y no compartir;

Pero que difícil es vivir, sin querer vivir, amar sin querer amar;

Más difícil aún es dejar a tus hijos que vivan su propia vida, cuando los tuviste a tu lado toda una vida;

Que difícil, que difícil y que difícil, pero aún con todos estos inconvenientes lo más difícil es que sin tener fe, sin creer en los milagros, sin desear tener una religión, te aferres a la idea que no existe un Dios que nos hace ser y deshacer, amar, querer, y sobre todo a decir que por algo estamos en esta vida.

¿Tú crees que todo esto es muy difícil?

viernes, 9 de enero de 2009

ADIOS, AMIGO MIO.

(EN TU MEMORIA AUGUSTO *27 ags.1962 +25 nov 08)
De verdad, me causo un hondo pesar la noticia que por conducto de mi hija se me daba, no podía creerlo, de verdad, no quería creerlo, pero era verdad, momentos antes de la llamada tu habías emigrado hacía un lugar desconocido para todos los mortales, habías partido como siempre en vida lo habías hecho, sin decir nada, ni una explicación ni siquiera una señal, pero te habías marchado.

Tu ausencia deja un enorme vacio en muchas vidas, en muchos seres, que supimos o más bien tratamos de entenderte para saber convivir contigo, porque fuiste algo especial, porque fuiste una persona no tan fácil de comprender por tus inquietudes, pero así fuiste, no tratare de justificar tus acciones, no me corresponde hacerlo, pero si podré expresar el porque te llegue a estimar demasiado.

Podría decirte cuñado o compadre, pero el termino más aceptable para mi sería el decirte mi amigo, porque eso fuiste para mi, una persona que me supo entender en el poco tiempo que conviví con tu hermosa familia, aún tengo presente todos los conceptos que vertiste cuando me conociste y además todas las prevenciones que me hiciste para que pensara seriamente en el emparentar con tu familia.

Sabes, no sabes cuanta razón tenías, pero sin embargo fui terco y emparentamos, como olvidar los pequeños momentos que convivimos, o la ocasión en que me prestaste tu pequeño datsún blanco, para llevar mi ropa que me habían tirado al patio de la casa en la que yo pagaba la renta, jamás lo olvidaré.

Tampoco olvidaré, cuando veías que las cosas se ponían de color de hormiga con tu familia y mejor, con cualquier pretexto me sacabas y nos íbamos a otro lugar a platicar, creo que sería ingrato no reconocer que por ti pude estar en la ceremonia del bautizo de mi hija, y, claro que me gustó que tu fueras el padrino de mi nena, porque sabía del gran amor que le tenías, pero también el gran aprecio que gozaba de tu parte.

No mencionaré tus títulos o especialidades que tenías, no, porque esos se quedaron contigo, esos ya nadie los va a utilizar, fueron solamente tuyos, de verdad muy tuyos, fueron el orgullo de tu familia y porque no decirlo fueron los alicientes para seguir mejorando, yo osare tomar para mi, tu amistad esa que quizás solo este conmigo, no pienses que por haberte ido de este mundo terrenal debe uno hablar muy bien de ti, no, porque sería pecar de muy zalamero y tu me conociste, yo no soy así, yo soy franco y digo las verdades aunque duelan, aunque lastimen sensibilidades, pero así soy yo.

Y, quizás esa característica también tuya, haya sido la que nos hermanó, la que hizo entendernos, que aunque a veces tenías un genio disparejo que lo mejor era salir por piernas, pero todo eso dentro de lo normal, te lo vuelvo a repetir, de verdad sentiré mucho tu ausencia, porque quizás fuiste la segunda persona en el orden de tu familia, que me supo tratar como quería ser tratado, me hablaste con verdades que me hicieron pensar que tu no querías ser mi cuñado, pero que con el tiempo fue realidad lo que me advertías.

El sentir de todos los que te pudimos tratar, es de tristeza, es de dolor, es de rabia de ver que nuestro señor, se lleva a la gente buena, a la gente trabajadora, a la gente que busca su superación para el bienestar de su familia, pero en fin, a lo mejor, ya no había algo en que te ocuparas aquí en la tierra que nuestro Padre Eterno te llevo con el para emprender un nuevo proyecto allá arriba.

Sé que lograste obtener un beneficio para tu querida escuela, te felicito, pero quizás mi felicitación vaya más allá, porque por ese detalle obtuviste el reconocimiento de muchos alumnos que te consideran como amigo benefactor, todo eso lo oí en los comentarios cuando fui a tu velada, me imagino que tu ahí en el lugar en que te encontrabas acostado durmiendo, también los escuchaste y presiento que tu querías ampliar aun más ese sueño que se cumplió, porque ese fue tu afán el de ayudar, no por algo en una visita en que nos vimos en la ciudad de México, te dije que tenías alma de guerrillero, y tu explotaste en una carcajada, contestándome que ocurrencias las mías, pero ya vez yo también le atine.

