El día de hoy justo cuando leía unas notas en el periódico, viendo la triste noticia de un ex-repartidor de periódicos del Sur que se había ahorcado por falta de empleo, de frente veía la noticia pero de reojo podía vislumbrar como una sombra se deslizaba de arriba hacia abajo, entonces dejaba la lectura y volteaba a mirar al lado, pero no veía nada, solo el resplandor del sol que daba en la acera, entonces me enfrascaba otra vez en la lectura, viendo al cuate pendiendo de una soga dentro de su casa, como lo conocí sentía escalofrío y lamentaba que hubiera tomado esa decisión, pero bueno, cada cabeza es un mundo y la verdad yo no sé que pudo haber pensado en ese momento de ponerse la soga al cuello, pero nuevamente de reojo veía claramente la sombra como subía y bajaba, nuevamente interrumpía mi lectura y regresaba mi vista hacía un lado y se los juro no veía nada anormal.
Yo siento que esta ingrata huesuda como que se burla cuando veo noticias de alguien conocido o de una persona que aprecie y que ya haya partido al más allá, me preguntaba, ¿qué es lo que veo de reojo?, pero no podía contestarme con algo que se apegara a la realidad, ya que cuando regresaba al lugar donde veía la sombra, todo era un reflejo del sol sobre el cemento de la banqueta, no quise ponerme nervioso, todo se debía quizás al cansancio que últimamente he estado experimentando, y que es lo que me hace ver cosas fuera de la realidad, pero que las aprecio en mi entorno, por lo cual decidí ya no hacer caso, así que tomé la determinación de ponerme a leer una revista, tomé una novelita de Marcial Lafuente Estefanía, nada de monos, pura letras, la historia lucía interesante, así que cruzado de piernas disfrutaba de su contenido, justo cuando se encuentran los muchachos de la película batiéndose en un duelo, nuevamente aprecio por el rabillo de mi ojo, esa mancha (no voraz) porque ignoraba de que se trataba.
Nuevamente a dejar la lectura, tratar de indagar qué demonios estaba sucediendo, así que ahí me tienen bajando poco a poco mis gafas y rápidamente dirijo la mirada hacía donde veía esa figura, pero nada, solo el resplandor del sol en esa plancha de cemento que es la acera peatonal, ya molesto conmigo mismo, decidí no hacer caso y ahora si en serio, porque me estaba inquietando sobre esta visión, a lo mejor la gente que me observaba, pensaba que estaba loco, porque hasta me paraba de la silla para buscar, incluso, pensaba que era alguien que trataba de gastarme una broma poniéndose a mis espaldas o moviéndose rápidamente de arriba hacia abajo.
La lectura se tornaba más interesante, ya aparecía en escena la mujer mancornadora culpable del duelo de estos dos valientes, ella una mujer con un cuerpo robusto, de unas piernas bien torneadas ocultas por el faldón y las grandes botas femeninas, su busto amenazaba con romper ese botón que sufría pegado en su blusa, sus labios mojados esperando premiar a quien saliera victorioso de esta lid, justo cuando los duelistas deciden dar por terminada tanta platica, decidiéndose que a la cuenta de diez sacarían sus revólveres y ganaría quien fuera más rápido, en el momento de llegar a 9, surge la maldita sombra otra vez a un costado de mi ojo, ya verdaderamente sacado de quicio, decido poner fin a tan grande molestia, así que cerrando los ojos violentamente, me despojo de las gafas, abriendo poco a poco mis ojos pero en dirección a las esquinas de cada uno (o sea, me puse bizco al revés, no junté mis ojos, sino que hice lo contrario los separé, uno en cada lado de mis cuencas orbitales, jajajajaja, creo que se dice así y si no, pues búsquenlo en el diccionario).
Poco a poco, voy abriendo mis ojos, pero ayudado por un pequeño espejo que usa mi mujer cuando se pinta los ojos, voy observando detenidamente, paso a paso y con gran calma el entorno de mis ojos, sin lentes no veo ninguna sombra, entonces clavo detenidamente la mirada sobre el espejo, es cuando caigo en la cuenta que esa maldita sombra, no es otra cosa que un pedazo de pestaña que con el viento ondeaba en la esquina de mi ojo, que susto de verdad, yo pensando en fantasmas e incluso en un coqueteo de la puros huesos, así que lleno de alegría vengo y me despojo de ese pequeño vello, sonrío y digo, ahora si a leer mi novela en paz, pero justo cuando me estoy poniendo mis cristales, con tremendo terror nuevamente veo esa sombra, ahora si es el acabose, pero no, fue solo la sombra de un colectivo que pasó raudo y veloz por ganarse el pasaje.
Lo más triste de todo, es que por hacerla de Sherlock Holmes, ya es hora de cerrar el negocio, así que la lectura debe de esperar, ya que no puedo cambiar las reglas que me rigen en el manejo de mi horario laboral, en mi casa ya me esperan mi esposa y mi hijo, ¿les contaré lo que me sucedió?, no mejor no, de por si tengo fama de que escribo muchas fantasías y de que vivo en las nubes, así que lo mejor me bajo de ellas y aterrizo en mi hogar para disfrutar de mi pequeña familia y de una buena serie de televisión, sin quererlo llené todo un espacio de las tonterías que a veces me suceden.
jueves, 27 de febrero de 2014
domingo, 26 de enero de 2014
MI NIÑA.
Cuanta Tristeza y rabia siento al verte con tu enfermedad, la que sin embargo no te doblega para brindarme la mejor de tus sonrisas y la cordialidad de tu atención.
Créeme, me da coraje ser impotente a tu desgracia, no tener económicamente los recursos para aliviarte, yo sé que existen métodos para que tu lleves una vida normal, pero tanto tu sordera como la ausencia de voz, te hacen difícil la comunicación ante los demás.
Cuando tengo la dicha de verte pasar y que me saludes, te juro que me siento el humano más feliz de la tierra, porque concibo muy orgulloso del afecto que quizás me puedas tener, pero también me veo como la persona más desafortunada de que no me puedas oír lo mucho que te quiero, que oigas mi voz que te dice que eres la niña más hermosa que mis ojos hayan visto, porque el silencio de tu boca y el oscuro fluir de sonido en tus oídos, lo compensas con la chispa alegre de tus ojos, esos ojos vivarachos que denotan la felicidad que vives en tu mundo.
Hoy que te detuviste y tomaste mi mano para indicarme que ahí estabas frente a mí, ha sido el bálsamo que atenúo mi tristeza, porque sólo al mirar tus lindos ojos, me sentí tan miserable al estarme lamentando de mi situación y observar en ti ese derroche de alegría, a pesar de tu incapacidad; me puse a pensar si era necesario tener una discapacidad para vivir en armonía y sin resentimientos con la vida.
Por cierto ese beso que me diste en la mejilla, quedará como una huella de que jamás había recibido un ósculo con tanta inocencia y mucha sinceridad, porque con ese mimo, me diste la oportunidad de agradecer a la vida que personas como tu demuestren que son felices a pesar de las limitantes que la misma naturaleza le ha puesto, pero que jamás se declararan vencidas porque su corazón esta fuerte, rojo de las ganas de seguir viviendo para entregar su amor espontáneamente.
Créeme mi niña, si ya había decidido cambiar, con sólo verte el día de hoy, con haber admirado tu rostro, me propongo olvidar todo lo malo que haya cruzado en mi camino o las cosas indebidas que yo haya hecho, seré más receptivo en las criticas que me hagan y más abierto al dialogo, porque ese hermoso rostro, me hizo comprender que Dios está contigo, que por eso eres feliz y no te importan tus limitaciones. Te amo mucho mi niña, tu figura en mí siempre permanecerá.
VIVE TU VIDA Y DÉJAME.
Si tan solo tuviera la entereza de que no me has olvidado, contigo volvería a recorrer el camino de ese amor tan lastimado;
Si pudieras verme como un ser humano y no el ideal que en tu mente formaste, tal vez volveríamos a ser felices;
Si recordaras los momentos que disfrutamos y que no veías mis defectos, tal vez los repetiríamos;
Si tan solo te pusieras a pensar que por tu amor enfrenté a tantas y tantas personas, volvería el amor que por ti concibo;
Cuando nos conocimos, sentimos que habíamos conocido el amor que tanto esperábamos, y a pesar de la distancia, luchamos por mantener nuestro amor vigente, aunque te separaron de mi, logramos tener esas citas clandestinas llenas de una pasión ardiente y avasalladora;
¿Recuerdas? Nuestro amor no se basaba en convencionalismos, ese sentimiento estaba asentado en el cariño y respeto que nos profesábamos;
Cuando sentados en una banca, nos deleitábamos viendo la puesta del sol, haciendo el juramento de nunca olvidarnos, permanecer juntos para siempre, y, que por cierto en el café que se encontraba ahí enfrente leyeron en nuestras tazas que nuestro destino era el que nuestras almas iban a permanecer por siempre juntas;
Pero fue más fuerte tu orgullo que todo el amor que según tú tenías por mi, te fuiste alejando poco a poco, sin dar explicaciones mucho menos razones. Me di cuenta de tus acciones pero no hice nada para retenerte, porque dejándote libre yo mismo me sentía feliz;
Porque un amor debe estar sin ataduras, sin presiones, sin chantajes mucho menos con sentimientos comprometidos. No quiero tu lastima, no deseo tampoco tu resignación, te puedo expresar con total convencimiento que la soledad me ha convencido que Tú y Yo fuimos solamente una ilusión un espejismo en el desierto de la vida;
Sé feliz, demuéstrame que existe otra persona mejor que yo, por mi parte te manifestaré que jamás estaré encadenado a una persona que vacile en sus sentimientos, porque tengo un corazón que jamás se cansa de amar, aunque en ocasiones salga lastimado, porque soy una persona que para vivir necesita amar, pero en correspondencia también necesita ser amado. Vive tu vida, pero por favor déjame vivir la mía.
UN DÍA MÁS.
Nuevamente como varios años atrás, me dispongo a vivir un día más, mi Padre Eterno me da la posibilidad de tratar de seguir honrando la vida que me ha confiado.
Quizás sea un día igual que otros, tal vez sea diferente, pero al menos tengo que agradecer que se me da la oportunidad de estar viviendo, de que puedo con un granito de arena tratar de ser diferente, amar a los míos y dejar que ellos me demuestren su cariño, porque no todos tenemos la dicha de abrir los ojos para disfrutar de un día más.
He de afrontar las tareas que me propuse realizar, buenas o malas pero todas las tengo que resolver, porque haré de cuenta que quizás sea este el ultimo día de mi existencia y no deseo dejar cosas pendientes que sean un problema para mi familia, por no saber como resolverlas.
Limpiare el saco de mis congojas, aunque el día de ayer haya recibido alguna mala noticia, hoy con toda calma trataré de descifrar ese enorme misterio para poder disfrutar más tarde la benevolencia de ese Ser Eterno que me brinda la oportunidad de vivir un Día Más.
A mis amigos o personas que se me acerquen, trataré de disfrutarlos en toda su magnitud, porque sé que ellos me dan la oportunidad de demostrar que soy una persona que todavía merece ser tomado en cuenta, porque como humano tengo el deseo y las ansias de seguir viviendo, mis problemas siempre estarán ahí junto a mi, pero tengo un escudo poderoso que es mil veces más potente que ellos, y ese es el Dios en que yo creo.
A mi familia le otorgaré todo mi amor, a las personas que de mi se alejaron con toda humildad esperare a que regresen a mi y cuando lo hagan, les abriré mi corazón para decirles con toda la honestidad que me caracteriza, que me han hecho falta, que me he sentido huérfano de sus caricias, de sus afectos, de sus palabras, de sus besos, pero sobre todo que extraño mucho su presencia.
Por eso bendigo estos momentos, los voy a vivir como si fueran los últimos de mi existencia, ya no me interesa lo que haya vivido, hoy solamente por el día de hoy disfrutaré la oportunidad de vivir un Día más, porque siento que aún tengo tareas pendientes por realizar, tengo el deber de seguir sirviendo a mis semejantes, dar y recibir amor, pero sobre todo vivir esta gran oportunidad que se me está brindando, que es el vivir un día más.
Por eso al empezar este nuevo día, mis propósitos son el de fortalecerme con la atención que me puedan dispensar, con el cariño que me puedan regalar, con el amor que se atrevan a proporcionarme y con el saludo que puedan extenderme, porque solamente puedo expresar Padre: Gracias por darme la oportunidad de vivir UN DÍA MAS.
Nuevamente como varios años atrás, me dispongo a vivir un día más, mi Padre Eterno me da la posibilidad de tratar de seguir honrando la vida que me ha confiado.
Quizás sea un día igual que otros, tal vez sea diferente, pero al menos tengo que agradecer que se me da la oportunidad de estar viviendo, de que puedo con un granito de arena tratar de ser diferente, amar a los míos y dejar que ellos me demuestren su cariño, porque no todos tenemos la dicha de abrir los ojos para disfrutar de un día más.
He de afrontar las tareas que me propuse realizar, buenas o malas pero todas las tengo que resolver, porque haré de cuenta que quizás sea este el ultimo día de mi existencia y no deseo dejar cosas pendientes que sean un problema para mi familia, por no saber como resolverlas.
Limpiare el saco de mis congojas, aunque el día de ayer haya recibido alguna mala noticia, hoy con toda calma trataré de descifrar ese enorme misterio para poder disfrutar más tarde la benevolencia de ese Ser Eterno que me brinda la oportunidad de vivir un Día Más.
A mis amigos o personas que se me acerquen, trataré de disfrutarlos en toda su magnitud, porque sé que ellos me dan la oportunidad de demostrar que soy una persona que todavía merece ser tomado en cuenta, porque como humano tengo el deseo y las ansias de seguir viviendo, mis problemas siempre estarán ahí junto a mi, pero tengo un escudo poderoso que es mil veces más potente que ellos, y ese es el Dios en que yo creo.
A mi familia le otorgaré todo mi amor, a las personas que de mi se alejaron con toda humildad esperare a que regresen a mi y cuando lo hagan, les abriré mi corazón para decirles con toda la honestidad que me caracteriza, que me han hecho falta, que me he sentido huérfano de sus caricias, de sus afectos, de sus palabras, de sus besos, pero sobre todo que extraño mucho su presencia.
Por eso bendigo estos momentos, los voy a vivir como si fueran los últimos de mi existencia, ya no me interesa lo que haya vivido, hoy solamente por el día de hoy disfrutaré la oportunidad de vivir un Día más, porque siento que aún tengo tareas pendientes por realizar, tengo el deber de seguir sirviendo a mis semejantes, dar y recibir amor, pero sobre todo vivir esta gran oportunidad que se me está brindando, que es el vivir un día más.
Por eso al empezar este nuevo día, mis propósitos son el de fortalecerme con la atención que me puedan dispensar, con el cariño que me puedan regalar, con el amor que se atrevan a proporcionarme y con el saludo que puedan extenderme, porque solamente puedo expresar Padre: Gracias por darme la oportunidad de vivir UN DÍA MAS.
lunes, 13 de enero de 2014
LA LAVANDERA (capitulo 8 )
Doña Juana, mucho sintió la ausencia de Bibiana, a pesar de que su consentida era Vicky, ella mucho protegía a Bibiana, quizás por ser una mujer que desde niña dio a demostrar su gran responsabilidad en los deberes hogareños como en los de la fonda, jamás se quejó de que se iban temprano y que regresaban tarde de la fonda, la cual por cierto ya era propiedad de Mayon, se veló y se enterró a Bibiana, además de que por iniciativa de Doña Juana, se le hizo una pequeña lapida, con sus dos flores a los lados y una placa en la cual anotaron que en ese lugar descansaba la Señorita Bibiana Galeana Hernández, su fecha de nacimiento: 2 de diciembre de 1950 y su fecha de defunción 9 de mayo de 1973, recuerdo de su madre, tía y hermanos. D.E.P.
Quizás ese haya sido el motivo por el cual Mayòn vendió su fonda, así que las piezas del ajedrez en la vida de estas tres mujeres se movieron, Mayòn y Rosita en la venta de tortillas, Juana se dedico a seguir lavando ajeno, a pesar de que su hijo Enrique ya no quería que lo hiciera, y no es porque le diera vergüenza, sino que pues el ya trabajaba en un banco y ya podía darle más dinero, pero como dice una canción: No cabe duda, que es verdad que la costumbre es más fuerte que el amor, de la locura de haber deshecho el horno en donde hacían las tortillas, nadie se acordaba de eso, pero quizás doña Juana no se quería apartar de la lavada, no tanto porque llevara mucha ropa a lavar, sino que para no quedarse sola en la casa prefería irse a cotorrear con la banda de las demás lavanderas, ese era más que nada el motivo por el cual ella iba todos los días a la lavandería, excepto los domingos que es cuando se quedaban en casa a descansar, es que anteriormente Enrique trabaja hasta los sábados en el banco.
Un nuevo golpe le da la vida a Juana López, a mediados del año de 1979, su hijo Enrique sufre un accidente casi llegando a su casa en la fábrica, en este accidente quedó todo destrozado el automóvil de su hijo, un Volkswagen, la gente comentó y así se lo hizo saber a la señora, de que su hijo estaba muerto, ella se encontraba acostada en una hamaca, cuando llego una mujer diciéndole “Doña Juana, vaya a recoger a su hijo, tuvo un choque y esta muerto” de verdad bonita la forma que tiene la gente de mi pueblo para dar las noticias, ella acudió al lugar del accidente, pero ya lo estaba atendiendo el hijo de un Diputado, el cual insistió en llevarlo a un hospital, lo internaron en el Centro Medico, se podría decir que no tenía ninguna fractura de consideración, solo un golpe en el mentón y los huesos todo adoloridos por el golpe del choque que fue de frente.
Doña Juana, se va con su hijo y se queda en el hospital a esperarlo que se recupere, pero no le dan tanto tiempo, ya que al otro día, casi al mediodía, se lo llevan detenido y es recluido en la cárcel municipal por delitos en propiedad ajena, Doña Juana no sabe que hacer, Jaime por ser el hermano mayor se encarga de arreglar todo, pero debido a que el es demasiado practico, le dice a Enrique que no lo van a dejar salir hasta que pague todos los daños, después de golpeado, aporreado. Pero el tipo del otro carro, rectifica y reconoce que el tuvo la culpa, Enrique sale en compañía de su madre y de Jaime, y se lo llevan a vivir al hogar de Jaime (quien ya estaba casado). Todos los días que Enrique estuvo con Jaime, doña Juana se la pasó cuidando a su hijo, hasta que este cansado, quiso dejar la comodidad de estar puro acostado y decidió junto con su mamá, irse a su casa en la zapata.
Pero doña Juana se queda aún sorprendida, cuando al llegar a su casa, les dice su hijo: se preparan porque nos vamos de vacaciones (en ese entonces la señora tenía en su casa viviendo a Leticia, su nieta, hija de Victoria), diciendo y haciendo, Enrique se quita todas las vendas tanto del cuerpo que le tenían sujeto el brazo, como los de las costillas, se baña, hace maletas y junto con doña Juana y Leticia, salen fuera del puerto. Primero llegaron a Monterrey, donde Enrique tenía amigos que había conocido cuando en sus vacaciones lo invitaron a conocer esa ciudad regiomontana, pasados algunos días, se fueron a Guanajuato (Leòn, Irapuato, Guanajuato, Silao y el Cerro del cubilete). Pasearon, se divirtieron, visitaron las momias, al Cristo, la alhóndiga, la catedral, el monumento al Pípila, en fin un bonito paseo, posteriormente enfilaron sus pasos a la ciudad de México y de ahí a Acapulco.
La vida sigue su curso, Enrique aprovecha una ocasión en que su madre se enferma y la lleva al doctor a que la revise, estando en el consultorio, entra primero a hablar con el galeno y le pide a este, que le diga a su mamá que ya no siga lavando, porque le hace daño, ya que puede llegar a enfermarse de los pulmones o a sufrir fatiga por el exceso del trabajo, pero el doctor interroga a Enrique respecto a esta actividad, al ultimo le dice que no le prohíba lo que le gusta a su mamá, ya que si lo hace se le puede enfermar y quizás esta tristeza la lleve a la muerte.
A Enrique le dan un departamento por parte del infonavit, pero veamos antes que es lo que pasó con el lugar en donde vivían, así que retrocedamos el tiempo.
A principios de los años 80’s, después de haber estado como paracaidista en las colonias del Jardín, campo de tiro y barranca de la laja, a doña Juana le asignan un terreno ubicado, en lo que eran unas huertas localizadas en las afueras de Acapulco, concretamente a un costado de la carretera federal que conduce a la ciudad de México, D. F., al que le denominaron colonia Emiliano Zapata, donde estableció lo que posteriormente sería su hogar, empezando con una estructura hecha de fajillas y hojas de palmera cubriéndola, con un techo de laminas de cartón, como en ese entonces no llegaba la energía eléctrica, se ayudaban con candiles de latón y un mechón.
Quizás ese haya sido el motivo por el cual Mayòn vendió su fonda, así que las piezas del ajedrez en la vida de estas tres mujeres se movieron, Mayòn y Rosita en la venta de tortillas, Juana se dedico a seguir lavando ajeno, a pesar de que su hijo Enrique ya no quería que lo hiciera, y no es porque le diera vergüenza, sino que pues el ya trabajaba en un banco y ya podía darle más dinero, pero como dice una canción: No cabe duda, que es verdad que la costumbre es más fuerte que el amor, de la locura de haber deshecho el horno en donde hacían las tortillas, nadie se acordaba de eso, pero quizás doña Juana no se quería apartar de la lavada, no tanto porque llevara mucha ropa a lavar, sino que para no quedarse sola en la casa prefería irse a cotorrear con la banda de las demás lavanderas, ese era más que nada el motivo por el cual ella iba todos los días a la lavandería, excepto los domingos que es cuando se quedaban en casa a descansar, es que anteriormente Enrique trabaja hasta los sábados en el banco.
Un nuevo golpe le da la vida a Juana López, a mediados del año de 1979, su hijo Enrique sufre un accidente casi llegando a su casa en la fábrica, en este accidente quedó todo destrozado el automóvil de su hijo, un Volkswagen, la gente comentó y así se lo hizo saber a la señora, de que su hijo estaba muerto, ella se encontraba acostada en una hamaca, cuando llego una mujer diciéndole “Doña Juana, vaya a recoger a su hijo, tuvo un choque y esta muerto” de verdad bonita la forma que tiene la gente de mi pueblo para dar las noticias, ella acudió al lugar del accidente, pero ya lo estaba atendiendo el hijo de un Diputado, el cual insistió en llevarlo a un hospital, lo internaron en el Centro Medico, se podría decir que no tenía ninguna fractura de consideración, solo un golpe en el mentón y los huesos todo adoloridos por el golpe del choque que fue de frente.
Doña Juana, se va con su hijo y se queda en el hospital a esperarlo que se recupere, pero no le dan tanto tiempo, ya que al otro día, casi al mediodía, se lo llevan detenido y es recluido en la cárcel municipal por delitos en propiedad ajena, Doña Juana no sabe que hacer, Jaime por ser el hermano mayor se encarga de arreglar todo, pero debido a que el es demasiado practico, le dice a Enrique que no lo van a dejar salir hasta que pague todos los daños, después de golpeado, aporreado. Pero el tipo del otro carro, rectifica y reconoce que el tuvo la culpa, Enrique sale en compañía de su madre y de Jaime, y se lo llevan a vivir al hogar de Jaime (quien ya estaba casado). Todos los días que Enrique estuvo con Jaime, doña Juana se la pasó cuidando a su hijo, hasta que este cansado, quiso dejar la comodidad de estar puro acostado y decidió junto con su mamá, irse a su casa en la zapata.
Pero doña Juana se queda aún sorprendida, cuando al llegar a su casa, les dice su hijo: se preparan porque nos vamos de vacaciones (en ese entonces la señora tenía en su casa viviendo a Leticia, su nieta, hija de Victoria), diciendo y haciendo, Enrique se quita todas las vendas tanto del cuerpo que le tenían sujeto el brazo, como los de las costillas, se baña, hace maletas y junto con doña Juana y Leticia, salen fuera del puerto. Primero llegaron a Monterrey, donde Enrique tenía amigos que había conocido cuando en sus vacaciones lo invitaron a conocer esa ciudad regiomontana, pasados algunos días, se fueron a Guanajuato (Leòn, Irapuato, Guanajuato, Silao y el Cerro del cubilete). Pasearon, se divirtieron, visitaron las momias, al Cristo, la alhóndiga, la catedral, el monumento al Pípila, en fin un bonito paseo, posteriormente enfilaron sus pasos a la ciudad de México y de ahí a Acapulco.
La vida sigue su curso, Enrique aprovecha una ocasión en que su madre se enferma y la lleva al doctor a que la revise, estando en el consultorio, entra primero a hablar con el galeno y le pide a este, que le diga a su mamá que ya no siga lavando, porque le hace daño, ya que puede llegar a enfermarse de los pulmones o a sufrir fatiga por el exceso del trabajo, pero el doctor interroga a Enrique respecto a esta actividad, al ultimo le dice que no le prohíba lo que le gusta a su mamá, ya que si lo hace se le puede enfermar y quizás esta tristeza la lleve a la muerte.
A Enrique le dan un departamento por parte del infonavit, pero veamos antes que es lo que pasó con el lugar en donde vivían, así que retrocedamos el tiempo.
A principios de los años 80’s, después de haber estado como paracaidista en las colonias del Jardín, campo de tiro y barranca de la laja, a doña Juana le asignan un terreno ubicado, en lo que eran unas huertas localizadas en las afueras de Acapulco, concretamente a un costado de la carretera federal que conduce a la ciudad de México, D. F., al que le denominaron colonia Emiliano Zapata, donde estableció lo que posteriormente sería su hogar, empezando con una estructura hecha de fajillas y hojas de palmera cubriéndola, con un techo de laminas de cartón, como en ese entonces no llegaba la energía eléctrica, se ayudaban con candiles de latón y un mechón.
sábado, 11 de enero de 2014
UNA PLATICA CON MI MADRE.
Hola Mamá, feliz cumpleaños, después de 20 años y 6 meses vengo a desearte felicidades por tu 85 aniversario, y aprovechando, deseo platicar un momento contigo.
Sabes, todos estos años en que no te he visto físicamente, en algunas noches puedo ver tu hermoso rostro, esa mirada dulce que siempre se te observaba y de la cual jamás olvidaré, a mi me corroe la duda desde el momento que tan precipitadamente me dejaste, ha sido saber como fue tu partida, porque hasta el momento ninguna persona se me ha acercado para comentarme la versión de tu accidente, ¿Mami, que pasó ese día?
Hola hijo, antes de contestar tu pregunta, quiero decirte que por fortuna, yo puedo mirarte todos los días, he visto tus penurias y debo decirte que siempre he estado a tu lado, nunca te he dejado porque aún aquí donde estoy te sigo queriendo con todo mi amor y mi corazón, siempre serás mi niño consentido, mi Melito del alma. El momento de mi partida, se debió quizás a una imprudencia del chofer que rebasó en sentido contrario, no lo sé, esto porque al llegar fue lo que me notificaron. Como todas las tardes venía saliendo de la fábrica, iba rumbo al departamento, pero como rutina ya lo sabes, pasaba a ver a Amalia, ahí al mercado, por lo cual al atravesar la calle, me di cuenta que todos los carros estaban parados, el semáforo tenía la luz roja por lo cual había un alto, con total seguridad me dispuse a cruzar, cuando de pronto vi dos luces sobre mi rostro, después, todo fue una completa oscuridad.
Cuando desperté vi que alrededor mío, había demasiada gente mirándome, algunas de las señoras llorando, un policía escribiendo en una libreta, una persona con bata blanca y con unas letras azules en ella, que de verdad no sé que significaban preparando una camilla, me dispuse a levantarme y con gran sorpresa me percate de que mi cuerpo seguía tendido, yo me toqué, me golpee la cabeza para despejarme, miraba a la gente y escuché que decían, “pobre señora, la pasó a traer el urbano”, yo no entendía, volví la vista a mi cuerpo, lo vi ensangrentado, con las piernas todas reventadas y la cabeza destrozada, ahí junto a mi quedó la bolsa que siempre me acompañaba, entonces con verdadero espasmo recapacite y me dije “Dios Mío, no puede ser, estoy muerta”, pero aún así, trate de decirle a alguna persona que te hablara para poder avisarte que había tenido un accidente, nadie me hacía caso todos estaban pasando por mi cuerpo como si fuera fantasma, deseaba llorar, pero no podía, en ese momento pensé en ti mi Hijo, en el gran dolor que te iba a causar, e ilógicamente pensé en morir antes de causarte alguna pena, pero claro no podía, porque ahí estaba el cuerpo similar al mío con las piernas reventadas y el rostro todo desfigurado por el golpe.
Mamá, ¿Por qué tuviste que irte así? , cuando noté que no llegabas, fui por mi novia –que hoy es mi esposa- y me acompañó a buscarte a todos los hospitales, clínicas del puerto, incluso fuimos a ver a Mayòn y ella nos comentó que escucho decir que habían atropellado a una mujer frente a una tienda, pero que no sabían quien era, ahí mismo les dije: Es mi mami, es mi mami, vamos al semefo a buscarla, todavía mi chava me hizo ir a buscar a mi hermano Nicolás para que nos ayudara a buscarte, yo empecinado en decirles que mejor nos dirigiéramos al Servicio Medico Forense, ellos no quisieron, volvimos a buscarte otra vez en los centros médicos en los cuales podrías estar por algún accidente, pero todo fue inútil, no había nada, hasta que nos dirigimos al lugar que les indicaba, en el momento en que preguntamos por ti, el encargado nos comunicó: “Deben de ser fuertes, ahí dentro se encuentra una señora con las características que ustedes me están dando, pásenle a ver si es ella”.
Efectivamente cuando te vi con tus piernas cosidas y por igual tu rostro, Madre, no sabes que gran dolor me causó verte ahí tendida en una mesa fría, sola, tan sola, como quizás lo estuviste mucho tiempo, y créemelo me sentí la persona más despreciable de todo el universo, me tire a tu cuerpo, lo abrace, lo llene de besos y recrimine al Dios, al que tu me enseñaste a querer y respetar, quizás blasfeme, pero no era para menos, me había quitado al ser que siempre se ocupó y preocupó por mi, mi novia y mi hermano me jalaban de los brazos queriendo que te soltara, los hice a un lado, en ese momento lo que más deseaba era estar para siempre a tu lado, no dejarte, pero pudo más el dolor de verte ahí y me desvanecí, no supe ya de mi.
Lo sé Melo, porque sentí el calor de tu cuerpo, yo también quise abrazarte y besarte mucho, pero mucho, más no se me tenía permitido que mi cuerpo se moviera, ya no era de tu mundo, ya estaba con seres que me cuidaban, créemelo mi Hijo, que quizás te hubieras percatado pero en mi rostro pálido y en mis ojos un pocos hundidos, una lagrima alcanzó a correr por mis mejillas, eso era para demostrarte que yo me sentía terriblemente mal, al verte ahí solo, como quizás así serian tus años siguientes.
Lo más irónico Madre, cuando recuperé el sentido, me llevaron a declarar, pero yo solo quería estar contigo, no deseaba hablar con nadie, deseaba seguir estrechando tu cuerpo y porque no, morirme junto a ti, porque la vida desde ese momento ya no me interesaba, me habían cortado la fuente de vida, no quería vivir, no deseaba vivir y además de todas las cosas, no merecía vivir, porque descuidé al brillante mas hermoso de mi vida, porque no te brinde todo el amor del cual eras tu merecedora; al no querer yo hablar, le dijeron a Jaime, que si yo no cooperaba me iban a encerrar, te das cuenta aparte de privarme de tu presencia, se me iba a privar de mi libertad, pero así es la justicia de los hombres, entonces Jaime se comprometió a declarar por mi y el fue el que dio todos tus datos.
Si mi niño, todo eso lo sé, porque todavía seguía esperando mi turno para que se me recibiera y me dejaran entrar, algo que se me explicó ya que mi muerte no fue natural y aún no me tocaba partir, pero en fin, quiero que sepas que me dio gusto de ver nuevamente a mis tres hijos juntos, ahí mirándome y cayendo sus lagrimas sobre mi cuerpo, de verdad mi melito, todo lo que dijiste y lo que tus hermanos expresaron los oigo como si apenas hubiese sido ayer que los deje.
Mami, yo no quisiera enfadarte con tantas preguntas, pero quizás aprovecho este momento para que tu me contestes algunas cosas que han hecho de mi vida un mar de dudas, y es que, a los pocos días que te fuiste, en el departamento sucedieron cosas extrañas, como por ejemplo, estando dormido te vi sentada en el sillón de tu preferencia, claramente observé como estabas sentada y hasta le dije a mi mujer que estabas en el departamento, al otro día le comenté que te había soñado ahí en tu sillón, me sorprendió cuando me dijo: No mi amor, no la soñaste, porque estabas despierto, todavía no te dormías…….
Efectivamente mi niño, mi Melito del alma, ese día ya me andaba despidiendo, se me estaba esperando, quizás te diste cuenta que te sonreí, y antes de que me preguntes otras cosas, yo te las diré, efectivamente, yo te apagaba la televisión, también la luz y te cerraba las puertas, quería darte señales de que aún seguía contigo y que lo haría mientras se me diera la licencia y la oportunidad de estarte haciendo “Travesuras” , miré con demasiada alegría como regalaste mi ropa a las personas que de verdad lo necesitaban, mi nuera se quedó con mi vestido de india, que hermosa se veía, también me di cuenta todo lo que te sucedía por el dolor de que me fui, no creas Melito, estando acá, todo eso me dolía, porque lo que siempre desee era verte alegre.
Otra cosa Mami, mi hijo no te conoció físicamente y jamás le habíamos enseñado tus fotos, ¿Por que en las noches lloraba y nos decía que había sido su “tita” quien le pegaba? y un día en la mañana, mirando la foto donde estas con mi abuelita, claramente nos dijo: “Ella Tita, pegó aquí” y nos señalaba sus pompis, ¿Que sucedió con tu nieto Mami?
En efecto, mi nieto me miró, no sabes que gusto me dio cuando vi que los preparativos para su nacimiento estaban hechos, vi como tu esposa sufrió por ese embarazo y como te dijeron que eligieras a uno de los dos porque solo uno se salvaría, por eso nos viste en la sala de espera con tu hermana, porque habíamos pedido una indulgencia para que se te concediera que tus seres queridos siguieran viviendo y no me aguanté y le acaricié los cabellos a mi nuera, como para manifestarle mi solidaridad y decirle “No temas, aquí estoy y estoy para cuidarte, no temas, nada te pasara, porque traíamos una instrucción de mi Padre Celestial, que ellos salieran bien de la operación, pero tu lo tomaste en otro sentido, pero no podía hacer nada para explicártelo, ya no podías oír mi voz. Por eso de mucha alegría pasaba por la cuna de mi nieto y le daba su nalgada, porque aquí donde me encuentro me sentía satisfecha del nacimiento de esa criatura, por cierto gracias por haberle puesto mi nombre, aunque tu bien sabes que si hubiera sido mujer, que nombre me gustaba.
Si Mamá, nunca se me va a olvidar cuando me pediste que si se me daba tener un hijo y salía mujer le pusiera Juana Iris pero ya vez fue un hombrecito, oye mami, tú tuviste muchos secretos para mí, ¿por que nunca me hiciste saber de las ofensas que te hicieron y que te dijeron? Cuando me lo comentaron créeme que me hirvió la sangre, porque por muy humilde y sencilla que fuiste, como persona valías mucho más que aquellas que te ofendieron, pero claro, tenías que sacar siempre tus mismas palabras: No fue nada, mi hijo.
Yo no deseaba amargar tus momentos felices por el nacimiento de tu hija, no, yo te veía muy feliz y era lógico, habías tenido varios hijos, pero no eran tuyos, eran tus hijos de crianza, más sin embargo con el paso del tiempo vi que no pudiste salvar la situación y el divorcio llegó a tu vida, pero corazón, creo que fue lo mejor, si seguías empecinado en llevar ese matrimonio con el pretexto de tu hija, a la larga te iba a salir demasiado caro e ibas a llorar demasiado, más ahora que con alegría puedo verte como has logrado rehacer tu vida, con la persona con la cual tuve poco trato, créemelo, yo también me siento feliz, por que siempre te decía, que mi único miedo era irme y que tu siguieras con esa forma tan inestable de vivir, siempre andando como las mariposas de flor en flor, y eso para mi créelo era desgastante, porque sufría al ver la edad que tenías y no sentabas cabeza, después me enteré que te habías casado por compromiso, porque no quisiste que esa mujer abortara a la niña y te felicito por tus buenos sentimientos.
Desde que aprendí a vivir la vida, me di cuenta que tu mucho sufrías en silencio, no es mi deseo preguntarte el por que, ya que viviste una vida muy desdichada, sin suerte en el amor y con personas que te engañaron sentimentalmente, yo no quiero ni debo de saber el por que de tus separaciones tanto con mi padre, como el de mis hermanos, porque con el de Chucho y Margarita, sé los motivos y créemelo Madre, que aunque no soy nadie para criticarlo, si me dio demasiado coraje cuando vi que te puso la pistola en la cabeza para que le entregaras a Chucho, también porque vi el gran corazón de mi hermano, que te amó demasiado y sacrificó la felicidad al lado tuyo por irse a emprender la aventura en busca de otros horizontes.
Pero si, lo que no alcanzo a comprender Mamá, es si estando joven y bonita, en ese entonces y haciendo mis cuentas cuando yo nací tu tenías 22 años, demasiado joven, como para que te hubieras vuelto a casar, además por las fotos que te vi con Petra y lo que me platicó Mayòn, tu eras muy bonita, así que con todos estos atributos yo todavía no logro comprender porque te sacrificaste, porque no buscaste tu felicidad, yo era pequeño no creo que hubieras tenido problemas conmigo, pero en fin, si me puedes decir ¿Por qué no te casaste?
Por todo eso que me acabas de decir, por eso no me casé, con mis dos anteriores parejas, sufrí demasiado, con el papá de tus hermanos, porque era soldado, de esos militares, tercos, ignorantes, que creían que a la mujer deberían tener como a las escopetas, en la esquina y bien cargada, soberana estupidez de esos hombres que a la mujer no la dominan con los sentimientos, sino a base de golpes, por eso me escapé de él, porque no deseaba que me siguiera maltratando, pero con tan mala suerte que me quito a tus hermanos, solo Jesús tuvo el valor para escapársele y venirse conmigo, con tu padre, un hombre hosco, de mal semblante, siempre con un carácter voluble, además de que me había engañado, me dijo que no tenía compromisos y atrás de él, ya había tenido a una mujer y dos hijas, cuando lo dejé, fácil encontró acomodo en otra mujer, ni siquiera tuvo la dignidad de buscarme cuando supo que había quedado embarazada, por eso no me casé, además no quería darte un padrastro, yo podía sola contigo, por eso me ocupé en tener trabajo tanto en el día como en la noche, trayendo con esto, que te descuidara, que te dejara encerrado junto con los hijos de Mayon, porque no deseábamos que te perdieras, por eso Melito, no quise felicidad a costa de la tuya, además te tenía a ti y a tus hermanos, que aunque no los veía sabia de ellos, ustedes eran mi felicidad, eran mi mundo, ustedes formaron con su ser el hombre que fungía como mi marido.
Madre, cuantas cosas quisiera estarte preguntando para saber más de ti, se que tu tiempo es limitado, pero solo quiero que sepas que nunca te he dejado de querer, jamás podré olvidarte, porque sé los sufrimientos que pasaste desde que nací hasta que me separé de tu lado, hay momentos de nostalgia que me hacen desear estar contigo, aunque ya tenga a mi familia, pero en ocasiones las cosas no funcionan como uno quisiera, es cuando alzo la vista al cielo, te busco en ese cielo estrellado, dirigiéndome a ti, pregunto: Madre, ¿Por qué tenías que haberte ido? ¿Por qué las cosas trágicas solo suceden en las personas buenas, las que jamás hacen daño, las que se preocupan por los demás, esas personas que todo su ser solamente es amor y bondad? ¿Por qué? ¿Por qué?
Mira hijo, todo el acontecer de la vida de un Ser Humano, esta marcada por los designios divinos a los que venimos sujetos cuando vemos por vez primera la luz de la vida, yo te diría que en el momento que en el departamento grite: Ya llévame Dios Mío, de una vez, era, porque presentía que tenía que ir a rendirle cuentas al Todopoderoso, pero sentía miedo, pero ese miedo no era a morir, te diré sinceramente que jamás tuve temor a morirme, tenia inquietud de saber que sería de ti cuando ya no estuviera contigo, tu que me demostraste una conducta inestable, tenía una cobardía a dejarte solo, desamparado, sin saber adonde dirigir tus pasos, pero el día que vi a tu novia llorando en el departamento, de verdad, créemelo vi en su rostro todo el amor que sentía por ti, pero que con tu carácter lo estabas destruyendo, por eso te dije, que si no la querías que mejor la dejaras, pero lo sabía de antemano, que ella iba llegar a ser algo más que una novia para ti, vi tu semblante y me convencí de que tu también la querías, pero lo primero que tenías que hacer era dominar tu carácter, tus arranques impulsivos.