Podría ser recordando miles de cosas más, pero no es necesario, porque al igual que yo, existen muchas personas que tienen buenos detalles tuyos, solo puedo decirte algo que desde el fondo de mi corazón brota muy sinceramente, de verdad no sabes cuando te voy a extrañar, porque sé del gran amor que le tenías a tu familia, a la vida, a tu profesión, a tus amistades, pero sobre todo ese gran cariño que tenías por mi hija, y eso con nada podré agradecértelo, más que con una frase, aunque un poco trillada pero representa todo el sentimiento que uno puede expresar, Gracias compadre, gracias cuñado pero el mejor concepto GRACIAS, QUERIDO AMIGO.

jueves, 1 de enero de 2009

SE ME OLVIDO.


Al momento de conocerte se me olvidó mi forma de vivir, tú lo cubrías todo, eras lo que tanto había esperado, ese ángel que me miraba, que estaba atenta a lo que yo dijera, sé que te apasione con mi forma de ser, pero la verdad tu me enterneciste mas por esa hermosura que cubre todo tu cuerpo, por esa sonrisa angelical que emiten tus delgados labios, por esa voz tan bien timbrada que se apodera de mis oídos, por todo lo que tu representas, por todo eso fue que algo se me olvidó.

Cuando empezamos a andar como amigos, me gustó demasiado tu forma de cubrir todos los temas que me exponías, me agradó tu amplio conocimiento sobre diversos tópicos de la vida, además me cautivo ese gran amor que le tienes a la existencia, así te conocí tan amena, tan amable, tan cordial pero sobre todo tan sencilla, todo eso me hizo cada día enamorarme más y más de ti, eran noches y amaneceres en vela siempre pensando en ti, te tenía tan metida en mi corazón que se me hacia imposible hacerte a un lado, aun en los momentos mas tediosos de mi trabajo, ahí estabas, en las platicas con mis amigos tu nombre surgía, pero algo se me olvido decirte.

A los pocos días de conocernos o quizás fueron semanas, te pedí que si deseabas ser mi novia, me contestaste que si, ese día fue el más maravilloso de mi vidorria, empecé a tomar la vida con más calma, volví a sonreírle a todos, me torné más tratable, en mi trabajo me convertí en una hormiguita, en todas partes estaba, tu amor me cambió en único, volví a amar, reanudé a creer en la mujer, porque tu fuiste el bálsamo que se untó a mi cuerpo para devolverle la vitalidad que creí que ya había perdido.

Pero dentro de mi me sentía muy culpable, porque a pesar de todo lo que me has dado, al estar contigo se me ha olvidado algo, sé que no he sido sincero contigo, de mi amor ten la certeza de que es verdadero, te quiero con todas las fuerzas que mi pobre cuerpo pueda desarrollar, mi corazón sólo tiene una dueña y esa eres tu; Los momentos más felices que últimamente he pasado han sido a tu lado, tu transformaste mi vida, tu cambiaste mi semblante, ahora río, gozo, disfruto y me convenzo que esta vida es la que quiero vivir.

De ti no tengo la menor duda que soy el amor de tu vida, me lo has demostrado, sé que soy el hombre ideal para una mujer ideal como lo eres tu, me has hecho sentir todo tu cariño, lo puedo sentir en el calor de tu cuerpo, lo puedo ver en el brillo de tus ojos, puedo presentirlo por el latir de tu corazón, pero quiero que sepas que lo mismo que sientes por mi es reciproco, porque te quiero, te adoro y te extraño en los momentos en que no te encuentras junto a mi, eres la media naranja que por mucho tiempo estuve esperando, pero que quizás por algo que se me olvido decirte no sea el prototipo de hombre que tu esperas para poder unir tu vida.

Me siento tan ilusionado que desearía contigo formar un hogar; Un hogar en el cual me estuvieras esperando para dar rienda suelta a nuestro cariño, un hogar que bien podríamos formarle al hijo o hijos que deseáramos tener, ese hogar que sería nuestro cómplice en nuestras noches de amor y de entrega total en la intimidad de nuestra recamara, ese nidito de amor que serviría para ver a nuestras familias reunidas, ver a nuestros hijos correr por todo lo largo y ancho del lugar, pero me entristezco demasiado ver que estos sueños jamás se podrán realizar por algo que se me olvidó.

Sé que te debo una explicación y como hombre, o tal vez como un enamorado insaciable de tu persona debo de expresarte lo que se me olvido decirte cuando te conocí, que se me siguió olvidando cuando te pedí que fueras mi novia, pero ahora que soy yo el que quiero tener una relación tan sería como el llegar al altar los dos juntos, antes de que suceda algo más en nuestras vidas, debo de tener la entereza de decírtelo antes de que comentes con tu familia nuestra relación, sabes, se me olvido decirte que SOY CASADO.