Yo te conocía demasiado bien, melito, por eso te pedí que la dejaras; cuando sucedió lo de mi accidente, me fui con ese pendiente, porque mi mayor satisfacción, hubiera sido haberte visto nuevamente casado, en un hogar en donde se escuchara el llanto de un niño, o los gritos tuyos y de tu esposa, porque eso si te lo aclaro, yo me iba a ir a mi casa, te iba dejar que vivieras tu vida, no iba a ser la suegra molona, menos la madre consentidora o la abuela alcahueta, no, mi hijo, si en tu primer matrimonio me hice a un lado, en esta no iba a ser la excepción.
Todo lo que me has dicho Madre, me ha dejado una satisfacción, en todo mi cuerpo y mi corazón se encuentra radiante, porque siempre fuiste una buena madre, quizás si en este momento me sincero contigo, te podría decir que yo para ti no fui un buen hijo, me faltó mucho para compensar un poco todo lo que tu me diste, quizás ya sea demasiado tarde para reconocer todos mis errores, mis faltas y quizás mi forma de ser tan grosero contigo, si Dios me diera la oportunidad de tenerte otra vez, trataría de darte todo lo que te mereces y que comparado con lo que tu das, es muy poco, quizás mi error tan grande fue que traté de cumplir con las cosas materiales, pero jamás pude darte parte de mi tiempo, cuando no me encontraba trabajando, me encontraba descansando, tu esperando para platicarme tus sucesos en la lavandería, en el barrio o en el mercado con Mayòn, yo te escuchaba pero siempre me vencía el sueño.
No te culpes de nada Melito, quizás fuiste el único hijo que me dio todo, ya vez tu hermano huyendo para que su padre no lo encontrara y tu hermana viviendo a fuerzas con su padre, en cambio tu, permaneciste conmigo toda tu vida de soltero, aún casado me ibas a buscar a mi casa, a la lavandería o al barrio, no me puedo quejar de ti, fuiste lo que tenías que haber sido conmigo, me diste tu tiempo, platicaste conmigo cuando nos íbamos en el taxi, cuando te quedabas en la lavandería tomándote tu chilate, mi hijo, no te sientas mal, de verdad quiero decirte que al igual que tu, yo lamento también no estar al lado tuyo, pero quizás en este momento te veo feliz y a lo mejor sería un estorbo en tu vida conyugal, mejor déjame aquí, recuérdame, cuando puedas emite una oración para mi eterno descanso, trata de vivir tu vida sin mi, algún día nos volveremos a reunir, y, te prometo que entonces jamás nadie nos podrá separar, viviremos por siempre felices en este lugar en donde todo es amor.
Gracias Madre por esta charla, me siento contento de haber tenido la oportunidad de hablar contigo, celebro que estés de acuerdo con el matrimonio que llevo, solo te pido que desde allá arriba donde estas, envíame tus bendiciones, cuídame y evita que algo malo me pase o le suceda a mi familia, te quiero mucho Mamá y siempre te recordaré aunque mis amigos me recomienden que ya te deje en paz, tu sabes que así lo he hecho, pero nadie me puede pedir ni quitar, el estar pensando en ti, el extrañarte, el seguirte amando cada día más, ya que la persona que está allá arriba mirándome es el Ángel que Dios me dio para darme la vida y ahora se ha convertido en mi principal protector.
Y así colocando cuidadosamente la fotografía de mi Madre, ahí en la mesa de la sala, dándole un beso, procedí a retirarme, me sentía tan aliviado, de saber que mi madre, supo entender mi proceder, de constatar que cuando uno lo desea, puede tener una platica con su ser querido, podrán tacharme de loco, pero personas cuerdas y de alta jerarquía en la sociedad hablan solos, yo en cambio tuve una platica con mi Madre.
Sabes, todos estos años en que no te he visto físicamente, en algunas noches puedo ver tu hermoso rostro, esa mirada dulce que siempre se te observaba y de la cual jamás olvidaré, a mi me corroe la duda desde el momento que tan precipitadamente me dejaste, ha sido saber como fue tu partida, porque hasta el momento ninguna persona se me ha acercado para comentarme la versión de tu accidente, ¿Mami, que pasó ese día?
Hola hijo, antes de contestar tu pregunta, quiero decirte que por fortuna, yo puedo mirarte todos los días, he visto tus penurias y debo decirte que siempre he estado a tu lado, nunca te he dejado porque aún aquí donde estoy te sigo queriendo con todo mi amor y mi corazón, siempre serás mi niño consentido, mi Melito del alma. El momento de mi partida, se debió quizás a una imprudencia del chofer que rebasó en sentido contrario, no lo sé, esto porque al llegar fue lo que me notificaron. Como todas las tardes venía saliendo de la fábrica, iba rumbo al departamento, pero como rutina ya lo sabes, pasaba a ver a Amalia, ahí al mercado, por lo cual al atravesar la calle, me di cuenta que todos los carros estaban parados, el semáforo tenía la luz roja por lo cual había un alto, con total seguridad me dispuse a cruzar, cuando de pronto vi dos luces sobre mi rostro, después, todo fue una completa oscuridad.
Cuando desperté vi que alrededor mío, había demasiada gente mirándome, algunas de las señoras llorando, un policía escribiendo en una libreta, una persona con bata blanca y con unas letras azules en ella, que de verdad no sé que significaban preparando una camilla, me dispuse a levantarme y con gran sorpresa me percate de que mi cuerpo seguía tendido, yo me toqué, me golpee la cabeza para despejarme, miraba a la gente y escuché que decían, “pobre señora, la pasó a traer el urbano”, yo no entendía, volví la vista a mi cuerpo, lo vi ensangrentado, con las piernas todas reventadas y la cabeza destrozada, ahí junto a mi quedó la bolsa que siempre me acompañaba, entonces con verdadero espasmo recapacite y me dije “Dios Mío, no puede ser, estoy muerta”, pero aún así, trate de decirle a alguna persona que te hablara para poder avisarte que había tenido un accidente, nadie me hacía caso todos estaban pasando por mi cuerpo como si fuera fantasma, deseaba llorar, pero no podía, en ese momento pensé en ti mi Hijo, en el gran dolor que te iba a causar, e ilógicamente pensé en morir antes de causarte alguna pena, pero claro no podía, porque ahí estaba el cuerpo similar al mío con las piernas reventadas y el rostro todo desfigurado por el golpe.
Mamá, ¿Por qué tuviste que irte así? , cuando noté que no llegabas, fui por mi novia –que hoy es mi esposa- y me acompañó a buscarte a todos los hospitales, clínicas del puerto, incluso fuimos a ver a Mayòn y ella nos comentó que escucho decir que habían atropellado a una mujer frente a una tienda, pero que no sabían quien era, ahí mismo les dije: Es mi mami, es mi mami, vamos al semefo a buscarla, todavía mi chava me hizo ir a buscar a mi hermano Nicolás para que nos ayudara a buscarte, yo empecinado en decirles que mejor nos dirigiéramos al Servicio Medico Forense, ellos no quisieron, volvimos a buscarte otra vez en los centros médicos en los cuales podrías estar por algún accidente, pero todo fue inútil, no había nada, hasta que nos dirigimos al lugar que les indicaba, en el momento en que preguntamos por ti, el encargado nos comunicó: “Deben de ser fuertes, ahí dentro se encuentra una señora con las características que ustedes me están dando, pásenle a ver si es ella”.
Efectivamente cuando te vi con tus piernas cosidas y por igual tu rostro, Madre, no sabes que gran dolor me causó verte ahí tendida en una mesa fría, sola, tan sola, como quizás lo estuviste mucho tiempo, y créemelo me sentí la persona más despreciable de todo el universo, me tire a tu cuerpo, lo abrace, lo llene de besos y recrimine al Dios, al que tu me enseñaste a querer y respetar, quizás blasfeme, pero no era para menos, me había quitado al ser que siempre se ocupó y preocupó por mi, mi novia y mi hermano me jalaban de los brazos queriendo que te soltara, los hice a un lado, en ese momento lo que más deseaba era estar para siempre a tu lado, no dejarte, pero pudo más el dolor de verte ahí y me desvanecí, no supe ya de mi.
Lo sé Melo, porque sentí el calor de tu cuerpo, yo también quise abrazarte y besarte mucho, pero mucho, más no se me tenía permitido que mi cuerpo se moviera, ya no era de tu mundo, ya estaba con seres que me cuidaban, créemelo mi Hijo, que quizás te hubieras percatado pero en mi rostro pálido y en mis ojos un pocos hundidos, una lagrima alcanzó a correr por mis mejillas, eso era para demostrarte que yo me sentía terriblemente mal, al verte ahí solo, como quizás así serian tus años siguientes.
Lo más irónico Madre, cuando recuperé el sentido, me llevaron a declarar, pero yo solo quería estar contigo, no deseaba hablar con nadie, deseaba seguir estrechando tu cuerpo y porque no, morirme junto a ti, porque la vida desde ese momento ya no me interesaba, me habían cortado la fuente de vida, no quería vivir, no deseaba vivir y además de todas las cosas, no merecía vivir, porque descuidé al brillante mas hermoso de mi vida, porque no te brinde todo el amor del cual eras tu merecedora; al no querer yo hablar, le dijeron a Jaime, que si yo no cooperaba me iban a encerrar, te das cuenta aparte de privarme de tu presencia, se me iba a privar de mi libertad, pero así es la justicia de los hombres, entonces Jaime se comprometió a declarar por mi y el fue el que dio todos tus datos.
Si mi niño, todo eso lo sé, porque todavía seguía esperando mi turno para que se me recibiera y me dejaran entrar, algo que se me explicó ya que mi muerte no fue natural y aún no me tocaba partir, pero en fin, quiero que sepas que me dio gusto de ver nuevamente a mis tres hijos juntos, ahí mirándome y cayendo sus lagrimas sobre mi cuerpo, de verdad mi melito, todo lo que dijiste y lo que tus hermanos expresaron los oigo como si apenas hubiese sido ayer que los deje.
Mami, yo no quisiera enfadarte con tantas preguntas, pero quizás aprovecho este momento para que tu me contestes algunas cosas que han hecho de mi vida un mar de dudas, y es que, a los pocos días que te fuiste, en el departamento sucedieron cosas extrañas, como por ejemplo, estando dormido te vi sentada en el sillón de tu preferencia, claramente observé como estabas sentada y hasta le dije a mi mujer que estabas en el departamento, al otro día le comenté que te había soñado ahí en tu sillón, me sorprendió cuando me dijo: No mi amor, no la soñaste, porque estabas despierto, todavía no te dormías…….
Efectivamente mi niño, mi Melito del alma, ese día ya me andaba despidiendo, se me estaba esperando, quizás te diste cuenta que te sonreí, y antes de que me preguntes otras cosas, yo te las diré, efectivamente, yo te apagaba la televisión, también la luz y te cerraba las puertas, quería darte señales de que aún seguía contigo y que lo haría mientras se me diera la licencia y la oportunidad de estarte haciendo “Travesuras” , miré con demasiada alegría como regalaste mi ropa a las personas que de verdad lo necesitaban, mi nuera se quedó con mi vestido de india, que hermosa se veía, también me di cuenta todo lo que te sucedía por el dolor de que me fui, no creas Melito, estando acá, todo eso me dolía, porque lo que siempre desee era verte alegre.
Otra cosa Mami, mi hijo no te conoció físicamente y jamás le habíamos enseñado tus fotos, ¿Por que en las noches lloraba y nos decía que había sido su “tita” quien le pegaba? y un día en la mañana, mirando la foto donde estas con mi abuelita, claramente nos dijo: “Ella Tita, pegó aquí” y nos señalaba sus pompis, ¿Que sucedió con tu nieto Mami?
En efecto, mi nieto me miró, no sabes que gusto me dio cuando vi que los preparativos para su nacimiento estaban hechos, vi como tu esposa sufrió por ese embarazo y como te dijeron que eligieras a uno de los dos porque solo uno se salvaría, por eso nos viste en la sala de espera con tu hermana, porque habíamos pedido una indulgencia para que se te concediera que tus seres queridos siguieran viviendo y no me aguanté y le acaricié los cabellos a mi nuera, como para manifestarle mi solidaridad y decirle “No temas, aquí estoy y estoy para cuidarte, no temas, nada te pasara, porque traíamos una instrucción de mi Padre Celestial, que ellos salieran bien de la operación, pero tu lo tomaste en otro sentido, pero no podía hacer nada para explicártelo, ya no podías oír mi voz. Por eso de mucha alegría pasaba por la cuna de mi nieto y le daba su nalgada, porque aquí donde me encuentro me sentía satisfecha del nacimiento de esa criatura, por cierto gracias por haberle puesto mi nombre, aunque tu bien sabes que si hubiera sido mujer, que nombre me gustaba.
Si Mamá, nunca se me va a olvidar cuando me pediste que si se me daba tener un hijo y salía mujer le pusiera Juana Iris pero ya vez fue un hombrecito, oye mami, tú tuviste muchos secretos para mí, ¿por que nunca me hiciste saber de las ofensas que te hicieron y que te dijeron? Cuando me lo comentaron créeme que me hirvió la sangre, porque por muy humilde y sencilla que fuiste, como persona valías mucho más que aquellas que te ofendieron, pero claro, tenías que sacar siempre tus mismas palabras: No fue nada, mi hijo.
Yo no deseaba amargar tus momentos felices por el nacimiento de tu hija, no, yo te veía muy feliz y era lógico, habías tenido varios hijos, pero no eran tuyos, eran tus hijos de crianza, más sin embargo con el paso del tiempo vi que no pudiste salvar la situación y el divorcio llegó a tu vida, pero corazón, creo que fue lo mejor, si seguías empecinado en llevar ese matrimonio con el pretexto de tu hija, a la larga te iba a salir demasiado caro e ibas a llorar demasiado, más ahora que con alegría puedo verte como has logrado rehacer tu vida, con la persona con la cual tuve poco trato, créemelo, yo también me siento feliz, por que siempre te decía, que mi único miedo era irme y que tu siguieras con esa forma tan inestable de vivir, siempre andando como las mariposas de flor en flor, y eso para mi créelo era desgastante, porque sufría al ver la edad que tenías y no sentabas cabeza, después me enteré que te habías casado por compromiso, porque no quisiste que esa mujer abortara a la niña y te felicito por tus buenos sentimientos.
Desde que aprendí a vivir la vida, me di cuenta que tu mucho sufrías en silencio, no es mi deseo preguntarte el por que, ya que viviste una vida muy desdichada, sin suerte en el amor y con personas que te engañaron sentimentalmente, yo no quiero ni debo de saber el por que de tus separaciones tanto con mi padre, como el de mis hermanos, porque con el de Chucho y Margarita, sé los motivos y créemelo Madre, que aunque no soy nadie para criticarlo, si me dio demasiado coraje cuando vi que te puso la pistola en la cabeza para que le entregaras a Chucho, también porque vi el gran corazón de mi hermano, que te amó demasiado y sacrificó la felicidad al lado tuyo por irse a emprender la aventura en busca de otros horizontes.
Pero si, lo que no alcanzo a comprender Mamá, es si estando joven y bonita, en ese entonces y haciendo mis cuentas cuando yo nací tu tenías 22 años, demasiado joven, como para que te hubieras vuelto a casar, además por las fotos que te vi con Petra y lo que me platicó Mayòn, tu eras muy bonita, así que con todos estos atributos yo todavía no logro comprender porque te sacrificaste, porque no buscaste tu felicidad, yo era pequeño no creo que hubieras tenido problemas conmigo, pero en fin, si me puedes decir ¿Por qué no te casaste?
Por todo eso que me acabas de decir, por eso no me casé, con mis dos anteriores parejas, sufrí demasiado, con el papá de tus hermanos, porque era soldado, de esos militares, tercos, ignorantes, que creían que a la mujer deberían tener como a las escopetas, en la esquina y bien cargada, soberana estupidez de esos hombres que a la mujer no la dominan con los sentimientos, sino a base de golpes, por eso me escapé de él, porque no deseaba que me siguiera maltratando, pero con tan mala suerte que me quito a tus hermanos, solo Jesús tuvo el valor para escapársele y venirse conmigo, con tu padre, un hombre hosco, de mal semblante, siempre con un carácter voluble, además de que me había engañado, me dijo que no tenía compromisos y atrás de él, ya había tenido a una mujer y dos hijas, cuando lo dejé, fácil encontró acomodo en otra mujer, ni siquiera tuvo la dignidad de buscarme cuando supo que había quedado embarazada, por eso no me casé, además no quería darte un padrastro, yo podía sola contigo, por eso me ocupé en tener trabajo tanto en el día como en la noche, trayendo con esto, que te descuidara, que te dejara encerrado junto con los hijos de Mayon, porque no deseábamos que te perdieras, por eso Melito, no quise felicidad a costa de la tuya, además te tenía a ti y a tus hermanos, que aunque no los veía sabia de ellos, ustedes eran mi felicidad, eran mi mundo, ustedes formaron con su ser el hombre que fungía como mi marido.
Madre, cuantas cosas quisiera estarte preguntando para saber más de ti, se que tu tiempo es limitado, pero solo quiero que sepas que nunca te he dejado de querer, jamás podré olvidarte, porque sé los sufrimientos que pasaste desde que nací hasta que me separé de tu lado, hay momentos de nostalgia que me hacen desear estar contigo, aunque ya tenga a mi familia, pero en ocasiones las cosas no funcionan como uno quisiera, es cuando alzo la vista al cielo, te busco en ese cielo estrellado, dirigiéndome a ti, pregunto: Madre, ¿Por qué tenías que haberte ido? ¿Por qué las cosas trágicas solo suceden en las personas buenas, las que jamás hacen daño, las que se preocupan por los demás, esas personas que todo su ser solamente es amor y bondad? ¿Por qué? ¿Por qué?
Mira hijo, todo el acontecer de la vida de un Ser Humano, esta marcada por los designios divinos a los que venimos sujetos cuando vemos por vez primera la luz de la vida, yo te diría que en el momento que en el departamento grite: Ya llévame Dios Mío, de una vez, era, porque presentía que tenía que ir a rendirle cuentas al Todopoderoso, pero sentía miedo, pero ese miedo no era a morir, te diré sinceramente que jamás tuve temor a morirme, tenia inquietud de saber que sería de ti cuando ya no estuviera contigo, tu que me demostraste una conducta inestable, tenía una cobardía a dejarte solo, desamparado, sin saber adonde dirigir tus pasos, pero el día que vi a tu novia llorando en el departamento, de verdad, créemelo vi en su rostro todo el amor que sentía por ti, pero que con tu carácter lo estabas destruyendo, por eso te dije, que si no la querías que mejor la dejaras, pero lo sabía de antemano, que ella iba llegar a ser algo más que una novia para ti, vi tu semblante y me convencí de que tu también la querías, pero lo primero que tenías que hacer era dominar tu carácter, tus arranques impulsivos.
Yo te conocía demasiado bien, melito, por eso te pedí que la dejaras; cuando sucedió lo de mi accidente, me fui con ese pendiente, porque mi mayor satisfacción, hubiera sido haberte visto nuevamente casado, en un hogar en donde se escuchara el llanto de un niño, o los gritos tuyos y de tu esposa, porque eso si te lo aclaro, yo me iba a ir a mi casa, te iba dejar que vivieras tu vida, no iba a ser la suegra molona, menos la madre consentidora o la abuela alcahueta, no, mi hijo, si en tu primer matrimonio me hice a un lado, en esta no iba a ser la excepción.
Todo lo que me has dicho Madre, me ha dejado una satisfacción, en todo mi cuerpo y mi corazón se encuentra radiante, porque siempre fuiste una buena madre, quizás si en este momento me sincero contigo, te podría decir que yo para ti no fui un buen hijo, me faltó mucho para compensar un poco todo lo que tu me diste, quizás ya sea demasiado tarde para reconocer todos mis errores, mis faltas y quizás mi forma de ser tan grosero contigo, si Dios me diera la oportunidad de tenerte otra vez, trataría de darte todo lo que te mereces y que comparado con lo que tu das, es muy poco, quizás mi error tan grande fue que traté de cumplir con las cosas materiales, pero jamás pude darte parte de mi tiempo, cuando no me encontraba trabajando, me encontraba descansando, tu esperando para platicarme tus sucesos en la lavandería, en el barrio o en el mercado con Mayòn, yo te escuchaba pero siempre me vencía el sueño.