LA YEGUA Y EL GARAÑON








Cuantas veces he acudido al zoológico para deleitarme la vista con los animales, me gusta ver que en el reino animal, se tenga también ese sentimiento tan bonito que es el amor, leones feroces lamiendo a su pareja en señal de cariño, esas focas que se unen con sus aletas para abrazarse, los monos colgándose y así boca abajo uniendo sus cuerpos para balancearse y besarse, los mismos elefantes elevando sus trompas para pasarse la comida, en fin, esos habitantes del reino animal se ven tan felices que olvidan su condición de estar encerrados para disfrutar y amarse sin que los cohíba el hecho de que son objetos de las miradas de los miles de paseantes -¿o curiosos?- que se detienen en sus jaulas a admirarlos.

Hace tiempo tuve un sueño, me vi convertido en un caballo compañero de un garañón, el cual disfrutaba de la compañía de las yeguas, sin importarle si tenían pareja o no, si tenían potrillos o no, en fin era un corredor incomparable, me gustaba verlo, era mi admiración, a todas partes lo acompañaba, el me dejaba hacerlo, porque era un vanidoso, le gustaba lucir sus conquistas ante mi, pero, ese Garañón tenía algo de especial, le gustaba conversar, era un maestro en el arte de hablar, con esa facilidad emitía consejos, lo que tenía de conquistador lo tenía de buena persona al preocuparse por el bienestar de los demás, aconsejaba para que las parejas tuvieran una buena relación marital.

En una ocasión trotando en las praderas, se encontró con una potranca de muy buena estampa, con ancas bien delineadas, un rostro bien formado, todo en ella era perfecto, el único defecto que él le encontró fue que esa bestia tenía su macho, junto con una familia de lindos potrillos, le sedujo esa familia, se acerco a ellos en plan cordial, ella lo aceptó como su consejero, lo llegó tanto a estimar que nada le ocultaba a su macho, quien ocupado en galopar por la pradera, se pasaba todo el tiempo fuera de la manada, ausencia que bien aprovechaba el Garañón para frecuentar a esa familia. Era un seductor, un calavera, pero desafortunadamente pecaba de sentimental, ya que le ganaba el cariño por esos potrillos, pensando que así fue él en su infancia, era muy cariñoso con esa familia.

Sucedió un día en que a la Yegua se le antojó cabalgar en compañía del Garañón, salieron a la campiña a retozar, a admirar el resplandor del día, a disfrutar del agua gélida de la cascada, el alba era propicia para trotar y llenarse los pulmones de ese aire tan limpio y puro que sólo existe en el campo. Con la complicidad de la espesura de los matorrales, se unieron en uno solo, cruzaron sus miradas, comprendiendo al instante que se atraían el uno al otro, se revolcaron, hicieron eso que los humanos llaman el amor. Tuvieron una relación sexual muy a su manera, pero disfrutaron del momento, solo el eco fue el reflejo de sus relinchidos de felicidad; esperaron en el campo la llegada del atardecer para volver donde estaba el resto de la manada.

El Garañón se sintió molesto consigo mismo, porque no era eso lo que él quería, él admiraba a esa Yegua, quería mucho a los potrillos, respetaba a la manada, pero sucedió y no era momento de arrepentirse, el sabía lo que eso significaba, no en vano ya había andado correteando con varias yeguas, nunca sintió remordimientos, pero ahora era diferente, había correteado con esa Yegua sin pensar en correrse, el sólo quería estar con ella, admirar esa belleza equina, contemplar sus formas, acariciar con su hocico sus sedosas crines, mirarse en sus ojos tan cristalinos como el agua del hermoso lago que se encontraba frente a ese campo frondoso.

Pero él era así, solo le gustaba vivir la vida, porque él era libre, no le ataban ninguna clase de ligaduras, a los amos que había tenido se les había fugado, porque su vida era el campo, su Padre el Sol y su Madre la Luna, así era él. Más la desilusión llegó tiempo después, cuando constató que la Yegua no era la clase de animal que el se había imaginado, les gustaba trotar con otros, correteaba a campo abierto, importándole poco sus potrillos, ella vivía su vida, sin importarle el mal que le hacía a su macho, no hacían efecto todos los consejos que ella recibía, solo quería vivir la vida sin tener que adoptar ninguna obligación, era triste verlo, pero así la miraba el Garañón.

Después de su encuentro amoroso, jamás la volvió a buscar, no quiso ser participe de su desgracia, porque en cualquier momento le echarían el lazo y acabaría encerrada en cualquier corral, lejos de su gente, lejos de su campiña, lejos del amor de su familia, pero lo más importante lejos de su libertad. El Garañón ya no volvió a cruzar relinchido con ella, solo se limitaba a verla de lejos, pensando que él la creía otra clase de animal, pero que rápido lo desilusiono; Él, que tanto se había arrepentido de lo sucedido, que en las noches volvía el rostro hacia el firmamento, con la esperanza de que en alguna estrella se reflejara su estampa; Ella, que quería separarse de la manada para relinchar en otras campiñas.

Cuantas veces no relinchó de coraje por no poder hacer nada para remediar este fracaso, las muestras de cariño ya no encajaban, los modelos de vida tampoco, los mordiscos menos, entonces sólo había que esperar un milagro, pero habría que tener paciencia para esperarlo, el Garañón sólo pedía la felicidad de esa Yegua, sólo quería ver la alegría de una nueva vida; Para el importaba la Yegua, el lograba seguir vagando, sabía seguir correteando a las yeguas que se le pusieran enfrente, porque así vivía feliz, ese era su gusto, pero le preocupaba la Yegua, con gusto daría toda su vida si ella lo hubiera entendido, que el jamás quiso retozar con ella, porque el tenia mejores amantes que correteaba con placer por el campo, a el no le enseñaban el enseñaba, por eso era un Garañon.

Más todo acabo, la ultima vez que lo vi, me contó que se iba triste por no haber sido realmente comprendido por esa Yegua, se iba lejos a otras llanuras, a buscar otra manada, que no tiene hogar, ni tierra, ni manada; Sus padres eran el Sol y la Luna, su hermana la Oscuridad, su hermano el Resplandor, su ilusión vivir la vida, su meta: Llegar a ser el mejor, su gran sueño encontrarse una Yegua que le ofreciera todo su cariño y sobre todo que supiera darle esos Potrillos que tanto añoraba, para enseñarlos a ser como él y así seguir viviendo en ellos.

martes, 23 de diciembre de 2008

SIMPLEMENTE, ADIOS.


Que fácil fue para ti el decirme, me equivoque me voy lo siento, sin reparar siquiera que dejabas todo mi ser completamente destrozado.

Mientras que Yo me seguía haciendo ilusiones contigo, recordando desde el primer momento en que nos conocimos hasta cuando tuvimos nuestra primera relación.

Tu en cambio utilizabas cada día para olvidarme enredándome en las redes de tus caricias y en fingir un amor que jamás sentiste por mi.

De verdad no sé como no fui capaz de percibir que lo tuyo solo era un capricho, una vanidad de tener en tu haber una persona más que caía en tus veleidades de niña inconsciente y falta de sensibilidad, lo tuyo era solo un afán de presumir que tenias dones para conquistar a quien se te pusiera enfrente.

Lo mío era amor, amor limpio más cristalino que el agua de un rio, mi amor era sublime, era amor por alguien a quien se le creía digna de este amor, que chasco me llevé cuando me enteré de todos tus deslices, porque no fuiste capaz de hablarme de frente, porque tuviste miedo de mirarme cara a cara, porque sabías que se enfrentaba la maldad con la nobleza.

No te deseo mal en la vida, ni tampoco que te hagan lo que tu me has hecho, créemelo porque de corazón te lo digo, deseo que te vaya bien que seas amada, que formes una familia y que esta sea el motivo principal para que cambies de actitud, te lo mereces, porque eres mujer, porque eres la persona que más quise en esta vida, además de que serás siempre la fuente principal dentro de mis pensamientos, porque siento que jamás podré olvidarte, ya que fuiste el único ser en el cual deposite toda mi confianza y todo mi amor.

¿Qué será de mi? No te preocupes, seguiré buscando a la persona idónea para vivir toda una vida, que me dé una familia, me entregue todo su amor, para vivir en paz el resto de mis días. No pienses que a lo mejor atento contra mi vida, no, en ese aspecto te equivocarías, porque no tendría el valor de desprenderme de algo tan valioso que mi Padre Eterno me entrego, además de que yo no soy quien debe de acabar conmigo mismo, jamás cruzara por mi mente esa idea.

¿Sabes por qué? Porque mi mente esta adaptada para conservar buenas ideas, porque en ella deposito lo mejor que me sucede, las cosas malas las desecho y trato de olvidarlas lo más pronto posible, así como te amé, así mismo tratare de olvidarte, porque a lo mejor no estabas destinada para mi, además un fracaso sentimental no me hará decaer en mi animo de seguir amando, de seguir creyendo en la mujer o más bien formulado de seguir teniendo fe en el amor.

No te digo adiós porque ninguno de los dos se esta muriendo, simplemente te digo hasta la vista haciendo votos porque el día en que nos encontremos cada quien esté feliz con la pareja que el destino supo acomodar, que tengas suerte pero más que nada que logres ser feliz y hacer feliz a quien deposite en ti todo su amor.