No te culpes de nada Melito, quizás fuiste el único hijo que me dio todo, ya vez tu hermano huyendo para que su padre no lo encontrara y tu hermana viviendo a fuerzas con su padre, en cambio tu, permaneciste conmigo toda tu vida de soltero, aún casado me ibas a buscar a mi casa, a la lavandería o al barrio, no me puedo quejar de ti, fuiste lo que tenías que haber sido conmigo, me diste tu tiempo, platicaste conmigo cuando nos íbamos en el taxi, cuando te quedabas en la lavandería tomándote tu chilate, mi hijo, no te sientas mal, de verdad quiero decirte que al igual que tu, yo lamento también no estar al lado tuyo, pero quizás en este momento te veo feliz y a lo mejor sería un estorbo en tu vida conyugal, mejor déjame aquí, recuérdame, cuando puedas emite una oración para mi eterno descanso, trata de vivir tu vida sin mi, algún día nos volveremos a reunir, y, te prometo que entonces jamás nadie nos podrá separar, viviremos por siempre felices en este lugar en donde todo es amor.
Gracias Madre por esta charla, me siento contento de haber tenido la oportunidad de hablar contigo, celebro que estés de acuerdo con el matrimonio que llevo, solo te pido que desde allá arriba donde estas, envíame tus bendiciones, cuídame y evita que algo malo me pase o le suceda a mi familia, te quiero mucho Mamá y siempre te recordaré aunque mis amigos me recomienden que ya te deje en paz, tu sabes que así lo he hecho, pero nadie me puede pedir ni quitar, el estar pensando en ti, el extrañarte, el seguirte amando cada día más, ya que la persona que está allá arriba mirándome es el Ángel que Dios me dio para darme la vida y ahora se ha convertido en mi principal protector.
Y así colocando cuidadosamente la fotografía de mi Madre, ahí en la mesa de la sala, dándole un beso, procedí a retirarme, me sentía tan aliviado, de saber que mi madre, supo entender mi proceder, de constatar que cuando uno lo desea, puede tener una platica con su ser querido, podrán tacharme de loco, pero personas cuerdas y de alta jerarquía en la sociedad hablan solos, yo en cambio tuve una platica con mi Madre.
viernes, 10 de enero de 2014
LA LAVANDERA (capitulo 7)
Caray, es difícil de describir el estado emocional en que se ponía Doña Juana cuando recibía la carta de su hijo, el primer día que recibió noticias de Jesús, no paró en estarle dando gracias a su virgencita de Guadalupe, puso flores y veladoras en el altar de esa imagen, rezándole y prometiéndole que le diera la vida necesaria para nuevamente ver a su hijo, es notorio decir que desde que Chucho se fue, el militar dejó de molestar a doña Juana, motivo por el cual su vida transcurría más tranquila y sin tanto sobresaltos, ella se imaginaba que Jesús pudo haberle escrito a su papá y decirle donde se encontraba, porque solamente así se comprende que esta persona la haya dejado de estar acosando, lo que haya sido, la señora le dio gracias a Dios porque su hijo se encontraba bien, sobre todo se encontraba trabajando.
La comunicación por medio de las cartas se hizo frecuente, tal parecía que estaban cerca tanto la madre como el hijo, olvidaba decir que antes de que Enrique se fuera con su padrino de viaje por otros lugares de la Republica Mexicana, en un afán de ayudar a sus progenitoras, Jaime y Enrique se dedican a trabajar en lo que encuentran y es así como aparte de la canasteada, los vemos laborar en una carpa convertida en Teatro, el famoso Tayita, de ahí siguen en la venta de empanadas, doña Juana lavando ropa ajena en los lavaderos de la Fabrica, hacemos referencia a esta actividad ultima, en virtud de que cuando Enrique regresó de su viaje, se encontró con la novedad que Doña Juana, tenía el negocio de las empanadas, sin alabar mucho a esta señora, podríamos decir que era como una hormiguita, nunca estaba quieta, se movía de aquí, para allá y de allá para acá, temprano se levantaba para preparar todo para la hechura de este producto gastronómico de alimentación a bajo precio, pero que también lo consumían turistas extranjeros, ya que los muchachos se iban a vender a las playas del en ese entonces floreciente puerto de Acapulco, el lugar preferido Caleta y Caletilla.
La vida sigue su curso, las hermanas cada quien en sus labores, levantándose temprano cada una de ellas, Mayòn y Rosita para irse a la fonda y a la venta de tortillas, doña Juana en la mañana a elaborar el producto que más tarde se llevarían sus vendedores a expender, terminando, se iba a lavar la ropa, regresando por la noche, en que hacían cuentas todos los vendedores del producto que hubiesen vendido, por lo regular, nunca regresaban con alguna empanada.
Los jóvenes terminan sus estudios primarios y secundarios, el único que no siguió estudiando fue Víctor, Jaime ingresa a la preparatoria, pero debido a que en ese entonces se originaban los pleitos entre estudiantes de una prepa y otra, tiene que salir e interrumpir sus estudios, motivo de que en una bronca, por poco le sacan un ojo, así que tanto su madre real como su madre de crianza le piden que ya no vuelva, Enrique al terminar su secundaria se mete a una escuela particular y logra terminar una carrera corta, esto es la de Contador Privado. Jaime se dedica a la música, forma un grupo y empiezan tocando en la zona de tolerancia, pero lo hacen también a nivel de centros nocturnos, como el zorrito, graban dos discos, pero por desacuerdo entre los mismos integrantes se desintegra, pero bueno la historia es de doña Juana y con ella seguimos, perdón por haberme desviado pero muchas veces me gana el sentimiento y se mueve más rápido el sentir de mi corazón que mis dedos sobre el teclado.
Es en el año de 1973, el 9 de mayo para ser exactos, cuando el destino, mejor bien dicho y explicado, la muerte le da su regalo a Doña Juana y a Mayon, muere en un sanatorio del puerto, Bibiana, Juana siente volverse loca, entra y sale por toda la casa, gritando les dice a los vecinos que ha muerto Bibiana, Mayòn no se diga, esta hecha un mar de llanto, y pensar que un día antes, la jovencita había sido internada, le cortaron un pequeño trozo de su intestino, ya que lo tenía quemado y en su lugar le habían insertado un pedazo de tubo de plástico, se le había notificado a la familia, que la operación había sido un éxito, solo se esperaba la reacción de su organismo por soportar un objeto extraño y para eso se ponían un plazo de 72 horas, aquí deseo hacer mención, que Bibiana, siempre estuvo consciente y en estado lucido, durante toda su enfermedad, se le inflamó su vientre y se le acondicionó un lugar fuera de la casa, bajo la sombra de un tamarindo, donde la colocaron en un catre de jarcia, abajo le pusieron un tina con hielo, ya que ella sentía mucho calor.
Dos cosas podremos decir de ella, con lo cual manifestó siempre estar al pendiente de lo que sucedía, Primero: Le dijo a doña Juana: Tía Juana anoche soñé que la muerte me llevaba de la mano, yo no quería ir con ella, pero me jalaba, me dio mucho miedo y desperté llorando, esto sucedió quizás a los 8 días antes de su muerte, Segundo: casi por esas mismas fechas, Jaime le pidió a Enrique que lo acompañara a pedir a su novia para casarse, cuando salieron de la casa bien arreglados, Bibiana les gritó: Ya se van los arrechos a pedir la novia.
Sobra decir todo el sufrimiento pasado por toda la familia, pero quizás más por Doña Juana, la cual no se hacía a la idea, que esa persona que se encontraba en la caja, era su Bibiana, esa dientona como le decía ella, se enterró y con ella se fueron las ilusiones de una mujer que podría haber llegado muy lejos, su inteligencia y su responsabilidad, fueron sus mejores cartas de presentación. Lo sorprendente es que a su entierro acudieron demasiadas personas, amistades de Juana, de Mayon, de sus hijos que ya trabajaban por otro lado, amigos de sus escuelas, en fin, la casa ubicada en el barrio de Fabrica, fue insuficiente para albergar a tantas personas, que tuvieron que invadir la banqueta y el espacio que había entre las casas.
Los hijos de estas tres mujeres no cejaron en su intento de progresar, es así como Jaime sigue con su conjunto, dándose a conocer no solamente en el puerto, sino casi en toda la Republica Mexicana, y es que se puede decir que la música que tocaban era la que andaba de moda, la empezaron los del Acapulco Tropical, de ahí siguieron varios grupos, Enrique se dedicó a laborar en la rama contable, estuvo en la administración de mercados, posteriormente en una oficina de gobierno, ya como corolario trabajó en un banco, Víctor, se dedicó a la mecánica aeronáutica, Vicky estudiando y ayudándole a su mamá en la fonda, Nicolás, por igual estudiando, pero nuevamente me salí del tema.
La comunicación por medio de las cartas se hizo frecuente, tal parecía que estaban cerca tanto la madre como el hijo, olvidaba decir que antes de que Enrique se fuera con su padrino de viaje por otros lugares de la Republica Mexicana, en un afán de ayudar a sus progenitoras, Jaime y Enrique se dedican a trabajar en lo que encuentran y es así como aparte de la canasteada, los vemos laborar en una carpa convertida en Teatro, el famoso Tayita, de ahí siguen en la venta de empanadas, doña Juana lavando ropa ajena en los lavaderos de la Fabrica, hacemos referencia a esta actividad ultima, en virtud de que cuando Enrique regresó de su viaje, se encontró con la novedad que Doña Juana, tenía el negocio de las empanadas, sin alabar mucho a esta señora, podríamos decir que era como una hormiguita, nunca estaba quieta, se movía de aquí, para allá y de allá para acá, temprano se levantaba para preparar todo para la hechura de este producto gastronómico de alimentación a bajo precio, pero que también lo consumían turistas extranjeros, ya que los muchachos se iban a vender a las playas del en ese entonces floreciente puerto de Acapulco, el lugar preferido Caleta y Caletilla.
La vida sigue su curso, las hermanas cada quien en sus labores, levantándose temprano cada una de ellas, Mayòn y Rosita para irse a la fonda y a la venta de tortillas, doña Juana en la mañana a elaborar el producto que más tarde se llevarían sus vendedores a expender, terminando, se iba a lavar la ropa, regresando por la noche, en que hacían cuentas todos los vendedores del producto que hubiesen vendido, por lo regular, nunca regresaban con alguna empanada.
Los jóvenes terminan sus estudios primarios y secundarios, el único que no siguió estudiando fue Víctor, Jaime ingresa a la preparatoria, pero debido a que en ese entonces se originaban los pleitos entre estudiantes de una prepa y otra, tiene que salir e interrumpir sus estudios, motivo de que en una bronca, por poco le sacan un ojo, así que tanto su madre real como su madre de crianza le piden que ya no vuelva, Enrique al terminar su secundaria se mete a una escuela particular y logra terminar una carrera corta, esto es la de Contador Privado. Jaime se dedica a la música, forma un grupo y empiezan tocando en la zona de tolerancia, pero lo hacen también a nivel de centros nocturnos, como el zorrito, graban dos discos, pero por desacuerdo entre los mismos integrantes se desintegra, pero bueno la historia es de doña Juana y con ella seguimos, perdón por haberme desviado pero muchas veces me gana el sentimiento y se mueve más rápido el sentir de mi corazón que mis dedos sobre el teclado.
Es en el año de 1973, el 9 de mayo para ser exactos, cuando el destino, mejor bien dicho y explicado, la muerte le da su regalo a Doña Juana y a Mayon, muere en un sanatorio del puerto, Bibiana, Juana siente volverse loca, entra y sale por toda la casa, gritando les dice a los vecinos que ha muerto Bibiana, Mayòn no se diga, esta hecha un mar de llanto, y pensar que un día antes, la jovencita había sido internada, le cortaron un pequeño trozo de su intestino, ya que lo tenía quemado y en su lugar le habían insertado un pedazo de tubo de plástico, se le había notificado a la familia, que la operación había sido un éxito, solo se esperaba la reacción de su organismo por soportar un objeto extraño y para eso se ponían un plazo de 72 horas, aquí deseo hacer mención, que Bibiana, siempre estuvo consciente y en estado lucido, durante toda su enfermedad, se le inflamó su vientre y se le acondicionó un lugar fuera de la casa, bajo la sombra de un tamarindo, donde la colocaron en un catre de jarcia, abajo le pusieron un tina con hielo, ya que ella sentía mucho calor.
Dos cosas podremos decir de ella, con lo cual manifestó siempre estar al pendiente de lo que sucedía, Primero: Le dijo a doña Juana: Tía Juana anoche soñé que la muerte me llevaba de la mano, yo no quería ir con ella, pero me jalaba, me dio mucho miedo y desperté llorando, esto sucedió quizás a los 8 días antes de su muerte, Segundo: casi por esas mismas fechas, Jaime le pidió a Enrique que lo acompañara a pedir a su novia para casarse, cuando salieron de la casa bien arreglados, Bibiana les gritó: Ya se van los arrechos a pedir la novia.
Sobra decir todo el sufrimiento pasado por toda la familia, pero quizás más por Doña Juana, la cual no se hacía a la idea, que esa persona que se encontraba en la caja, era su Bibiana, esa dientona como le decía ella, se enterró y con ella se fueron las ilusiones de una mujer que podría haber llegado muy lejos, su inteligencia y su responsabilidad, fueron sus mejores cartas de presentación. Lo sorprendente es que a su entierro acudieron demasiadas personas, amistades de Juana, de Mayon, de sus hijos que ya trabajaban por otro lado, amigos de sus escuelas, en fin, la casa ubicada en el barrio de Fabrica, fue insuficiente para albergar a tantas personas, que tuvieron que invadir la banqueta y el espacio que había entre las casas.
Los hijos de estas tres mujeres no cejaron en su intento de progresar, es así como Jaime sigue con su conjunto, dándose a conocer no solamente en el puerto, sino casi en toda la Republica Mexicana, y es que se puede decir que la música que tocaban era la que andaba de moda, la empezaron los del Acapulco Tropical, de ahí siguieron varios grupos, Enrique se dedicó a laborar en la rama contable, estuvo en la administración de mercados, posteriormente en una oficina de gobierno, ya como corolario trabajó en un banco, Víctor, se dedicó a la mecánica aeronáutica, Vicky estudiando y ayudándole a su mamá en la fonda, Nicolás, por igual estudiando, pero nuevamente me salí del tema.
LA LAVANDERA (Capitulo 6)
Pero ya lo anotábamos desde el principio, al parecer el estigma de Doña Juana, era el estar siempre tras de un lavadero. Quizás algo que se nos pasa decir, que tal parece que estas tres mujeres hicieron un pacto de no hombre en sus vidas, ya que ninguna tuvo amoríos con alguna persona, claro que fuera realmente conocido, Juana López se dedicó completamente al cuidado de su hijo Enrique, Rosita Soto en cuidar a Víctor y a Carlos, solo Mayon que quizás por lo cansado de su trabajo o de su carácter tan bonachón y alegre, decidió dejar el cuidado de sus hijos a Juana. Doña Juana aprovecha, después de algunos meses de estar yendo a lavar a las instalaciones de la fábrica, la proposición de la líder de las lavanderas de nombre Doña Vicenta (una mujer delgada con su rostro lleno de arrugas que parecía ciruela pasa) persona de un carácter tolerante, pero sobre todo con su gesto de bondad, que ayudaba a medio mundo, pues le propone que se quede como propietaria de un lavadero, lo único que tenia que hacer, era pagar mensualmente una pequeña cuota, ya que ellas estaban adheridas a la unión de mujeres revolucionarias.
Esta organización fue fundada por la Señora María de la O, mujer revolucionaria, ligada a las causas nobles de los hermanos Escuderos, por cierto su tumba se encuentra en el panteón de San Francisco, justamente esta en la calle paralela de los lavaderos de la fábrica.
Es la década de los sesenta, más o menos en el año del 60 o 61, Enrique acepta la invitación de su padrino de primera comunión el Contramaestre de maquinas José Esquivel Ayala, para salir fuera de Acapulco, claro con la anuencia de su señora Madre, fueron cuatro largos meses, en que doña Juana tenía sobresaltos en la noche por la ausencia de su hijo, aunque esto lo aligeraba con la presencia de Mayon y Rosita y el irse a lavar a la lavandería, en donde contaba que se sentía sola sin la presencia de su hijo, en el mes de abril, desesperada la señora de no saber nada de su hijo, aprovechando que su compadre, fue a visitarla para notificarle que Enrique se encontraba bien feliz en Manzanillo, Colima, le expresa en una forma de broma: Sabe que compadre, ya quiero que me mande a mi criatura, la extraño demasiado, si usted no lo hace, le voy a echar brujería, jajajajajajaja como si la señora se dedicara a esos menesteres.
Es el motivo principal por el cual, acompañado de un oficial del buque de Guerra Cañonero Potosí, llega Enrique a la lavandería que en ese entonces se encontraba ubicada junto a la planta de la Industria de Hielo y Agua, para lo cual el marino al hacer entrega del niño, le dice a la madre: Señora, vengo a entregarle a este joven, que durante el trayecto en el barco, se ha comportado de una forma excelente, me fue recomendado que lo dejara y entregara a usted en sus manos, dándole las más expresivas gracias mi contramaestre José Esquivel, pidiéndole de antemano la tardanza. Cuando quedan a solas, doña Juana ve a su hijo de forma muy diferente, gordo, cachetón, de color mas Blanco (él era de color moreno), el pelo grifo y güero, deja de lavar y notifica a sus amigas de lavadero, que su hijo ya había llegado, lo abrazaba y lo adelantaba para que sus amigas lo vieran, el chavo todo chiveado, nada más se escondía en las espaldas de su madre.
Al llegar su hijo, la señora con todo y pena acude a la escuela primaria en que estudiaba Enrique, para notificarle al director que su hijo ya iba a regresar a clases, este le indica que se lo comunique a su profesor, para que vea si sigue todavía en la lista de alumnos que el preside, todo se arregla, con la condición del maestro Zenón de que Enrique se pusiera a estudiar para que se regularice en sus estudios, ya que por la falta a clases de 3 meses se suponía que estaba atrasado. Pero esa labor para la señora era de lo más fácil, ya que ponía a su hijo a que le macheteara y esto era no dejándolo salir a jugar futbol con sus compañeros, Doña Juana no era una persona preparada, pero ante sus hijos daba la impresión de que había tenido estudios, era muy estricta en cuestiones escolares.
A principio de los años sesenta, Enrique termina sus estudios primarios e ingresa a la secundaria Técnica, escuela en la cual ya Jaime cursaba el tercer año, hemos de hacer notar que por estas fechas, le llegan noticias a doña Juana de su hijo Jesús, el le manda una extensa carta, en la cual le explica los motivos por lo cual tuvo que salir huyendo de su bello puerto, diciéndole que era mucho el amor que le tenía, que ella representaba para él lo más sagrado de la vida, motivo por el cual le dolía mucho que su padre la insultara y en ocasiones la golpeara, ya que el mismo sufrió en carne propia el mal genio por la ordenanza militar de su progenitor, le pedía perdón y le suplica que no le guarde rencor, ya que era mejor mantenerse alejado, en virtud de que comprendía que él era la causa por la cual su padre se comportaba de esa manera. Habremos de anotar que Jesús anduvo como emigrante en los estados de Quintana Roo, Campeche y Tabasco, cuando le envió esta carta la cual por cierto venía acompañada por unos cortes de tela, para que según él, su madre se hiciera unos lindos vestidos.
Cuando Enrique le leía las cartas a su madre, él se emocionaba mucho de lo que su hermano escribía, ya que en ellas indicaba que se encontraba trabajando en la selva lacandona y que por tiempos bajaba a la ciudad, que es cuando Jesús aprovechaba para comprar lo que necesitaba y mandarle la carta a su mamá, como todo joven, Enrique imaginaba la selva llena de animales, así que platicando con Doña Juana, le dijo que le iba a pedir un monito a su hermano.
Esta organización fue fundada por la Señora María de la O, mujer revolucionaria, ligada a las causas nobles de los hermanos Escuderos, por cierto su tumba se encuentra en el panteón de San Francisco, justamente esta en la calle paralela de los lavaderos de la fábrica.
Es la década de los sesenta, más o menos en el año del 60 o 61, Enrique acepta la invitación de su padrino de primera comunión el Contramaestre de maquinas José Esquivel Ayala, para salir fuera de Acapulco, claro con la anuencia de su señora Madre, fueron cuatro largos meses, en que doña Juana tenía sobresaltos en la noche por la ausencia de su hijo, aunque esto lo aligeraba con la presencia de Mayon y Rosita y el irse a lavar a la lavandería, en donde contaba que se sentía sola sin la presencia de su hijo, en el mes de abril, desesperada la señora de no saber nada de su hijo, aprovechando que su compadre, fue a visitarla para notificarle que Enrique se encontraba bien feliz en Manzanillo, Colima, le expresa en una forma de broma: Sabe que compadre, ya quiero que me mande a mi criatura, la extraño demasiado, si usted no lo hace, le voy a echar brujería, jajajajajajaja como si la señora se dedicara a esos menesteres.
Es el motivo principal por el cual, acompañado de un oficial del buque de Guerra Cañonero Potosí, llega Enrique a la lavandería que en ese entonces se encontraba ubicada junto a la planta de la Industria de Hielo y Agua, para lo cual el marino al hacer entrega del niño, le dice a la madre: Señora, vengo a entregarle a este joven, que durante el trayecto en el barco, se ha comportado de una forma excelente, me fue recomendado que lo dejara y entregara a usted en sus manos, dándole las más expresivas gracias mi contramaestre José Esquivel, pidiéndole de antemano la tardanza. Cuando quedan a solas, doña Juana ve a su hijo de forma muy diferente, gordo, cachetón, de color mas Blanco (él era de color moreno), el pelo grifo y güero, deja de lavar y notifica a sus amigas de lavadero, que su hijo ya había llegado, lo abrazaba y lo adelantaba para que sus amigas lo vieran, el chavo todo chiveado, nada más se escondía en las espaldas de su madre.
Al llegar su hijo, la señora con todo y pena acude a la escuela primaria en que estudiaba Enrique, para notificarle al director que su hijo ya iba a regresar a clases, este le indica que se lo comunique a su profesor, para que vea si sigue todavía en la lista de alumnos que el preside, todo se arregla, con la condición del maestro Zenón de que Enrique se pusiera a estudiar para que se regularice en sus estudios, ya que por la falta a clases de 3 meses se suponía que estaba atrasado. Pero esa labor para la señora era de lo más fácil, ya que ponía a su hijo a que le macheteara y esto era no dejándolo salir a jugar futbol con sus compañeros, Doña Juana no era una persona preparada, pero ante sus hijos daba la impresión de que había tenido estudios, era muy estricta en cuestiones escolares.
A principio de los años sesenta, Enrique termina sus estudios primarios e ingresa a la secundaria Técnica, escuela en la cual ya Jaime cursaba el tercer año, hemos de hacer notar que por estas fechas, le llegan noticias a doña Juana de su hijo Jesús, el le manda una extensa carta, en la cual le explica los motivos por lo cual tuvo que salir huyendo de su bello puerto, diciéndole que era mucho el amor que le tenía, que ella representaba para él lo más sagrado de la vida, motivo por el cual le dolía mucho que su padre la insultara y en ocasiones la golpeara, ya que el mismo sufrió en carne propia el mal genio por la ordenanza militar de su progenitor, le pedía perdón y le suplica que no le guarde rencor, ya que era mejor mantenerse alejado, en virtud de que comprendía que él era la causa por la cual su padre se comportaba de esa manera. Habremos de anotar que Jesús anduvo como emigrante en los estados de Quintana Roo, Campeche y Tabasco, cuando le envió esta carta la cual por cierto venía acompañada por unos cortes de tela, para que según él, su madre se hiciera unos lindos vestidos.
Cuando Enrique le leía las cartas a su madre, él se emocionaba mucho de lo que su hermano escribía, ya que en ellas indicaba que se encontraba trabajando en la selva lacandona y que por tiempos bajaba a la ciudad, que es cuando Jesús aprovechaba para comprar lo que necesitaba y mandarle la carta a su mamá, como todo joven, Enrique imaginaba la selva llena de animales, así que platicando con Doña Juana, le dijo que le iba a pedir un monito a su hermano.
sábado, 26 de octubre de 2013
LA LAVANDERA (capitulo 5)
Cuando la señora sale, Jesús sabrá Dios como le hace, pero finge o quizás de verdad se corta la planta de su pie, se dirige a su pequeño hermano Enrique diciéndole: Mira hermano, tengo que salir a que me curen la herida, dile a mamá que fui a la cruz roja que en tan pronto me curen me regreso, Enrique presintiendo quizás algo que haría mucho sufrir a su mamá, decide acompañarlo, pero Jesús no lo acepta y ya no es una petición sino una orden de que se quede hasta que el regrese. Podríamos anotar quizás el año de 1967 a 1968 en que a Jesús se le vio por ultima vez en Acapulco, no fue sino hasta el año de 1990 o 1991 en que madre e hijo se volvieron a ver, pero eso es parte de la historia que habremos de contar más adelante.
El padre de Jesús cumplió su promesa de acudir al otro día a buscar a su hijo, pero esta vez, quien le da la cara es Mayòn, ya que Juana se encuentra totalmente destrozada por no saber nada de su hijo, pensaba miles de cosas, le había pedido a Enrique que le leyera el periódico La Verdad y El trópico, si le pasó algo a Jesús ahí tendría que salir la mala noticia, pero se buscó en la nota roja y no se encontró nada, casi en la madrugada sin haber pegado los ojos, la señora ya había acudido a las instalaciones de la cruz roja, ahí le notificaron que no habían recibido a ninguna persona que estuviera cortada del pie, ella les dio la fisonomía de su hijo, pero, no, no acudió a esa benemérita institución, por lo cual, cuando arribó esta persona a buscarla a su casa, estaba en un trance depresivo, que en su rostro se reflejaba el dolor por no haber encontrado a su hijo.
Decíamos que fue Mayon quien recibió al militar, ella le explico, que efectivamente Jesús había llegado el día anterior a la casa, incluso que escucho cuando amenazaron a su madre, como quiso evitarle un problema a quien le dio la vida, él jamás seria el culpable que por su causa se la quitaran, así que decidió retirarse de la casa y no se sabia nada de el, explicándole que la noche anterior y casi toda la madrugada, lo estuvieron buscando en los diversos centros de asistencia medica que había en el puerto y en ningún lugar fue localizado.
Quizás al ver el rostro de doña Juana, el tipo comprendió que le estaban diciendo la verdad, por lo cual opto por retirarse y dejar en santa paz a la señora. Fueron varios días y sus noches que doña Juana se la pasaba afuera del bajareque, fumándose su cigarro delicados, en espera de que Jesús regresara, pero todo fue en vano, su hijo nunca regresó, pero ella tenía la corazonada de que no le había pasado nada a su hijo, pero la incertidumbre de adonde se habría ido, su depresión, producto de la perdida momentánea de su hijo, hizo que cayera enferma, su hijo Enrique no podía reanimarla a pesar de las miles payasadas que le hacía, pero la vida tiene que seguir su curso, enfermo, vivo o muerto, el mundo sigue su evolución, por lo tanto, doña Juana a pesar de su dolor, tenía que ser fuerte, existían otros 2 hijos que la necesitaban, aunque su hija no se encontrara con ella, con el transcurrir del tiempo, esta acción de no responderle al padre de su hija para quitársela, fue el motivo principal de que se pensara que ella no la quería, su destino quedó marcado como una madre insensible a lo que le pasara a la niña.
La buena forma y el toque de saber hacer las tortillas, hicieron a estas mujeres que fueran reconocidas por su producto, diariamente se veía en ese callejón como acudían personas a adquirir sus tortillas hechas a mano y calientitas, personas de posición económica holgada por no decir de ricos, mandaban a sus hijos a comprar las tortillas, como tenían que esperar a que les despacharan a los que primero habían llegado, esto era aprovechado por los chavitos que se ponían a platicar con los hijos de las vendedoras, es así como empiezan a socializar con personas refinadas y de buen vivir, cosa que las madres no miraban con buenos ojos, ya que esto podría ocasionar que sus hijos fueran humillados por la forma en como se vestían.
Podríamos decir que estas tres mujeres con sus respectivos hijos, lograron encontrar la química para poder convivir en familia, debemos de anotar, que a pesar de su temprana edad, Jaime, Enrique y Víctor, ya se lanzaban al nuevo Mercado a buscar ganar algo de dinero, se iban desde temprano a canastear, ellos se costeaban sus alimentos, juntando lo que ganaban en ocasiones podían comer un bolillo con relleno, o bolillo con queso y chile en vinagre y si no había para más solamente el bolillo, porque habrá que decir que aunque todavía eran unos niños, eran muy responsables, porque procuraban siempre llevar dinero a la casa y lo conseguían, haciendo con esto que sus respectivas madres se sintieran orgullosas por la actitud de sus hijos.
Pero, esta labor que realizaban, le hizo creerse con derechos para ya no permitir que sus madres estuvieran atizando el fogón para calentar el enorme comal donde cocían las tortillas que hacían, y un día bajo la sugerencia diabólica de Enrique, porque podríamos decir que el único chico con los sentidos bien puestos y con actitud responsable en sus actos era Jaime, el más atrabancado lo era Enrique y el que se sumaba a las intenciones era Víctor, aunque este ultimo siempre que había consecuencias se hacía a un lado y negaba todo mal acto que lo implicara. Pues decíamos que a Enrique se le ocurrió una locura, la cual fue secundada por Víctor y desaprobada por Jaime, ¿en que consistió esta travesura?, pues en que con un pico y una pala, rompieron el gran comal y tumbaron la estructura que sostenía tal utensilio, derrumbaron y limpiaron el lugar, dejando totalmente destruido el centro de manufactura de las tortillas, claro esto lo hicieron en un día que dizque descansaron las hermanas, consecuencias de esta diablura, fue una azotaina con unos cables de la luz, quizás quien llevo la peor parte fue Enrique, pues se descubrió que fue el de la idea y quien empezó a tirar toda la estructura ante la mirada atónita de Jaime y de Víctor, que ya empezada la labor tuvieron que sumarse, tomándolo como un juego.
Se quedaron estas pobres mujeres sin su fuente de trabajo, pero como ningún vendaval las abatía, retornaron a trabajar en las fondas del mercado el parazal, posteriormente lo harían en el recién inaugurado Mercado Central en el año de 1969, a Mayon le trapasan un local, el cual trabajan ella y Bibiana (por cierto la Bibis se caracterizo por ser una buena tesorera, el dinero que salía por las diarias ventas, reposaba bajo la cama donde dormía ella), Juana se dedica a la cocina, a ella le corresponde elaborar los alimentos, Rosita se dedica a la venta de tortillas, posteriormente Bibiana y doña Juana atienden el negocio, dedicándose Rosita y Mayon a la venta de tortillas. Así que los niños ya no comen nadamàs tortillas con agua y sal, ya hay un menú con diversos platillos.
El padre de Jesús cumplió su promesa de acudir al otro día a buscar a su hijo, pero esta vez, quien le da la cara es Mayòn, ya que Juana se encuentra totalmente destrozada por no saber nada de su hijo, pensaba miles de cosas, le había pedido a Enrique que le leyera el periódico La Verdad y El trópico, si le pasó algo a Jesús ahí tendría que salir la mala noticia, pero se buscó en la nota roja y no se encontró nada, casi en la madrugada sin haber pegado los ojos, la señora ya había acudido a las instalaciones de la cruz roja, ahí le notificaron que no habían recibido a ninguna persona que estuviera cortada del pie, ella les dio la fisonomía de su hijo, pero, no, no acudió a esa benemérita institución, por lo cual, cuando arribó esta persona a buscarla a su casa, estaba en un trance depresivo, que en su rostro se reflejaba el dolor por no haber encontrado a su hijo.
Decíamos que fue Mayon quien recibió al militar, ella le explico, que efectivamente Jesús había llegado el día anterior a la casa, incluso que escucho cuando amenazaron a su madre, como quiso evitarle un problema a quien le dio la vida, él jamás seria el culpable que por su causa se la quitaran, así que decidió retirarse de la casa y no se sabia nada de el, explicándole que la noche anterior y casi toda la madrugada, lo estuvieron buscando en los diversos centros de asistencia medica que había en el puerto y en ningún lugar fue localizado.
Quizás al ver el rostro de doña Juana, el tipo comprendió que le estaban diciendo la verdad, por lo cual opto por retirarse y dejar en santa paz a la señora. Fueron varios días y sus noches que doña Juana se la pasaba afuera del bajareque, fumándose su cigarro delicados, en espera de que Jesús regresara, pero todo fue en vano, su hijo nunca regresó, pero ella tenía la corazonada de que no le había pasado nada a su hijo, pero la incertidumbre de adonde se habría ido, su depresión, producto de la perdida momentánea de su hijo, hizo que cayera enferma, su hijo Enrique no podía reanimarla a pesar de las miles payasadas que le hacía, pero la vida tiene que seguir su curso, enfermo, vivo o muerto, el mundo sigue su evolución, por lo tanto, doña Juana a pesar de su dolor, tenía que ser fuerte, existían otros 2 hijos que la necesitaban, aunque su hija no se encontrara con ella, con el transcurrir del tiempo, esta acción de no responderle al padre de su hija para quitársela, fue el motivo principal de que se pensara que ella no la quería, su destino quedó marcado como una madre insensible a lo que le pasara a la niña.
La buena forma y el toque de saber hacer las tortillas, hicieron a estas mujeres que fueran reconocidas por su producto, diariamente se veía en ese callejón como acudían personas a adquirir sus tortillas hechas a mano y calientitas, personas de posición económica holgada por no decir de ricos, mandaban a sus hijos a comprar las tortillas, como tenían que esperar a que les despacharan a los que primero habían llegado, esto era aprovechado por los chavitos que se ponían a platicar con los hijos de las vendedoras, es así como empiezan a socializar con personas refinadas y de buen vivir, cosa que las madres no miraban con buenos ojos, ya que esto podría ocasionar que sus hijos fueran humillados por la forma en como se vestían.
Podríamos decir que estas tres mujeres con sus respectivos hijos, lograron encontrar la química para poder convivir en familia, debemos de anotar, que a pesar de su temprana edad, Jaime, Enrique y Víctor, ya se lanzaban al nuevo Mercado a buscar ganar algo de dinero, se iban desde temprano a canastear, ellos se costeaban sus alimentos, juntando lo que ganaban en ocasiones podían comer un bolillo con relleno, o bolillo con queso y chile en vinagre y si no había para más solamente el bolillo, porque habrá que decir que aunque todavía eran unos niños, eran muy responsables, porque procuraban siempre llevar dinero a la casa y lo conseguían, haciendo con esto que sus respectivas madres se sintieran orgullosas por la actitud de sus hijos.
Pero, esta labor que realizaban, le hizo creerse con derechos para ya no permitir que sus madres estuvieran atizando el fogón para calentar el enorme comal donde cocían las tortillas que hacían, y un día bajo la sugerencia diabólica de Enrique, porque podríamos decir que el único chico con los sentidos bien puestos y con actitud responsable en sus actos era Jaime, el más atrabancado lo era Enrique y el que se sumaba a las intenciones era Víctor, aunque este ultimo siempre que había consecuencias se hacía a un lado y negaba todo mal acto que lo implicara. Pues decíamos que a Enrique se le ocurrió una locura, la cual fue secundada por Víctor y desaprobada por Jaime, ¿en que consistió esta travesura?, pues en que con un pico y una pala, rompieron el gran comal y tumbaron la estructura que sostenía tal utensilio, derrumbaron y limpiaron el lugar, dejando totalmente destruido el centro de manufactura de las tortillas, claro esto lo hicieron en un día que dizque descansaron las hermanas, consecuencias de esta diablura, fue una azotaina con unos cables de la luz, quizás quien llevo la peor parte fue Enrique, pues se descubrió que fue el de la idea y quien empezó a tirar toda la estructura ante la mirada atónita de Jaime y de Víctor, que ya empezada la labor tuvieron que sumarse, tomándolo como un juego.
Se quedaron estas pobres mujeres sin su fuente de trabajo, pero como ningún vendaval las abatía, retornaron a trabajar en las fondas del mercado el parazal, posteriormente lo harían en el recién inaugurado Mercado Central en el año de 1969, a Mayon le trapasan un local, el cual trabajan ella y Bibiana (por cierto la Bibis se caracterizo por ser una buena tesorera, el dinero que salía por las diarias ventas, reposaba bajo la cama donde dormía ella), Juana se dedica a la cocina, a ella le corresponde elaborar los alimentos, Rosita se dedica a la venta de tortillas, posteriormente Bibiana y doña Juana atienden el negocio, dedicándose Rosita y Mayon a la venta de tortillas. Así que los niños ya no comen nadamàs tortillas con agua y sal, ya hay un menú con diversos platillos.
viernes, 25 de octubre de 2013
LA LAVANDERA (capitulo 4)
Estando instalados, acuden a la escuela del lugar, para que Jaime continúe sus estudios y Enrique y Bibiana sean apuntados como primer ingreso, la suerte esta de su lado ya que consiguen lugares en una escuela que se encontraba instalada en el sindicato de trabajadores de la Industria de Hielo y agua “Elpidio Rosales”, el nombre de la escuela era “Francisco I Madero”, en donde tenían salones hasta para tercer año, pero el dinamismo de sus mujeres, madres de familia, logran junto con el director y las autoridades de la localidad, se les edifique un edificio que pueda albergar alumnos hasta el sexto año, y es en el año de 1958 0 1959 cuando el Lic. Adolfo López Mateos, acude al barrio de Karabali, esto cerca de la zona de tolerancia, a inaugurar la nueva escuela primaria federal matutina Francisco I Madero, en esa ocasión toco al personal (Madres y alumnos) llevar el mobiliario al nuevo plantel (tiempo después la dotaron de nuevo mobiliario).
Habremos de anotar, que es en este barrio de la fábrica, donde se le unen a estas dos buenas mujeres, una persona que se ignora su procedencia, pero por su color, su forma de expresarse y sobre todo por su forma de ser, puede identificársele como de la zona de la tierra caliente, ella se llamaba Rosa Soto, quien viene acompañada de sus dos hijos, Víctor (el minino) y Carlos (el vago), con esta persona se conforma el trío de mujeres quienes forman un escudo para su defensa, por lo cual ya el grupo de hijos se conforman de la siguiente manera: Jaime (el mayor) le siguen Víctor, Enrique Asunción y Bibiana casi de la misma edad, por igual hemos de anotar, aunque sería adelantarnos un poco a los acontecimientos, pero como solo trataremos de la vida de Doña Juana, ampliaremos las descendencias de la Señora Amalia.
Es en este barrio que nacen los otros hijos de Mayòn (así le decían de cariño a doña Amalia), Victoria y Nicolás, no podríamos anotar quienes son sus padres, porque nos extenderíamos en los comentarios y además nos meteríamos en la vida intima de otras familias, solo podríamos decir, que por circunstancias de la ocupación de Mayon y porque no decirlo por su carácter alegre de querer gozar su vida madura, yéndose a bailar a esos centros de convivencia familiar, que en ese entonces se encontraban en la colonia Progreso, a unos cuantos metros de lo que hoy es la Iglesia de San Cristóbal. Pero estábamos que por estas circunstancias, la señora Juana se hace cargo de la atención y crianza de los hijos de Mayon, es así como dentro de una gran confraternidad, se unen los lazos familiares entre, Jaime, Enrique, Bibiana, Vicky y Nicolás, también es necesario anotar que casi todos ellos le llaman Mamá, a excepción de Bibiana quien solamente le llama como Tía Juana, incluso Jaime aun en la actualidad la recuerda como su mamá Juana.
A los hijos de Rosita, los demás niños los conocen y los tratan como primos, hoy en día, quienes reconocen y se acuerdan de estas personas, distinguen en Juana, Mayon y Rosita, como unas hermanas, y a sus hijos como hermanos, aunque cuando llega la presentación se nota la diferencia en los apellidos, pero eso no es causa determinante para sentirse como unos verdaderos hermanos de sangre, aunque solamente lo sean de crianza. Quien esto escribe, le resulta un poco lleno de dudas el lugar donde vivía Rosita, pero tal parece por los acontecimientos por la fraternidad de todos ellos, vivían cerca, tal parece que se encontraban rentando un cuarto en una vecindad instalada en la parte de arriba, pero como dijera Mama Toñita, esa ya es otra historia.
La vida implacable sigue su curso, es quizás en esta época cuando Enrique cuenta con aproximadamente 6 o 7 años, llega su hermano mayor Jesús a la casa, diciéndole que se había escapado de la casa de su papá, en virtud de que ya no soportaba la forma como lo trataba, deseando a quedarse a vivir con su mamá, claro que esto le dio mucho gusto a doña Juana, pero también tuvo miedo a la reacción del militar, por lo cual le recomendó a Jesús que no saliera hasta que arreglara ese asunto, pero Jesús le pidió de favor a su mamá que no dijera que ahí estaba, porque si se daba cuenta su papá lo iba a obligar a regresarse a su casa y él ya no quería seguir viviendo en el mismo techo de quien no representaba un padre sino un verdadero verdugo, quería que su forma de comportarse fuera como la de los militares.
No tuvieron que esperar demasiado tiempo, ese mismo día que llego Chucho, en la tarde-noche, se presentó su papa, Doña Juana salió a enfrentarlo, preguntándole que hacía en su casa, ya que ella le había dicho muy claramente que jamás lo quería ver en toda su vida, más el señor en lugar de contestarle, sacó una pistola y poniéndosela en la frente de la señora la amenazó diciéndole: Yo sé que esta contigo Jesús y vengo a llevármelo, pero faltaba más que una arma, para poder intimidar a Doña Juana, así que aclarándose la voz le expreso: Aquí no ha llegado Jesús, pero si estuviera conmigo, jamás te lo llevarías, ya me enteré la forma que lo tratas, como si fuera tu entenado y no tu hijo, así es que te pido te largues por donde viniste y búscalo por donde creas conveniente, menos aquí en mi casa.
Con toda la prepotencia característica de los militares, subiéndose a una barda y quedándole a los pies de la señora, se hinca y cortando cartucho le dice: Vengo mañana y si cuando yo este aquí, no me entregas a Jesús, aquí vas a quedar muerta y con las patas para arriba, así que piénsalo, a mi ninguna mujer me ve la cara de pendejo y esto que estas haciendo va a costarte la vida, ¿me entendiste?, acto seguido y sin guardar el arma se baja de la bardita y se dirige hacía la calle, doña Juana sudando de frio se queda mirando a su hijo Enrique, el cual se encuentra amedrentado, sin color en el rostro y los ojos desorbitados a punto de salírseles, su madre lo abraza y junto con el se introducen en el bajareque que tienen por hogar, ahí dentro debajo de una cama se encuentra Jesús, quien al ver a su madre en ese estado, le dice que lo mejor es alcanzar a su padre, para que no le haga ningún daño, pero la señora le dice que por el momento se queda en la casa, pidiéndole tanto a Enrique como a Jesús que la esperen, ya que tiene que ir al mercado para ir a traer a Mayon quien había salido a vender las tortillas al mercado.
Habremos de anotar, que es en este barrio de la fábrica, donde se le unen a estas dos buenas mujeres, una persona que se ignora su procedencia, pero por su color, su forma de expresarse y sobre todo por su forma de ser, puede identificársele como de la zona de la tierra caliente, ella se llamaba Rosa Soto, quien viene acompañada de sus dos hijos, Víctor (el minino) y Carlos (el vago), con esta persona se conforma el trío de mujeres quienes forman un escudo para su defensa, por lo cual ya el grupo de hijos se conforman de la siguiente manera: Jaime (el mayor) le siguen Víctor, Enrique Asunción y Bibiana casi de la misma edad, por igual hemos de anotar, aunque sería adelantarnos un poco a los acontecimientos, pero como solo trataremos de la vida de Doña Juana, ampliaremos las descendencias de la Señora Amalia.
Es en este barrio que nacen los otros hijos de Mayòn (así le decían de cariño a doña Amalia), Victoria y Nicolás, no podríamos anotar quienes son sus padres, porque nos extenderíamos en los comentarios y además nos meteríamos en la vida intima de otras familias, solo podríamos decir, que por circunstancias de la ocupación de Mayon y porque no decirlo por su carácter alegre de querer gozar su vida madura, yéndose a bailar a esos centros de convivencia familiar, que en ese entonces se encontraban en la colonia Progreso, a unos cuantos metros de lo que hoy es la Iglesia de San Cristóbal. Pero estábamos que por estas circunstancias, la señora Juana se hace cargo de la atención y crianza de los hijos de Mayon, es así como dentro de una gran confraternidad, se unen los lazos familiares entre, Jaime, Enrique, Bibiana, Vicky y Nicolás, también es necesario anotar que casi todos ellos le llaman Mamá, a excepción de Bibiana quien solamente le llama como Tía Juana, incluso Jaime aun en la actualidad la recuerda como su mamá Juana.
A los hijos de Rosita, los demás niños los conocen y los tratan como primos, hoy en día, quienes reconocen y se acuerdan de estas personas, distinguen en Juana, Mayon y Rosita, como unas hermanas, y a sus hijos como hermanos, aunque cuando llega la presentación se nota la diferencia en los apellidos, pero eso no es causa determinante para sentirse como unos verdaderos hermanos de sangre, aunque solamente lo sean de crianza. Quien esto escribe, le resulta un poco lleno de dudas el lugar donde vivía Rosita, pero tal parece por los acontecimientos por la fraternidad de todos ellos, vivían cerca, tal parece que se encontraban rentando un cuarto en una vecindad instalada en la parte de arriba, pero como dijera Mama Toñita, esa ya es otra historia.
La vida implacable sigue su curso, es quizás en esta época cuando Enrique cuenta con aproximadamente 6 o 7 años, llega su hermano mayor Jesús a la casa, diciéndole que se había escapado de la casa de su papá, en virtud de que ya no soportaba la forma como lo trataba, deseando a quedarse a vivir con su mamá, claro que esto le dio mucho gusto a doña Juana, pero también tuvo miedo a la reacción del militar, por lo cual le recomendó a Jesús que no saliera hasta que arreglara ese asunto, pero Jesús le pidió de favor a su mamá que no dijera que ahí estaba, porque si se daba cuenta su papá lo iba a obligar a regresarse a su casa y él ya no quería seguir viviendo en el mismo techo de quien no representaba un padre sino un verdadero verdugo, quería que su forma de comportarse fuera como la de los militares.
No tuvieron que esperar demasiado tiempo, ese mismo día que llego Chucho, en la tarde-noche, se presentó su papa, Doña Juana salió a enfrentarlo, preguntándole que hacía en su casa, ya que ella le había dicho muy claramente que jamás lo quería ver en toda su vida, más el señor en lugar de contestarle, sacó una pistola y poniéndosela en la frente de la señora la amenazó diciéndole: Yo sé que esta contigo Jesús y vengo a llevármelo, pero faltaba más que una arma, para poder intimidar a Doña Juana, así que aclarándose la voz le expreso: Aquí no ha llegado Jesús, pero si estuviera conmigo, jamás te lo llevarías, ya me enteré la forma que lo tratas, como si fuera tu entenado y no tu hijo, así es que te pido te largues por donde viniste y búscalo por donde creas conveniente, menos aquí en mi casa.
Con toda la prepotencia característica de los militares, subiéndose a una barda y quedándole a los pies de la señora, se hinca y cortando cartucho le dice: Vengo mañana y si cuando yo este aquí, no me entregas a Jesús, aquí vas a quedar muerta y con las patas para arriba, así que piénsalo, a mi ninguna mujer me ve la cara de pendejo y esto que estas haciendo va a costarte la vida, ¿me entendiste?, acto seguido y sin guardar el arma se baja de la bardita y se dirige hacía la calle, doña Juana sudando de frio se queda mirando a su hijo Enrique, el cual se encuentra amedrentado, sin color en el rostro y los ojos desorbitados a punto de salírseles, su madre lo abraza y junto con el se introducen en el bajareque que tienen por hogar, ahí dentro debajo de una cama se encuentra Jesús, quien al ver a su madre en ese estado, le dice que lo mejor es alcanzar a su padre, para que no le haga ningún daño, pero la señora le dice que por el momento se queda en la casa, pidiéndole tanto a Enrique como a Jesús que la esperen, ya que tiene que ir al mercado para ir a traer a Mayon quien había salido a vender las tortillas al mercado.
jueves, 24 de octubre de 2013
LA LAVANDERA (capitulo 3)
Sola y desamparada, Juana, la joven inocente que vino de provincia en busca de un buen porvenir, se encuentra con el obstáculo de este malandrín, que no se mide, mucho menos, se pone a pensar en las consecuencias que puede acarrearle a esta joven su ruin acción, es así como la toma como su amante, sin ofrecerle ni matrimonio ni un hogar estable para que pueda proteger a su hijo, cínico como todos los hombres prepotentes, amenaza a la pobre mujer para que no haga participe su denuncia y con las frases de prometerle que muy pronto se la llevara con él, logra pasando 4 años, embarazarla nuevamente, de esta relación nace una hermosa niña, morena y de unos ojos pizperetos, con una sonrisa que a todos cautiva, le ponen por nombre Margarita, decisión que a ciencia cierta no se sabe por quien le pusieron ese nombre. Habremos de hacer notar que la mayoría de los niños recién nacidos, adoptaban el nombre de algún familiar, ya fueran los padres, los abuelos, tíos o quizás también de la comadre que tanto querían, por eso hay nombres tan chuscos formados con nombres femeninos, por ejemplo, Guadalupe, Sofio, Josè del Carmen, etc., etc.,
Con el miedo reflejado en su interior, nuestra querida Juana, decide salirse de trabajar del papagayo, para este entonces el malévolo soldadete le arrebata a sus hijos y se los lleva con el (nuevamente quiero dejar asentado, que esto es por referencia hechas por personas cercanas), se refugia en el mercado el Parazal, específicamente en la zona de fondas, ahí le dan trabajo de dependienta, es justamente en ese lugar que conoce a una mujer originaria de Collantes (situado en el Municipio de Santiago Pinotepa Nacional en el Estado de Oaxaca), señora de gran personalidad, persona de color, pero con un corazón rojo, lleno de una alegría y simpatía regular, de nombre Amalia Hernández, junto con ella se va a vivir a un pequeño cuarto en la calle de mina, lo que actualmente es el Hotel Mina, ahí donde se encuentra Salinas y Rocha. Mujeres que hacen una buena mancuerna, pues desde ese momento no se dejan que les falte el respeto ningún hombre, por muy macho que sea.
Habrá que hacer notar, que Amalia tenía un carácter muy frívolo, era su característica de salirse los sábados a bailar, dejando los hijos al cuidado de Juana, razón por la cual la mayoría de sus hijos le decían Ma Juana, solo una de sus hijas de Amalia no vivió con los demás miembros de la familia, no sabemos el porque, pero si podemos decir que fue una mujer, persona muy hermosa, de piel blanca y de unos ojos atractivos y pispiretos, por cierto debemos de anotar su nombre Teresa, ella tenía un pequeño restaurante –le consta al que esto escribe- en la calle de Humboldt donde era visitada principalmente por su hermano Jaime, no creo que haya sido por vergüenza que Teresa se haya separado de su madre, porque era muy amorosa con ella.
Es en este lugar, el mercado el parazal, donde Juana se enamora de un individuo cuya característica es el de ser un Casanova, muy serio, seco en sus contestaciones e indiferente en su trato, al parecer esta persona fue presentada por Amalia, en el correr y venir del mercado al cuarto que rentaban, el galán de referencia las acompaña y es así como se da la química, motivo de esta relación nace el tercer hijo de Doña Juana en el año de 1950, al cual le ponen por nombre Enrique Asunción, pero la mala suerte persigue a nuestra dama en narración y al enterarse de que el tipo es casado, decide dejarlo, el ni siquiera hace el intento de mantener esta relación, quizás por el hijo o por la esposa que a lo mejor lo cachó en su aventura, el padre de Enrique fue el de Florentino Ríos Rodríguez, hombre procedente de Oaxaca (no se tienen datos exactos).
En virtud de querer borrar todo el pasado de sus vidas, Juana López en compañía de Amalia, deciden cambiar de su lugar de radicación, se mudan al famoso Barrio de la fábrica, en ese entonces apacible y sin sus calles pavimentadas, se instalan en una vecindad ubicada en la calle Huachinango, tras de ellas vienen sus hijos: de Juana: Enrique de aproximadamente 6 años, de Amalia: Jaime con una edad aproximada a los 8 años y Bibiana con 6 años, pasado un tiempo solicitan permiso para instalarse en un predio sin utilizar, todo lleno de hierbas y abrojos, pero que se encargan junto con los chicos de chaponar, construyendo en ese lugar su hogar consistente en un bajareque de hojas de palma, cubiertas alrededor del mismo de huesos de palapa y cartones, todo un espacio para las dos familias, lugar que en tiempo de lluvia, el agua escurría por en medio de ese humilde hogar. Es en este su nuevo lugar de residencia, que por igual deciden dejar a un lado la actividad de la fonda, ya que se encuentra retirado el mercado y es mucho trajín para los pobres niños, ya que no los pueden dejar solos y encerrados.
Hemos de anotar, que no había divisiones de cuartos, era una galera de unos 8 o 10 metros de largo por 8 de ancho, en donde se instalaron pequeños catres de jarcia, y una sola cama tejida de mecates, en donde en la entrada estaban instaladas las mujeres y al fondo los hombres, sin ningún medio de diversión, o lo que es lo mismo, sin televisión, ni radio, no tenían recursos para esos lujos. En el frente una pequeña enramada donde instalaron una modesta construcción para colocar un enorme comal de barro, para la elaboración de las tortillas que pretendían vender, así fue como instalaron el pequeño refugio. Habremos de hacer notar, que en ese predio fueron los primeros en habitarlo, ya después llegaron otras personas que se instalaron en la parte de atrás donde se encontraba una barda que limitaba la propiedad del que en ese entonces era diputado federal el Sr. Rafael Camacho...
Con el miedo reflejado en su interior, nuestra querida Juana, decide salirse de trabajar del papagayo, para este entonces el malévolo soldadete le arrebata a sus hijos y se los lleva con el (nuevamente quiero dejar asentado, que esto es por referencia hechas por personas cercanas), se refugia en el mercado el Parazal, específicamente en la zona de fondas, ahí le dan trabajo de dependienta, es justamente en ese lugar que conoce a una mujer originaria de Collantes (situado en el Municipio de Santiago Pinotepa Nacional en el Estado de Oaxaca), señora de gran personalidad, persona de color, pero con un corazón rojo, lleno de una alegría y simpatía regular, de nombre Amalia Hernández, junto con ella se va a vivir a un pequeño cuarto en la calle de mina, lo que actualmente es el Hotel Mina, ahí donde se encuentra Salinas y Rocha. Mujeres que hacen una buena mancuerna, pues desde ese momento no se dejan que les falte el respeto ningún hombre, por muy macho que sea.
Habrá que hacer notar, que Amalia tenía un carácter muy frívolo, era su característica de salirse los sábados a bailar, dejando los hijos al cuidado de Juana, razón por la cual la mayoría de sus hijos le decían Ma Juana, solo una de sus hijas de Amalia no vivió con los demás miembros de la familia, no sabemos el porque, pero si podemos decir que fue una mujer, persona muy hermosa, de piel blanca y de unos ojos atractivos y pispiretos, por cierto debemos de anotar su nombre Teresa, ella tenía un pequeño restaurante –le consta al que esto escribe- en la calle de Humboldt donde era visitada principalmente por su hermano Jaime, no creo que haya sido por vergüenza que Teresa se haya separado de su madre, porque era muy amorosa con ella.
Es en este lugar, el mercado el parazal, donde Juana se enamora de un individuo cuya característica es el de ser un Casanova, muy serio, seco en sus contestaciones e indiferente en su trato, al parecer esta persona fue presentada por Amalia, en el correr y venir del mercado al cuarto que rentaban, el galán de referencia las acompaña y es así como se da la química, motivo de esta relación nace el tercer hijo de Doña Juana en el año de 1950, al cual le ponen por nombre Enrique Asunción, pero la mala suerte persigue a nuestra dama en narración y al enterarse de que el tipo es casado, decide dejarlo, el ni siquiera hace el intento de mantener esta relación, quizás por el hijo o por la esposa que a lo mejor lo cachó en su aventura, el padre de Enrique fue el de Florentino Ríos Rodríguez, hombre procedente de Oaxaca (no se tienen datos exactos).
En virtud de querer borrar todo el pasado de sus vidas, Juana López en compañía de Amalia, deciden cambiar de su lugar de radicación, se mudan al famoso Barrio de la fábrica, en ese entonces apacible y sin sus calles pavimentadas, se instalan en una vecindad ubicada en la calle Huachinango, tras de ellas vienen sus hijos: de Juana: Enrique de aproximadamente 6 años, de Amalia: Jaime con una edad aproximada a los 8 años y Bibiana con 6 años, pasado un tiempo solicitan permiso para instalarse en un predio sin utilizar, todo lleno de hierbas y abrojos, pero que se encargan junto con los chicos de chaponar, construyendo en ese lugar su hogar consistente en un bajareque de hojas de palma, cubiertas alrededor del mismo de huesos de palapa y cartones, todo un espacio para las dos familias, lugar que en tiempo de lluvia, el agua escurría por en medio de ese humilde hogar. Es en este su nuevo lugar de residencia, que por igual deciden dejar a un lado la actividad de la fonda, ya que se encuentra retirado el mercado y es mucho trajín para los pobres niños, ya que no los pueden dejar solos y encerrados.
Hemos de anotar, que no había divisiones de cuartos, era una galera de unos 8 o 10 metros de largo por 8 de ancho, en donde se instalaron pequeños catres de jarcia, y una sola cama tejida de mecates, en donde en la entrada estaban instaladas las mujeres y al fondo los hombres, sin ningún medio de diversión, o lo que es lo mismo, sin televisión, ni radio, no tenían recursos para esos lujos. En el frente una pequeña enramada donde instalaron una modesta construcción para colocar un enorme comal de barro, para la elaboración de las tortillas que pretendían vender, así fue como instalaron el pequeño refugio. Habremos de hacer notar, que en ese predio fueron los primeros en habitarlo, ya después llegaron otras personas que se instalaron en la parte de atrás donde se encontraba una barda que limitaba la propiedad del que en ese entonces era diputado federal el Sr. Rafael Camacho...
CINCO MINUTOS.
Tanto tiempo pasado, cuantas historias se habrán escrito, algunos amores ya se han olvidado, pero quizás algunos con constancia han sobrevivido, pero tal vez ese mismo tiempo que pasó, hoy vuelve a surgir sobre sus propios escombros, ese, es el mismo que nos vuelve a juntar pero posiblemente en diferentes caminos.
Hemos formado un hogar con persona diferente a nuestros sueños, somos felices, sin dudarlo, pero a nuestra manera, con los hijos que la vida se encargó de proporcionarnos, siguiendo la meta que nos hemos propuesto, porque un fracaso no podrá detener nuestro movimiento en la vida, a lo mejor será una circunstancia para no volver a caer de nuevo. Más sin embargo afloran algunos reproches, que a lo mejor no supimos esclarecer en su momento y que ahora tan distantes, no hay manera de dilucidarlos de frente.
Si tuviera la oportunidad de entrevistarme contigo, te pediría solamente CINCO MINUTOS, para poderte demostrar lo equivocados que estuvimos, probablemente no te hablaría, te miraría fijamente, para que vieras mis ojos y en ellos buscaras un resquicio por el cual te adentraras a mi corazón, y solo él, solamente él, te expresara que nunca te he olvidado, el amor que en su tiempo te profesé, en la actualidad aunque de diferente manera te lo sigo teniendo, más no quiero ofender a las personas que viven con nosotros, por eso le he puesto una mordaza a mi corazón para que calle, para que no salga desbocado a tu encuentro, mi deseo es perseverar tu figura, tu cariño y tu amor como un bello recuerdo.
Pero a lo mejor en esos CINCO MINUTOS podré decirte, la falta que me hiciste en ese tiempo, que traté de borrar tu recuerdo, que jamás lo logré, que hice infelices a otras personas por pensar en ti, porque en ellas me refugiaba para poder olvidarte, pero fueron más fuertes tu nombre, tu figura, tu presencia, que en nadie podía apaciguar el dolor de haberte perdido, ¿por que sabes……..? Yo quería tenerte para toda la vida, pero cuando el lobo siente que debe de cambiar su actitud feroz por la humildad, no se lo creen y lo agarran a palos, así me sucedió contigo.
Pero también quiero comentarte que no fue tu culpa, ni la de tus padres o familia, no, ellos no tuvieron nada que ver con nuestra separación, solo deseaban protegerte, pero tampoco el destino tuvo que ver, porque el siempre fue benevolente con nosotros, en toda ocasión nos protegió, la culpa fue mía, solo mía, por no haberte retenido, por no saber hablarte para que te fueras a vivir conmigo y después formalizar nuestra relación, por eso me siento culpable y, quizás algún día te pida que me regales CINCO MINUTOS, ya que imagino que en ese tiempo nos veremos como somos en la actualidad, mirándonos a los ojos nos demos un beso y nos digamos adiós para siempre, porque esos CINCO MINUTOS, serán para recordar todo el tiempo que amándonos fuimos felices, porque olvidar un amor tan limpio, honesto y sincero, no alcanzaría una vida entera para hacerlo, pero CINCO MINUTOS, serán suficientes para volverlo a recordar.
jueves, 17 de octubre de 2013
LA LAVANDERA capitulo 2
O esta otra que describe al negro de la costa, canción inspirada en los habitantes de las costas de Guerrero y Oaxaca, que son famosas por su música de Chilenas, que para poder bailarlas solo las negritas que ondean sus faldas al ritmo de los acordes musicales, mientras el varón con su sombrero describe graciosamente como si anduviera toreando.
Yo nací en un bajareque sin doctores ni enfermeras
mi mama me trajo al mundo con ayuda de partera
y crecí cuidando cuches y pescando chacalín
con mi chicalmaca vieja en el río de por aquí
Negrito chimeco y feo casi chirundo me crié
pero tengo el alma blanca como no la tiene aquel
que nació en pañales limpios con otro color de piel
negrito puchunco y feo casi chirundo me crié
Con mi charpe en el pescuezo me iba a recoger chihuipe
pa que mi mamá cociera la tichinda o el chipile
como no había pa jabón cortaba chicayotillo
para lavar mi cotón y también mi calzoncillo
Negrito chimeco y feo casi chirundo me crié
pero tengo el alma blanca como no la tiene aquel
que nació en pañales limpios con otro color de piel
negrito puchunco y feo casi chirundo me crié
Con mi pelota de trapo jugaba con los muchitos
timbones y trasijados así eran mis amiguitos
me gustaba comer caldo con machuco y hierba santa
y la iguana con candó y el chile ajito de panza
Negrito chimeco y feo casi chirundo me crié
pero tengo el alma blanca como no la tiene aquel
que nació en pañales limpios con otro color de piel
negrito puchunco y feo casi chirundo me crié
Y es precisamente en la costa chica, en una provincia de ese entonces, se corría podríamos decir y quizás calcular el año de 1927, nació una niña, hija de Doña Emperatriz y Santa Cruz, a quien bautizan con el nombre de Juana, que quizás fue la única que salió con la piel clara, ya que sus hermanas, Guadalupe, Elpidia y Gudelia eran de un color más oscuro, el lugar exacto de su nacimiento lo desconozco, pero por referencias se que fue en el poblado de Juchitán, por cierto al evocar el nombre de este lugar no puedo pasar por alto algo que en su momento se escribió y que a la letra dice así:
Juchitán y Huehuetán
andan peleando terrenos.
Juchitán y Huehuetán
andan peleando terrenos.
Juchitán dice: ¡ganamos!
Huehuetán dice: ¡veremos!
Soy trovador y mi guitarra es la ley,
me paseo por Charco-choco, San Nicolás y el Maguey.
Ahora sí que estoy culeco
porque mañana me caso.
Ahora sí que estoy culeco
porque mañana me caso.
Con una linda morena
patitas de chichalaco.
Con una linda morena
patitas de "chichalaco".
Soy tirador,
mi retrocarga es la ley,
paso Cuajinicuilapa,
Tacubaya y el Maguey.
Al correr de los años, Juana como que no se acomodaba al ritmo de vida en ese lugar, sentía la necesidad de salirse, pero por un tiempo se aguantó, ya que el carácter de Doña Emperatriz era duro y enérgico, siempre se caracterizó la señora por ser de fuerte temple, ya que como su figura representativa en esa época de una mujer que ni los fuertes vientos la doblegaba, se erguía como un roble, altivo y orgulloso, por lo tanto Juana tuvo que esperar una mejor oportunidad para decir adiós a sus raíces. Los datos escasean sobre la forma en que se desarrolló, pero conociendo el carácter de su Madre, estamos seguros que se la pasaba ayudándole en los quehaceres del hogar, en ese entonces, yéndose a lavar al rio, recoger los frutos de la huerta que en aquel tiempo tenían, elaborar la comida, haciendo las tortillas a mano y pegadas al fogón en la manufactura de los alimentos.
Y es que de verdad, Doña Empera, era una señora muy dulce, platicadora, nadie le paraba su conversación cuando de recuerdos se trataba, ella había visto crecer a sus hijas, entre ir y venir a la huerta trayendo los productos que vendía o consumían en el hogar, por igual el secado y rallado del coco para irlo a vender como compra en los establecimientos que existían en el poblado y que les eran mal pagados, su gesto adusto la hacía representar como una persona enojona, característica que le heredó a sus hijas, nietos y demás descendencia, pero uno se daba cuenta, cuan equivocado se estaba, su cara seria como de piedra no era más que el paso sufrido que tuvo por la vida, pero ella era toda dulzura.
Habremos de anotar, porque es pertinente decirlo, que el hogar que fincaron para vivir, fue en el poblado de Cópala, unos kilómetros de Juchitán, por lo regular era muy conocido el apellido López, se tenía familia, en Marquelia, Juchitán, Azoyu, Huehuetan, Rayito, etc., etc., decíamos que vivieron y por mucho tiempo, todavía después de la muerte de la gran Patrona familiar como lo eran Doña Emperatriz, en Cópala, lugar donde la madre de Doña Juana, logró adquirir un terreno para fundar su hogar, así como de terrenos en donde tenía una huerta de regular tamaño, adonde se iban a traer los artículos necesarios para surtir su pequeña despensa de los alimentos que consumían diariamente.
No se le conocen amoríos, mucho menos aventuras fuera de su hogar, en ese entonces muy estrictos en todos los sentidos, se pierde mucho de su vida, poco se sabe, lo único que podemos anotar es que creció bajo el amparo de su madre y en compañía de sus hermanas, las que demuestran por igual su educación estricta saber comportarse. Poco conocemos de ella en su vida familiar, los vagos recuerdos nos llevan a ubicarla en el puerto de Acapulco, lugar donde ella empieza a trabajar en una actividad que quizás sería su estigma para toda la vida, ya que se empieza a interesar en la labor de la lavandería, lugar donde es reclutada por el entonces tan famoso Hotel Papagayo.
Debemos de anotar, que la lavandería se encontraba en el sótano, tenía unas mirillas que daban a la costera, se encontraban al ras de la banqueta, en ese entonces dicha avenida, casi virgen por la ausencia de tantos automóviles, cuando cansadas de tanto usar las maquinas para lavar, esas mujeres trabajadoras, se asomaban a las mirillas, y se divertían mirando únicamente los pies de las personas que pasaban por ahí, este pasaje como me recuerda a una película de Pedro Infante, donde miraba desde su taller, solo las zapatillas de su princesa.
Tal parece que ya en esos tiempos, un militar testarudo, déspota, con desplantes de galán, pero de una sonrisa cínica y burlona, trata de conquistar a nuestra ingenua provincianita, pero ella, chapada a la antigua y con el recuerdo de las reprimendas de su señora madre, ignora las pretensiones de este galancete de quinta, mandándolo a freír espárragos, pero es lógico el orgullo de un militar jamás puede ser pisoteado, porque lo que no obtienen a la buena por la mala lo logran, y es así como a las fuerzas sometiéndola con la fuerza bruta de un macho que solo con las mujeres podía, logra mancillar la pureza de esa noble chica, apareciendo como fruto de esta acción un niño al cual le pone su padre su nombre Jesús, para ese entonces corría el año de 1940. Olvidaba decir que el nombre del susodicho soldado, si es que la memoria no me falla, o los informes que me dieron no fueron equívocos, el fue bautizado con el nombre de Jesús Aparicio.
Yo nací en un bajareque sin doctores ni enfermeras
mi mama me trajo al mundo con ayuda de partera
y crecí cuidando cuches y pescando chacalín
con mi chicalmaca vieja en el río de por aquí
Negrito chimeco y feo casi chirundo me crié
pero tengo el alma blanca como no la tiene aquel
que nació en pañales limpios con otro color de piel
negrito puchunco y feo casi chirundo me crié
Con mi charpe en el pescuezo me iba a recoger chihuipe
pa que mi mamá cociera la tichinda o el chipile
como no había pa jabón cortaba chicayotillo
para lavar mi cotón y también mi calzoncillo
Negrito chimeco y feo casi chirundo me crié
pero tengo el alma blanca como no la tiene aquel
que nació en pañales limpios con otro color de piel
negrito puchunco y feo casi chirundo me crié
Con mi pelota de trapo jugaba con los muchitos
timbones y trasijados así eran mis amiguitos
me gustaba comer caldo con machuco y hierba santa
y la iguana con candó y el chile ajito de panza
Negrito chimeco y feo casi chirundo me crié
pero tengo el alma blanca como no la tiene aquel
que nació en pañales limpios con otro color de piel
negrito puchunco y feo casi chirundo me crié
Y es precisamente en la costa chica, en una provincia de ese entonces, se corría podríamos decir y quizás calcular el año de 1927, nació una niña, hija de Doña Emperatriz y Santa Cruz, a quien bautizan con el nombre de Juana, que quizás fue la única que salió con la piel clara, ya que sus hermanas, Guadalupe, Elpidia y Gudelia eran de un color más oscuro, el lugar exacto de su nacimiento lo desconozco, pero por referencias se que fue en el poblado de Juchitán, por cierto al evocar el nombre de este lugar no puedo pasar por alto algo que en su momento se escribió y que a la letra dice así:
Juchitán y Huehuetán
andan peleando terrenos.
Juchitán y Huehuetán
andan peleando terrenos.
Juchitán dice: ¡ganamos!
Huehuetán dice: ¡veremos!
Soy trovador y mi guitarra es la ley,
me paseo por Charco-choco, San Nicolás y el Maguey.
Ahora sí que estoy culeco
porque mañana me caso.
Ahora sí que estoy culeco
porque mañana me caso.
Con una linda morena
patitas de chichalaco.
Con una linda morena
patitas de "chichalaco".
Soy tirador,
mi retrocarga es la ley,
paso Cuajinicuilapa,
Tacubaya y el Maguey.
Al correr de los años, Juana como que no se acomodaba al ritmo de vida en ese lugar, sentía la necesidad de salirse, pero por un tiempo se aguantó, ya que el carácter de Doña Emperatriz era duro y enérgico, siempre se caracterizó la señora por ser de fuerte temple, ya que como su figura representativa en esa época de una mujer que ni los fuertes vientos la doblegaba, se erguía como un roble, altivo y orgulloso, por lo tanto Juana tuvo que esperar una mejor oportunidad para decir adiós a sus raíces. Los datos escasean sobre la forma en que se desarrolló, pero conociendo el carácter de su Madre, estamos seguros que se la pasaba ayudándole en los quehaceres del hogar, en ese entonces, yéndose a lavar al rio, recoger los frutos de la huerta que en aquel tiempo tenían, elaborar la comida, haciendo las tortillas a mano y pegadas al fogón en la manufactura de los alimentos.
Y es que de verdad, Doña Empera, era una señora muy dulce, platicadora, nadie le paraba su conversación cuando de recuerdos se trataba, ella había visto crecer a sus hijas, entre ir y venir a la huerta trayendo los productos que vendía o consumían en el hogar, por igual el secado y rallado del coco para irlo a vender como compra en los establecimientos que existían en el poblado y que les eran mal pagados, su gesto adusto la hacía representar como una persona enojona, característica que le heredó a sus hijas, nietos y demás descendencia, pero uno se daba cuenta, cuan equivocado se estaba, su cara seria como de piedra no era más que el paso sufrido que tuvo por la vida, pero ella era toda dulzura.
Habremos de anotar, porque es pertinente decirlo, que el hogar que fincaron para vivir, fue en el poblado de Cópala, unos kilómetros de Juchitán, por lo regular era muy conocido el apellido López, se tenía familia, en Marquelia, Juchitán, Azoyu, Huehuetan, Rayito, etc., etc., decíamos que vivieron y por mucho tiempo, todavía después de la muerte de la gran Patrona familiar como lo eran Doña Emperatriz, en Cópala, lugar donde la madre de Doña Juana, logró adquirir un terreno para fundar su hogar, así como de terrenos en donde tenía una huerta de regular tamaño, adonde se iban a traer los artículos necesarios para surtir su pequeña despensa de los alimentos que consumían diariamente.
No se le conocen amoríos, mucho menos aventuras fuera de su hogar, en ese entonces muy estrictos en todos los sentidos, se pierde mucho de su vida, poco se sabe, lo único que podemos anotar es que creció bajo el amparo de su madre y en compañía de sus hermanas, las que demuestran por igual su educación estricta saber comportarse. Poco conocemos de ella en su vida familiar, los vagos recuerdos nos llevan a ubicarla en el puerto de Acapulco, lugar donde ella empieza a trabajar en una actividad que quizás sería su estigma para toda la vida, ya que se empieza a interesar en la labor de la lavandería, lugar donde es reclutada por el entonces tan famoso Hotel Papagayo.
Debemos de anotar, que la lavandería se encontraba en el sótano, tenía unas mirillas que daban a la costera, se encontraban al ras de la banqueta, en ese entonces dicha avenida, casi virgen por la ausencia de tantos automóviles, cuando cansadas de tanto usar las maquinas para lavar, esas mujeres trabajadoras, se asomaban a las mirillas, y se divertían mirando únicamente los pies de las personas que pasaban por ahí, este pasaje como me recuerda a una película de Pedro Infante, donde miraba desde su taller, solo las zapatillas de su princesa.
Tal parece que ya en esos tiempos, un militar testarudo, déspota, con desplantes de galán, pero de una sonrisa cínica y burlona, trata de conquistar a nuestra ingenua provincianita, pero ella, chapada a la antigua y con el recuerdo de las reprimendas de su señora madre, ignora las pretensiones de este galancete de quinta, mandándolo a freír espárragos, pero es lógico el orgullo de un militar jamás puede ser pisoteado, porque lo que no obtienen a la buena por la mala lo logran, y es así como a las fuerzas sometiéndola con la fuerza bruta de un macho que solo con las mujeres podía, logra mancillar la pureza de esa noble chica, apareciendo como fruto de esta acción un niño al cual le pone su padre su nombre Jesús, para ese entonces corría el año de 1940. Olvidaba decir que el nombre del susodicho soldado, si es que la memoria no me falla, o los informes que me dieron no fueron equívocos, el fue bautizado con el nombre de Jesús Aparicio.
LA LAVANDERA.
Desde este momento empiezo a narrar la vida de mi madre. CAPITULO 1
Que linda la costa chica de mi estado de guerrero, que hermosas sus mujeres con sus vistosas enaguas, apuestos caballeros encima de sus alazanes, y los chicos jugueteando en sus sueños por ser ya mayores, que hermosas son sus ferias, sus atractivos corridos, esas callejuelas con olor a provincia llenas de candidez humana, libres de todo progreso pero de cultura muy avanzada, sus habitantes que antes de que salga el sol se dirigen a sus parcelas, a arar la tierra o a dar de comer a sus bestias, las mujeres en su casa, hincadas en el metate a moler el maíz para la hechura de las tortillas, mientras en el fogón se guisan los frijoles, la salsa que elaboran tiene manufactura casera, esa que con el chile y los tomates de la huerta le dan un rico sabor al pescado seco, a los frijoles fritos, o a los tacos de queso, o a la tortilla hecha a mano salpicada con agua y un poquito de sal, su rica leche, de las vacas recién ordeñadas, en la jarra todavía se aprecia la espuma del liquido que ayuda en la alimentación de sus pobladores.
A la mente me llegan los recuerdos de tantas y tantas melodías que le han compuesto a mi hermosa Costa Chica, pero quizás nunca, ni el mejor compositor podrá describir el alma de mi costa, porque la bravura de sus hombres y el encanto de sus mujeres, son propiedades registradas únicamente por sus habitantes, quizás llegue un día en que se pueda penetrar al sentimiento costeño y se le cante su grandeza a esa pequeña tierra, de la cual yo no me explico porque le pusieron Costa Chica, cuando si en verdad lo decimos, el corazón y el sentimiento de sus habitantes es muy grande, Costa chica donde con los cocuyos se adormecen las almas tranquilas para dar paso al sueño de grandeza de sus hombres, al sueño de amor de sus hijos, de esa mujer morena con olor a palmera y con mirada en calma como el océano, quizás solo Álvaro Carrillo trató de describir a la Costa Chica, cuando en uno de sus poemas escribió:
Te guardan aislada tus grandes montañas
montañas azules, hermanas del cielo
hechas con el barro de tu propia entraña
pero que estrangulan con maligno celo
el esbelto cuello de tu economía
mientras que tus hijos, como los atridas
se escarnian, se odian y en sus tropelías
vierten el alarde de su sangre estéril
sobre los redaños de tu geología
porque tus recuerdos a Moloch adoran
y porque es tu selva caja de Pandora
y aún así no mueres, Costa Chica mía.
Es mi costa el orgullo de mi País, por lo encendido de sus pasiones, por el carácter y la valentía de sus hombres, por la nobleza de sus mujeres, por el respeto de sus ancestros y la veneración hacía las personas mayores, así es mi costa, tierra fértil en la cual se siembran las esperanzas de sus gentes, trabajadoras de sol a sol, emprendedoras en cualquier empresa que se propongan, porque tener ganas es poco cuando se tiene demasiado cariño a su tierra y a su gente, mujeres hermosas que nacidas bajo un sol ardiente, tienen sus ojos hermosos y una cintura candente, pero mejor doy paso a un gran poeta que supo describir a la mujer costeña Don Rubén Mora Gutiérrez:
¡Feria de luz y alegría!
Morena feria de amor,
morena por tu color,
morena porque eres mía.
De tu boca de sandía
voy a beberme el sabor,
que me matan de calor
tus ojos de mediodía.
En tu canto de sirena,
tu espíritu aventurero
tiene encendido un lucero
para disipar la pena
en esta noche serena
del Estado de Guerrero.
Esta es mi tierra que tanto quiero, que mucho extraño ahora que vivo en la ciudad, pero de donde recibo muchos saludos de mi familia que se encuentra por allá. Por cierto he de hacer notorio que la mayoría de los habitantes de la Costa Chica son gentes de color (como vulgarmente se les conoce: Negros) esto viene a colación por las famosas canciones que en su momento grabaron grupos musicales, como referentes solo anotaré la letra de dos que en su contenido son muy hermosas, más por la forma picaresca que le dan la tonada.
Se ha formado un casamiento todo pintado de negro,
negros novios y padrinos primos, hermanos y suegros,
y el cura que los casó era de los meros negros.
Cuando empezaron la fiesta pusieron un mantel negro
ahí sirvieron cuatete y sirvieron frijol negro
y se fueron a dormir debajo de un cielo negro.
Y allí están las dos cabezas de la negra con el negro,
Amanecieron con frío tuvieron que prender fuego,
carbón trajo la negrita carbón que también es negro.
Algo le duele a la negra vino el médico del pueblo
recetó plastas de barro pero del barro más negro
que le dieran a la negra zumo de maqui del cerro.
Ya se murió la negrita que pena p´al pobre negro,
la metió dentro de un cajón cajón pintado de negro,
no prendieron ni una vela ay, qué velorio más negro.
Que linda la costa chica de mi estado de guerrero, que hermosas sus mujeres con sus vistosas enaguas, apuestos caballeros encima de sus alazanes, y los chicos jugueteando en sus sueños por ser ya mayores, que hermosas son sus ferias, sus atractivos corridos, esas callejuelas con olor a provincia llenas de candidez humana, libres de todo progreso pero de cultura muy avanzada, sus habitantes que antes de que salga el sol se dirigen a sus parcelas, a arar la tierra o a dar de comer a sus bestias, las mujeres en su casa, hincadas en el metate a moler el maíz para la hechura de las tortillas, mientras en el fogón se guisan los frijoles, la salsa que elaboran tiene manufactura casera, esa que con el chile y los tomates de la huerta le dan un rico sabor al pescado seco, a los frijoles fritos, o a los tacos de queso, o a la tortilla hecha a mano salpicada con agua y un poquito de sal, su rica leche, de las vacas recién ordeñadas, en la jarra todavía se aprecia la espuma del liquido que ayuda en la alimentación de sus pobladores.
A la mente me llegan los recuerdos de tantas y tantas melodías que le han compuesto a mi hermosa Costa Chica, pero quizás nunca, ni el mejor compositor podrá describir el alma de mi costa, porque la bravura de sus hombres y el encanto de sus mujeres, son propiedades registradas únicamente por sus habitantes, quizás llegue un día en que se pueda penetrar al sentimiento costeño y se le cante su grandeza a esa pequeña tierra, de la cual yo no me explico porque le pusieron Costa Chica, cuando si en verdad lo decimos, el corazón y el sentimiento de sus habitantes es muy grande, Costa chica donde con los cocuyos se adormecen las almas tranquilas para dar paso al sueño de grandeza de sus hombres, al sueño de amor de sus hijos, de esa mujer morena con olor a palmera y con mirada en calma como el océano, quizás solo Álvaro Carrillo trató de describir a la Costa Chica, cuando en uno de sus poemas escribió:
Te guardan aislada tus grandes montañas
montañas azules, hermanas del cielo
hechas con el barro de tu propia entraña
pero que estrangulan con maligno celo
el esbelto cuello de tu economía
mientras que tus hijos, como los atridas
se escarnian, se odian y en sus tropelías
vierten el alarde de su sangre estéril
sobre los redaños de tu geología
porque tus recuerdos a Moloch adoran
y porque es tu selva caja de Pandora
y aún así no mueres, Costa Chica mía.
Es mi costa el orgullo de mi País, por lo encendido de sus pasiones, por el carácter y la valentía de sus hombres, por la nobleza de sus mujeres, por el respeto de sus ancestros y la veneración hacía las personas mayores, así es mi costa, tierra fértil en la cual se siembran las esperanzas de sus gentes, trabajadoras de sol a sol, emprendedoras en cualquier empresa que se propongan, porque tener ganas es poco cuando se tiene demasiado cariño a su tierra y a su gente, mujeres hermosas que nacidas bajo un sol ardiente, tienen sus ojos hermosos y una cintura candente, pero mejor doy paso a un gran poeta que supo describir a la mujer costeña Don Rubén Mora Gutiérrez:
¡Feria de luz y alegría!
Morena feria de amor,
morena por tu color,
morena porque eres mía.
De tu boca de sandía
voy a beberme el sabor,
que me matan de calor
tus ojos de mediodía.
En tu canto de sirena,
tu espíritu aventurero
tiene encendido un lucero
para disipar la pena
en esta noche serena
del Estado de Guerrero.
Esta es mi tierra que tanto quiero, que mucho extraño ahora que vivo en la ciudad, pero de donde recibo muchos saludos de mi familia que se encuentra por allá. Por cierto he de hacer notorio que la mayoría de los habitantes de la Costa Chica son gentes de color (como vulgarmente se les conoce: Negros) esto viene a colación por las famosas canciones que en su momento grabaron grupos musicales, como referentes solo anotaré la letra de dos que en su contenido son muy hermosas, más por la forma picaresca que le dan la tonada.
Se ha formado un casamiento todo pintado de negro,
negros novios y padrinos primos, hermanos y suegros,
y el cura que los casó era de los meros negros.
Cuando empezaron la fiesta pusieron un mantel negro
ahí sirvieron cuatete y sirvieron frijol negro
y se fueron a dormir debajo de un cielo negro.
Y allí están las dos cabezas de la negra con el negro,
Amanecieron con frío tuvieron que prender fuego,
carbón trajo la negrita carbón que también es negro.
Algo le duele a la negra vino el médico del pueblo
recetó plastas de barro pero del barro más negro
que le dieran a la negra zumo de maqui del cerro.
Ya se murió la negrita que pena p´al pobre negro,
la metió dentro de un cajón cajón pintado de negro,
no prendieron ni una vela ay, qué velorio más negro.
BIENAVENTURADOS.
Bienaventurados aquellos que ven a su esposa como su compañera y no como su esclava;
Bienaventurados los que respetan la vida ajena;
Bienaventurados los que no hacen escarnio de sus enemigos;
Bienaventurados los que viven su vida y dejan a los demás que vivan la suya:
Bienaventurados los que enseñan a sus hijos con el ejemplo y no con golpes;
Bienaventurados los que se privan de un bocado por dárselo al hambriento;
Bienaventurados los que viven con honestidad;
Bienaventurados los que aplican la humildad;
Bienaventurados los que aman a la naturaleza y a sus animales;
Bienaventurados los que ofrecen una oración por sus hermanos enfermos;
Bienaventurados los que practican la caridad;
Bienaventurados los que tienden su mano en tiempo de desgracia;
Bienaventurados los que a pesar de ser ofendidos saben perdonar;
Bienaventurados los que acuden a socorrer al necesitado sin ser llamados;
Bienaventurados los que creen sin necesidad de ver;
Bienaventurados los ancianos que todavía tienen alma de niño;
Bienaventurados los que ofrecen su risa a cambio del llanto;
Bienaventurados los que aman a los niños y no los maltratan;
Bienaventurados aquellos que desde su posición económica ayudan, sin que lo anden divulgando;
Bienaventurados esos padres que saben educar a sus hijos;
Bienaventuradas esas mujeres que saben perdonar ante tanto maltrato físico;
Bienaventurados los que luchan por superarse sin perjudicar a nadie;
Bienaventurados los que se alejan de la violencia y saben amar a su projimo;
Bienaventurados los que cuidan su cuerpo y su alma sin intoxicarlos;
Bienaventurados los que tienen fe y nunca reniegan de su Dios;
Bienaventurados los que teniendo tantos descalabros saben levantarse y seguir adelante;
Bienaventuradas las madres que ofrendan su vida por sus hijos;
Bienaventurados los que saben respetar y honrar su hogar;
Bienaventurados todos los que practican la fidelidad y el respeto;
Bienaventurados los que a pesar de que les ofrecen riquezas no tuercen su camino;
Bienaventurados los que se dedican a hacer el bien sin mirar a quien;
Bienaventurados los que teniendo poco saben dar demasiado;
Bienaventurados aquellos que sin criticar saben orientar;
Bienaventurados los que se conduelen de sus semejantes y les brindan ayuda;
Bienaventurados los que respetan la vida ajena;
Bienaventurados los que no hacen escarnio de sus enemigos;
Bienaventurados los que viven su vida y dejan a los demás que vivan la suya:
Bienaventurados los que enseñan a sus hijos con el ejemplo y no con golpes;
Bienaventurados los que se privan de un bocado por dárselo al hambriento;
Bienaventurados los que viven con honestidad;
Bienaventurados los que aplican la humildad;
Bienaventurados los que aman a la naturaleza y a sus animales;
Bienaventurados los que ofrecen una oración por sus hermanos enfermos;
Bienaventurados los que practican la caridad;
Bienaventurados los que tienden su mano en tiempo de desgracia;
Bienaventurados los que a pesar de ser ofendidos saben perdonar;
Bienaventurados los que acuden a socorrer al necesitado sin ser llamados;
Bienaventurados los que creen sin necesidad de ver;
Bienaventurados los ancianos que todavía tienen alma de niño;
Bienaventurados los que ofrecen su risa a cambio del llanto;
Bienaventurados los que aman a los niños y no los maltratan;
Bienaventurados aquellos que desde su posición económica ayudan, sin que lo anden divulgando;
Bienaventurados esos padres que saben educar a sus hijos;
Bienaventuradas esas mujeres que saben perdonar ante tanto maltrato físico;
Bienaventurados los que luchan por superarse sin perjudicar a nadie;
Bienaventurados los que se alejan de la violencia y saben amar a su projimo;
Bienaventurados los que cuidan su cuerpo y su alma sin intoxicarlos;
Bienaventurados los que tienen fe y nunca reniegan de su Dios;
Bienaventurados los que teniendo tantos descalabros saben levantarse y seguir adelante;
Bienaventuradas las madres que ofrendan su vida por sus hijos;
Bienaventurados los que saben respetar y honrar su hogar;
Bienaventurados todos los que practican la fidelidad y el respeto;
Bienaventurados los que a pesar de que les ofrecen riquezas no tuercen su camino;
Bienaventurados los que se dedican a hacer el bien sin mirar a quien;
Bienaventurados los que teniendo poco saben dar demasiado;
Bienaventurados aquellos que sin criticar saben orientar;
Bienaventurados los que se conduelen de sus semejantes y les brindan ayuda;
martes, 3 de septiembre de 2013
DIABETICO.
Jamás se imagino el dolor que iba a sufrir por la delicia de haberse engullido varias rebanadas de piña y unas tantas de sandia, siempre que acudía a ese sillón que tenia frente al televisor, lo hacia para descansar, para despejarse de los problemas que le aquejaban como del cansancio que sentía en su cuerpo.
Un buen día se puso a mirar el fútbol y en su loca desesperación de querer ver a su equipo ganar, se levantaba momentáneamente y acudía al refrigerador, donde en su interior se encontraban algunas frutas para degustar, eligió la piña por fresca y sobre todo por lo dulce que se sentía, empezó con una hasta llegar a la cantidad de 6 o 7 rebanadas, pero la emoción se encontraba en su auge y decidió cambiar de botana, por lo cual eligió unas rebanadas de sandia que se veìan rojas como la sangre y llenas de un jugo dulcisimo, asì fue como empezó a gestarse una cruda realidad que lo habría de poner los pies sobre la tierra.
Terminando el partido, acompañó a su esposa al super para hacer las compras de la despensa de la semana, pasó por el área de mariscos y decidió llevar un recipiente conteniendo una combinación de mariscos denominado Vuelve a la vida, asì que llegando a su hogar sentado plácidamente en su sillón favorito, con la complicidad de su mujer resolvieron probar el platillo de mariscos, pero sin darse cuenta, quizás por la platica o tal vez por el suculento aperitivo pero este vio su fin en menos de lo que canta el gallo.
con el paso de los días, él empezó a manifestar molestias en su organismo, su rostro se demacró y su cuerpo adquirió una delgadez preocupante, motivo por el cual, decidió hacerse unos análisis que el doctor recomendó. Cuando le entregaron los resultados, el sospechó de su enfermedad y así lo comunicó a su esposa, ella para darle ánimos, le dijo que no se sugestionara, que esperara a ver lo que decía el doctor.
Al estar frente al galeno, este le confirmo lo que el tanto temía, era una persona más que era admitida en el circulo de los diabeticos y con problemas de triglicéridos, pero quizás fue un poco amortiguante el optimismo del doctor, el cual le explicó que lo primero que había que hacer era volver a los niveles adecuados de la glucosa, para lo cual le recetó medicamentos y le oriento sobre la dieta que tenia que llevar, le recomendó que no se preocupara mucho ya que probablemente este mal se manifestó por tanta fruta ingerida y sobre todo llena de dulce. La piña, la sandia y los mariscos, en especial el camarón fueron los que a esta persona le dieron una cordial bienvenida al club de los Diabeticos.
Y desde ahí sentado en su sillón de descanso, emitió una recomendación: Háganle caso a su organismo, chequense de vez en cuando y eviten tomar muchos alimentos dulces, no refrescos no bebidas y sobre todo lleven una vida tranquila, ya que también el estrés y las preocupaciones son motivo de adquirir la diabetes. El medico es tu amigo, no lo veas como tu enemigo y un cruel torturador que solo te receta inyecciones o píldoras.
Un buen día se puso a mirar el fútbol y en su loca desesperación de querer ver a su equipo ganar, se levantaba momentáneamente y acudía al refrigerador, donde en su interior se encontraban algunas frutas para degustar, eligió la piña por fresca y sobre todo por lo dulce que se sentía, empezó con una hasta llegar a la cantidad de 6 o 7 rebanadas, pero la emoción se encontraba en su auge y decidió cambiar de botana, por lo cual eligió unas rebanadas de sandia que se veìan rojas como la sangre y llenas de un jugo dulcisimo, asì fue como empezó a gestarse una cruda realidad que lo habría de poner los pies sobre la tierra.
Terminando el partido, acompañó a su esposa al super para hacer las compras de la despensa de la semana, pasó por el área de mariscos y decidió llevar un recipiente conteniendo una combinación de mariscos denominado Vuelve a la vida, asì que llegando a su hogar sentado plácidamente en su sillón favorito, con la complicidad de su mujer resolvieron probar el platillo de mariscos, pero sin darse cuenta, quizás por la platica o tal vez por el suculento aperitivo pero este vio su fin en menos de lo que canta el gallo.
con el paso de los días, él empezó a manifestar molestias en su organismo, su rostro se demacró y su cuerpo adquirió una delgadez preocupante, motivo por el cual, decidió hacerse unos análisis que el doctor recomendó. Cuando le entregaron los resultados, el sospechó de su enfermedad y así lo comunicó a su esposa, ella para darle ánimos, le dijo que no se sugestionara, que esperara a ver lo que decía el doctor.
Al estar frente al galeno, este le confirmo lo que el tanto temía, era una persona más que era admitida en el circulo de los diabeticos y con problemas de triglicéridos, pero quizás fue un poco amortiguante el optimismo del doctor, el cual le explicó que lo primero que había que hacer era volver a los niveles adecuados de la glucosa, para lo cual le recetó medicamentos y le oriento sobre la dieta que tenia que llevar, le recomendó que no se preocupara mucho ya que probablemente este mal se manifestó por tanta fruta ingerida y sobre todo llena de dulce. La piña, la sandia y los mariscos, en especial el camarón fueron los que a esta persona le dieron una cordial bienvenida al club de los Diabeticos.
Y desde ahí sentado en su sillón de descanso, emitió una recomendación: Háganle caso a su organismo, chequense de vez en cuando y eviten tomar muchos alimentos dulces, no refrescos no bebidas y sobre todo lleven una vida tranquila, ya que también el estrés y las preocupaciones son motivo de adquirir la diabetes. El medico es tu amigo, no lo veas como tu enemigo y un cruel torturador que solo te receta inyecciones o píldoras.
EL TAXISTA.
Una de las profesiones quizás un poco desairada, por no reconocer lo que es la persona que la ejerce, es sin duda la del taxista, pero la persona que se jacte por serlo en toda la extensión de la palabra, aparte de contar con su licencia de conducir, deberá conocer a la perfección las rutas y calles de su población, en algunos se da el ser paciente para escuchar a sus clientes, ofrecer consejos, dar soluciones a sus problemas y poder tener paciencia para recibir todas sus lamentaciones.
Dentro de una organización de choferes y ruleteros de la ciudad del Acapinolillo, denominada Taxistas Unidos por bien de Aca (TUBA), era muy bien reconocido nuestro personaje de nombre Chafirete Ford Sentrado, su don de servidor publico estaba a la vista de todo el que se subía a su unidad, además de tener una conversación amena, que hacía corto los viajes que realizaba; el trabajaba en la zona turística, su dominio en el Inglés lo convertía en un conductor preferido para realizar recorridos y conocer tan bello puerto por los turistas que lo visitaban.
Podríamos decir que el taxista, pero el que se presume de serlo totalmente en el sentido de la palabra, es un personaje que sabe escuchar a su clientela, buscarle soluciones a sus problemas, aconsejarle donde comprar recuerdos o artesanías del lugar, claro, todo esto tiene su beneficio, que es la comisión que les dan en los lugares donde llevan a los clientes o el tiempo que ellos tasan por hora en los recorridos para conocer los principales sitios importantes de la ciudad, tomarles fotos o esperarlos afuera del local donde van a divertirse o a ingerir sus sagrados alimentos.
Nuestro amigo Chafirete, desde su corta edad le gustó mucho emplearse en cualquier labor que le redituara ganancias, estudio su primaria en la noche e hizo tanto la secundaria como la preparatoria en la modalidad abierta, ya que necesitaba trabajar para ayudar a su pobre madre, además de costearse sus estudios, dentro de lo que era su trabajo, tomo cursos para capacitarse como guía turístico, labor que desempeñaba cuando daba su taxi a trabajar, siendo muy joven, con el fruto de su ahorro, pudo pagar el enganche para su primera unidad que por medio de la agencia se lo entrego pintado de taxi y con su capuchón con la leyenda de Taxi, los primeros meses trabajó el solo el auto casi todo el día, salía de su hogar a las 7 de la mañana y regresaba casi a las 9 de la noche.
Dentro de su Organización destacó por la soltura de sus argumentos, se expresaba tan claramente que era una delicia escucharlo, los agremiados se fijaron en el y lo invitaron a que se incorporara al Comité Ejecutivo de dicho organismo, estuvo como secretario de finanzas, de conflictos, desempeñó la labor de Ajustador y por ultimo se convirtió en el secretario General, cargo que repitió por tres periodos consecutivos, por cierto en los diversos cargos que desempeñó siempre se preocupo por el bienestar tanto de su agrupación como de sus compañeros, consiguió ante las autoridades beneficios a favor de la organización, pensión para los de la tercera edad, descuentos en el pago de la tenencia de sus vehículos, en los refrendos de sus permisos de taxi, pero quizás lo más importante que gestiono y fue complacido, fue el otorgamiento por parte de las autoridades del terreno y construcción de la casa del taxista, un edificio que aparte de albergar las oficinas de su agrupación, también estaban situadas una refaccionaria, que con aportaciones de los socios se logro instalar, además de un consultorio medico para atender a todos los socios.
Cuando cumplía años su organización, hacia bailongos que tardaban todo el día, ellos principiaban asistiendo a la misa de las 8 de la mañana, para dar gracias al altísimo por todas las bendiciones recibidas, ahí mismo se aprovechaba el momento para la bendición de los autos, posteriormente al medio día aprovechaban para llevar un show para los niños y toda la tarde era para su festejo, con conjuntos y artistas de la localidad, se rifaban enseres domésticos, cámaras de video, televisores plasma, así como vales para surtir sus despensas. De verdad era algo emotivo poder constatar la fraternidad que existía en estos trabajadores del volante.
La vida de Chafirete siempre fue en ascenso, el destino lo premio en lo económico, pero también en lo familiar, con su esposa Opelina Renault logró conformar un matrimonio ejemplar, con sus dos hijos llevaban una vida apegada a la religión católica, todo lo que ellos realizaban era con la bendición del Dios en que creían; quizás por ese motivo era que la labor de nuestro amigo se le facilitaba, ya que salía con una oración de su casa y volvía dándole gracias a su creador por lo que había ganado.
Desafortunadamente la riqueza cambia mucho la forma de pensar de algunas personas y esta no fue la excepción en nuestro amigo, de pronto empezó de fantoche en el sentido de tener mucho dinero, que hasta podía comprarles los permisos a sus compañeros, toda la humildad que había demostrado en su corta carrera dentro del gremio se estaba viniendo abajo, muy pronto sus compañeros empezaron a apartarse de él, a sus espaldas rumoraban mucho de que se le habían subido los humos, ya no era el mismo de cuando entró al movimiento, dos de sus íntimos amigos: Fordelio Impala Dinamo y Hyundai Tsuriño Alemán, hablaron con el queriendo ubicar y sobre todo hacerlo entrar en razón aconsejándole que moderara sus comentarios, pero él hizo oídos sordos y siguió su vida igual.
En una ocasión que se encontraban los tres buenos amigos, lavando sus unidades, se pusieron a libar en un restaurante que se encontraba frente al auto lavado, al calor de las copas, recordando lo que fue la infancia de cada uno y el como habían sobresalido en la vida, los sacrificios que habían realizado para comprar sus unidades y las placas de alquiler, de pronto se levanta Chafirete y exclama: “Tengo tanto dinero que ya ni sé que hacer con el”, y en un momento de ser tan grande su jactancia, alzando los ojos hacía el techo expresa: Dios mío, mándame una enfermedad para gastar algo del dinero que tengo.
A los pocos días de haber tenido Chafirete esa reunión con sus amigos, saliendo de la escuela, secuestran a uno de sus pequeños hijos, posteriormente se comunican con él pidiéndole una fuerte suma de dinero, la cual da, sin dar aviso a las autoridades, para no poner en peligro a su retoño, pero por el susto de la noticia y al recibir sano y salvo a su hijo, cae enfermo, nadie se explica su enfermedad, quizás por estar en la alegría de mirar al bebe rescatado, los días pasan y nuestro amigo Chafirete empieza a perder peso, su rostro demacrado acusa los signos de su enfermedad que aún no conoce, pero aconsejado por sus amigos acude a hacerse análisis que el doctor le había recomendado hacerse.
Pero su salud cada día se iba agravando, cuando le dieron los resultados nuevamente acudió al doctor, interpretando las hojas de los análisis, se le hacía saber que padecía de la diabetes y de triglicéridos, encontrando una señal de insuficiencia cardiaca, que requiere de una atención inmediata, para lo cual le recomiendan: evitar emociones fuertes y de estrés, evitar el acto sexual, por igual prescindir del exceso de trabajo, realizar ejercicios respiratorios profundos y gimnasia relajante, llevar una alimentación purificadora a base de vegetales y de fruta fresca, cada día tomar un zumo de naranja por la mañana y otro de uva por la tarde, antes de acostarse tiene que tomar una infusión de hojas de ortiga, y en el caso de sufrir palpitaciones o dolor intenso en el corazón, tiene que aplicarse compresas calmantes de agua fría sobre el corazón.
Y es así, producto de una petición elevada al Altísimo, como la situación financiera de Chafirete da un giro de 360º, el pago por el rescate de su hijo, el tratamiento de su enfermedad y sobre todo el ya no trabajar su unidad, hacen que poco a poco vaya mermando su capital económico, al grado de que tuvieron primero que rentar sus placas y vender su automóvil, posteriormente con el paso del tiempo su permiso de taxi, es vendido, para seguir costeando tanto los estudios de los niños, la manutención del hogar su tratamiento medico y los gastos que originan los servicios públicos.
Chafirete murió al poco tiempo, no tanto por la enfermedad, la cual estaba controlada y podría haber vivido durante muchos años, él murió por la desesperación de ver como el tiempo poco a poco consumía el capital que por años había logrado atesorar, todos sus compañeros lamentaron su partida, pero su obra dentro de la organización quedó como muestra de una persona que deseando hacer mucho bien con la ayuda de otros lo logra, Chafirete fue objeto de diversos homenajes el día de su defunción, el gobierno se encargo de hacerle llegar a la viuda, la caja mortuoria y el pago total por los servicios funerarios, así como donación de la cripta en donde serían depositados sus restos, fue velado en las instalaciones de la organización TUBA, el recinto donde se rindió el acto luctuoso, a partir de ese momento fue denominado como Salón de sesiones CHAFIRETE FORD SENTRADO.
La máxima de esta historia sería: Entre más alto estés, entre más dinero tengas, en cualquier posición de fama que tú obtengas, siempre se humilde, jamás presumas lo que atesores, al contrario vuélvete sencillo y accesible, la vida se vive solamente una vez.
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